El centro deportivo está ubicado en el distrito de Latina en la capital. Utilizaban el negocio privado para vender los objetos robados

Los objetos requisados a los detenidos
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La Policía Nacional ha detenido en Madrid a un empresario de origen italiano, propietario de una pizzería, y a su pareja, una mujer peruana, como presuntos autores de una serie de robos cometidos durante años en las taquillas de un gimnasio del distrito de Latina. La investigación ha permitido esclarecer cerca de una veintena de hechos delictivos y recuperar objetos valorados en más de 8.400 euros.
Según fuentes policiales, las pesquisas se iniciaron tras varias denuncias interpuestas en los últimos dos años por usuarios del centro deportivo, que alertaban de la sustracción de objetos personales en los vestuarios. Los agentes identificaron un patrón común que llevó a centrar la investigación en uno de los ahora detenidos.
El principal sospechoso acudía al gimnasio con dos mochilas y participaba brevemente en alguna actividad para no levantar sospechas. Posteriormente, se situaba en una posición estratégica en los vestuarios para observar qué objetos guardaban los usuarios en sus taquillas. Una vez seleccionadas las víctimas, forzaba los candados con herramientas que portaba en una mochila más pequeña y sustraía efectos de valor.
El pasado 23 de marzo, los agentes procedieron a la detención del hombre y al registro tanto de la pizzería que regentaba en el mismo distrito como de su domicilio. En estos lugares se hallaron numerosos dispositivos electrónicos —entre ellos móviles, ordenadores, tabletas, auriculares y altavoces— además de relojes, carteras, ropa deportiva y unos 2.000 euros en efectivo.
La investigación reveló que el detenido reseteaba parte de los dispositivos sustraídos para su posterior venta, lo que ha motivado que se le imputen delitos de robo con fuerza continuado y receptación. Por su parte, la mujer detenida está siendo investigada por un presunto delito de receptación.
En total, se han esclarecido 19 robos y los objetos recuperados ya han sido devueltos a sus legítimos propietarios. El hombre, de 45 años, contaba con antecedentes policiales por robo y malos tratos, mientras que la mujer carecía de antecedentes previos.





















