


























"�Atenci�n, atenci�n; mirad un color�n pasa sobre nosotros!", exclama nuestro gu�a. Y todos a una nos agarramos a prism�ticos, c�maras y m�viles para rastrear el firmamento en su busca. Algunos tienen suerte y, por un par de segundos, logran enfocar al multicolor pajarillo que, mientras se aleja con vuelo veloz, nos deja un mensaje con su inconfundible trino: tsiu-gelit, tsiu-gelit, tsiu-gelit...
La Sociedad Espa�ola de Ornitolog�a, SEO/Birdlife, presentaba en Valdebebas al protagonista del Ave del A�o 2026: el jilguero. La iniciativa, puesta en marcha en 1988 busca resaltar estado y amenazas de una especie, por su declive poblacional, deterioro de sus ecosistemas y factores similares.
No ha sido as� este a�o. Con una poblaci�n en nuestro pa�s estimada en torno a 15 millones de ejemplares, no puede decirse que el jilguero est� en peligro. "Elegir a una especie tan abundante y conocida nos permite acercar el concepto de conservaci�n a todos los p�blicos", explica el bi�logo Luis Mart�nez, t�cnico de la SEO.
Su llamativo plumaje, de encendida careta roja con ribete blanquinegro, alas negras con bandas amarillas y dorso pardo, hacen del jilguero una de las aves m�s hermosas de la fauna ib�rica, tambi�n de las m�s sencillas de identificar. Su popularidad es tal que la Gu�a Peterson, la m�s prestigiosa gu�a de campo de identificaci�n de aves, entre los cientos de especies posibles, elige un jilguero para ilustrar su portada.
Es la espectacular capa la que le ha otorgado una amplia variedad de nombres comunes: color�n, cardelina, golorito, pechiviri, pintado y kardantxori. El nombre cient�fico, Carduelis carduelis se�ala su querencia a los cardos, siendo las semillas de esta planta uno de sus sustentos favoritos. Especie principalmente gran�vora, no desde�a frutas, frutos y verduras y, ahora que empieza la �poca de cr�a, lombrices, larvas e insectos.

Un jilguero europeo.MARTIN PATEMANSHUTTERSTOCK
El canto de esta avecilla no va a la zaga de su plumaje. Es uno de los m�s apreciados de la avifauna espa�ola, comparable con el del canario. As�, el jilguero ha sido uno de los p�jaros cantores m�s afectado por el silvestrismo, la captura de aves para tenerlos enjaulados. Pr�ctica prohibida por la directiva europea, existen intentos pseudocient�ficos que propugnan permitirla de nuevo.
"El jilguero tiene la ventaja de estar distribuido por toda Espa�a, incluido Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla. Esto nos permite poner el foco en problemas m�s globales. Hay veces que las amenazas de una especie muy limitada son igualmente muy concretas. En este caso no, estamos hablando de un ave cuya conservaci�n hay que abordarla desde pol�ticas de amplio impacto en el medio", se�ala Mart�nez.
"�All�, encima de aquel olmo, hay otro!", exclama uno de los asistentes al recorrido por Valdebebas. Sin dudarlo, y a pesar de la distancia superior a 50 metros, Luis Mart�nez le saca del error: "No, es una curruca capirotada" y, condescendiente, el ornit�logo explica: "Es que est� a contraluz y es dif�cil identificarla".
Valdebebas es un lugar aconsejable para la observaci�n de aves. No solo por su abundancia -hay censadas 120 especies-, tambi�n por la extensi�n y conservaci�n de este espacio verde. Con 470 hect�reas, es el parque m�s extenso de Madrid, despu�s de la Casa de Campo, y gran parte de su superficie est� cubierta por vegetaci�n espont�nea.
"Adem�s del mayor gasto energ�tico que conllevan los jardines estilo ingl�s, no son beneficiosos para la biodiversidad, como este", subraya Mart�nez, y se�ala una parcela donde revolotean los p�jaros entre hierbas, tomillos, ortigas, margaritas, cardos, coronillas, lavandas, jamaragos, cerrajas y otras plantas silvestres que crecen a su libre albedr�o.
El ordenamiento, en este caso agr�cola, con su uniformidad y tratamientos, es la principal amenaza para el ave. "El uso de fertilizantes, plaguicidas y pesticidas no solo perjudica al jilguero, tambi�n a toda la biodiversidad", subraya el bi�logo.
Y con una veintena larga de jilgueros avistados en la faltriquera, termina esta jornada pajarera, donde adem�s de contemplar el multicolor espect�culo de la brillante ave del a�o, un paseo de un par de horas a vuelapluma nos ha regalado la visi�n de un buen pu�ado de especies: reyezuelo, verdecillo, curruca capirotada, avi�n, gorriones com�n y molinero, grajilla, carbonero, mosquitero, pinz�n, mirlo, urraca, palomas torcaz y zurita, cotorra argentina y hasta un enigm�tico buitr�n, una de las aves m�s diminutas de Europa. Ojal� ninguna sea elegida ave del a�o.
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