Madrid ultima los preparativos del histórico viaje, de cuyo operativo la presidenta regional informará al Papa el lunes en su audiencia en el Vaticano

El puente de la CEA, ya engalanado para la visita del Papa.EM
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La visita del Papa, con permiso del calor y la cascada de escándalos que afectan al Gobierno central, copa ya la actualidad española. Madrid, primer destino de León XIV dentro de su histórica gira nacional -posteriormente se desplazará a Barcelona, Gran Canaria y Tenerife- se encuentra ya en la fase definitiva de los trabajos de preparación: calles cortadas, vinilados y publicidad, planes especiales de movilidad, refuerzo sanitario... Y el cuadrante de actos prácticamente cerrado.
Esos flecos se centran ahora en un programa, tejido colectivamente entre la Conferencia Episcopal, el Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, en el que se busca fijar pequeños encuentros o actos entre los grandes eventos. El tiempo es finito y la agenda está prácticamente completa. El Papa, como prueba de ello, pronunciará unos 20 discursos durante su paso por nuestro país. De ahí que estos últimos compromisos estén resultando los más delicados de ajustar.
Por ejemplo, el Ayuntamiento prevé entregar la Llave de Oro de la Villa a León XIV, y se espera poder hacerlo en lapso de tiempo brevísimo, justo antes de la Santa Misa, a primera hora del sábado 7. En la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha optado por adelantar la entrega de la Medalla de Oro al Papa a este lunes, cuando la presidenta regional será recibida en audiencia privada en el Vaticano.
Una concesión exprés y a distancia con la que el Ejecutivo regional resuelve parte del rompecabezas protocolario de la histórica visita del Papa. Una configuración compleja y no exenta de tensiones institucionales, por ejemplo, para encontrar hueco para que el Papa visite el Hospital Zendal. Una propuesta que el Arzobispado rechazó y que ha generado cierto malestar en la Administración madrileña.
Después de que Pedro Sánchez se viera ayer con el Pontífice en el Vaticano, Ayuso será el próximo lunes la última dirigente española en reunirse con León XIV en audiencia privada. En esta reunión, además de concederle la Medalla de Oro, la presidenta regional hará entrega al Papa de dos detalles de importante simbolismo: un libro con una selección gráfica de importantes celebraciones católicas en la región, como la Semana Santa o la Navidad, encargado personalmente por la dirigente madrileña, y una cesta de productos típicos de la capital a modo de bienvenida a Madrid. El regalo incluirá palmeritas de Morata de Tajuña, aceitunas de Campo Real o bizcotelas de San Lorenzo de El Escorial.
Además, Ayuso trasladará al Papa la situación de los diferentes operativos que se ejecutarán en la capital durante los tres días que LeónXIV pase por Madrid. Un plan que incluye un despliegue de seguridad en las calles inédito en tiempos de democracia, el fortalecimiento del transporte público, que operará «como si fuera hora punta» durante todo el fin de semana, o la transformación de la Real Casa de Correos, actual sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, como el Centro Internacional de Prensa para el viaje de León XIV a España.
Las labores, por cierto, para convertir el céntrico palacio de la Puerta del Sol en el hogar de la prensa durante casi una semana avanzan a toda velocidad. Un grupo de 80 profesionales y técnicos trabaja en estos momentos para adecuar los dos patios internos de la Real Casa de Correos y la anexa Casa de Postas e instalar mesas, pantallas y telecomunicaciones para facilitar la labor a los más de 2.000 periodistas de todo el mundo acreditados.

























