Impulsor de bares que marcaron la noche de la capital en los 80 y 90 y del Festimad, este promotor sigue fomentando la música con nuevos ciclos y eventos culturales

Santi Camuñas posa para GRAN MADRID en el sofá de su casa.
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Santi Camuñas (Madrid, 1961) es un tipo de Carabanchel que se embarcó en los 80 en el mundo de la música y a él sigue afincado hoy. En su haber tiene ser el creador de algunos de los locales y festivales más emblemáticos de la noche madrileña, como Agapo, la Sala Revólver y Festimad, pero también él ser el impulsor de varios ciclos y eventos -del flamenco a la cultura urbana, el pop o el rock- que mueven la cultura musical de la capital.
Tras haber crecido en el barrio de Oporto, cuando era «como un pueblecito», entre el recuerdo del boxeador Dum Dum Pacheco [al que veía con frecuencia cuando iba a buscar a su amigo, el aprendiz Paquito, a la relojería-joyería que tenía su padre], en los 70 Camuñas se independizó y se mudó al Rastro, donde residían muchos jóvenes de la época. En esa zona vivió en una corrala de la calle Carlos Arniches, en un piso barato -apenas pagaba 3.000 pesetas al mes- cuyo baño compartían todos los vecinos de la planta. «Entonces ya vivía gente de distintos países», comenta. Poco después se trasladaría a Malasaña, un barrio con el que acabaría vinculando buena parte de su trayectoria.
Fue a mediados de los 80 cuando comenzó a trabajar en el mítico Agapo, situado en el número 22 de la calle de la Madera, muy cerca del también legendario Palentino de la calle Pez. El local se convirtió rápidamente en un espacio esencial para la noche malasañera de los 80 y principios de los 90. Además de su ambiente canalla y de una programación marcada por el rock y el punk, acogía actuaciones en directo en un espacio reducido pero intenso. «Era un local pequeñito, pero matón», resume Camuñas.
El Agapo cerró finalmente en 1993, tras acumular numerosas denuncias vecinales que sus propietarios no llegaron a atender. Poco antes de aquel cierre, Camuñas había puesto en marcha la Sala Revólver, en la calle Galileo. El nuevo espacio acabaría convirtiéndose en un referente de la música en directo en Madrid, con conciertos diarios de bandas y artistas internacionales, algo hoy prácticamente impensable. En 1994, ya con la sala consolidada, creó junto a varios colaboradores el Festimad, uno de los festivales musicales más importantes de España durante los 90, comparable a otros grandes eventos de la época como el Festival Internacional de Benicàssim o el Sónar de Barcelona.
A partir de su tercera edición, el Festimad comenzó a celebrarse en Móstoles y adquirió dimensiones multitudinarias. Por sus escenarios pasaron grupos como Smashing Pumpkins, Cypress Hill, Beck, The Prodigy o Rage Against the Machine. El festival se convirtió en una cita anual estrechamente ligada a la identidad alternativa de los 90 y contribuyó decisivamente a moldear la cultura musical de toda una generación.
A comienzos del nuevo siglo, Camuñas asumió también la organización del histórico concurso Rock Villa de Madrid, labor que sigue desempeñando. El certamen había nacido en 1978 por iniciativa del músico Daniel Velázquez, quien propuso el proyecto al Ayuntamiento de Madrid. La primera edición se celebró en la Casa de Campo y la ganó el Gran Wyoming; al año siguiente volvió a imponerse, aunque con otra formación. A lo largo de las décadas, por el Villa de Madrid han pasado grupos como Kaka de Luxe, Los Nikis, Paraíso, Los Enemigos, La Frontera o Glutamato Ye-Yé. El concurso ha tenido distintas sedes, desde el Rockódromo de la Casa de Campo hasta Rock-Ola o Las Vistillas, ubicación actual del certamen.
Los proyectos más recientes de Santi Camuñas están ligados al flamenco, aunque prefiere no hablar demasiado de ellos. «Soy muy supersticioso», admite. Sí menciona algunos de sus últimos trabajos en los Teatros del Canal: un ciclo de flamenco, otro de cultura urbana y uno más dedicado al pop y al rock. Su gran objetivo ahora pasa por exportar talento flamenco fuera de España, un país que, según él, «ha ninguneado el flamenco».
ADN
- En sus locales actuaban bandas y artistas internacionales.
- Hoy organiza el concurso Rock Villa de Madrid.
- Su futuro apunta al flamenco.






















