Se habilitarán dos plantas del edificio del Consistorio para los 180 miembros de la 'curia' eclesiástica y para alojar el cáliz o la custodia

El alcalde, durante su visita a la exposición fotográfica en Recoletos.
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Uno de los principales retos a los que tiene que enfrentarse el Ayuntamiento durante la visita del Papa se encuentra entre los muros del propio Palacio de Cibeles. El domingo 7 de junio, la sede del Consistorio madrileño pasará a convertirse en el edificio clave para la celebración de la gran misa de León XIV en la capital. Eso sí, para transformar el recinto en una gran sacristía será necesaria una notable metamorfosis que comenzará la próxima semana. Según ha podido saber GRAN MADRID, hasta dos de las ocho plantas del corazón municipal se dedicarán a todos los preparativos del principal acto litúrgico durante las 96 horas y 40 minutos que el Pontífice permanecerá en Madrid.
Ayer, los principales desvelos consistoriales relacionados con el Papa procedían de las cuestiones de movilidad. Y, más concretamente, del exceso de carriles del paseo de Recoletos cortados al tráfico por las empresas, al margen del plan elaborado en Cibeles. Sin embargo, había quien ya empezaba a pensar en la obligada transformación del gran edificio de Antonio Palacios, al menos de una parte de él. Porque allí se prepararán, antes de la eucaristía a la que acudirán al menos un millón y medio de personas, los 180 obispos y cardenales. Por supuesto, también el Papa. La prioridad es «encapsular» a la curia eclesiástica que escoltará al Pontífice en esa gigantesca celebración.
A León XIV le acompaña un séquito de 80 periodistas de distintos medios que le siguen en todos sus viajes y actos. Todos ellos contarán también con un espacio propio en alguna de esas dos plantas del Ayuntamiento. Lógicamente, el Pontífice dispondrá de una estancia reservada, aislada del resto mediante una gran cortina u otro elemento que delimite ese habitáculo donde, entre otras cosas, tendrá que vestirse y rezar antes de la ceremonia. Además, el Vaticano cuenta con su propio equipo de prensa, encargado de gestionar toda la información que surge del entorno papal. Allí descansarán también tanto los objetos litúrgicos -el cáliz o la custodia- como los elementos necesarios para el culto.
Lo que sigue sin concretarse en tiempo y forma es el acto de entrega de las Llaves de Oro del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, al Santo Padre. Todo hace pensar que tendrá lugar antes de la gran misa. Y, afinando un poco más, podría celebrarse en el momento en el que León XIV se adentre con su Papamóvil en el Palacio de Cibeles por la calle Alcalá. El icónico vehículo quedará estacionado en el espacio destinado a los coches oficiales, donde permanecerá hasta que concluya la eucaristía. Allí mismo podría producirse esa simbólica entrega. «Podría ser un buen momento para que los concejales que así lo estimen pertinente y que quieran asistir podamos entregárselas», anticipó el regidor dos semanas atrás.
Fachada con motivos religiosos
A eso de las 10.00 horas del domingo 7 de junio, León XIV abandonará la gran sacristía de Cibeles para celebrar la misa delante de la fachada del Ayuntamiento. Lo hará sobre un imponente escenario preparado para acoger a 600 personas. La semana pasada fueron retiradas las farolas de la plaza con el fin de que ese gran tablado, protagonista de la histórica jornada religiosa, no encuentre obstáculos a la hora de ser instalado. Ese mismo día, al finalizar el acto litúrgico, dará comienzo la procesión del Corpus Christi, que recorrerá parte de la calle Alcalá y la Gran Vía antes de regresar al punto de partida.

Exposición fotográfica de los Papas en Madrid.AYTO. MADRID
Quedan aún varios cabos sueltos en ese entorno que ayer comenzaba a transformarse con la ocupación de los primeros carriles de la vía pública. Fueron más de los previstos, como lamentó el propio alcalde durante la presentación de la exposición fotográfica sobre las anteriores visitas de papas a la capital, que presidirá el paseo de Recoletos hasta el próximo 7 de junio. «Estaremos vigilando muy escrupulosamente esas afecciones porque hemos comprobado que ha habido una extralimitación en la ocupación respecto a lo autorizado por el Ayuntamiento», reconocía el regidor madrileño.
Y entre esos asuntos pendientes está el de las pantallas gigantes que se colocarán en diversos puntos para que ese millón y medio de personas -quizás más- puedan seguir lo que ocurra durante la esperada ceremonia. La instalación de esos dispositivos, por cierto, afectará también a la movilidad, ya que requerirá nuevos cortes de tráfico. Pero, además de las pantallas, está la grada desde la que 1.000 niños de un coro pondrán voz a los cánticos de la homilía. Lo lógico es que se ubique a unos metros del escenario principal. Además, en la fachada del Ayuntamiento podrían proyectarse escenas bíblicas.
Preocupa el proceso necesario para transformar Cibeles, pero también la seguridad de toda una amplia zona perimetral. Incluso inquieta la conectividad para una mañana en la que el mundo mirará hacia allí.




























