Los siete detenidos, todos peruanos y en situación irregular en España, fueron arrestados tras un atraco en Ciudad Lineal en el que uno de ellos llegó a encañonar a dos policías
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Los atracadores disfrazados de sacerdote y monja detenidos este miércoles junto a otras cinco personas tras asaltar una joyería de la calle de Alcalá, en Madrid, podrían estar detrás de al menos otros dos de los últimos robos cometidos contra establecimientos del sector en la Comunidad de Madrid durante el último mes.
Los siete arrestados, todos de nacionalidad peruana y con edades comprendidas entre los 29 y los 53 años, residían en España desde hacía pocos meses y se encontraban en situación irregular, por lo que carecían de antecedentes policiales en el país. Los investigadores sospechan que algunos de ellos podrían estar relacionados con el asalto cometido el pasado 15 de mayo en una joyería de Torrejón de Ardoz y con otro robo de características similares perpetrado siete días después, el 22 de mayo, en un establecimiento de la calle de Toledo, en el distrito Centro de la capital.
La Policía Nacional seguía desde hacía semanas la pista de este grupo y logró detenerlo prácticamente in fraganti tras el atraco cometido este miércoles en el número 342 de la calle de Alcalá. Cinco de los integrantes fueron arrestados en el entorno de la joyería, mientras que otros dos fueron interceptados varios kilómetros después cuando intentaban escapar en coche por la M-30.
El asalto se produjo sobre las 11.30 horas. Según la investigación, un hombre y una mujer disfrazados de sacerdote y monja accedieron al establecimiento y solicitaron a una empleada que les mostrara varias piezas de joyería. Mientras mantenían entretenida a la trabajadora, un tercer integrante del grupo aprovechó para introducirla violentamente en la trastienda y facilitar el robo.

Los asaltantes llegaron a encañonar a las empleadas para apoderarse de joyas y relojes. La intervención policial permitió abortar la huida de los sospechosos. Durante la detención, el hombre disfrazado de sacerdote llegó a encañonar a dos agentes con un arma de fuego, por lo que tuvo que ser reducido. Además, otros dos integrantes de la banda realizaban labores de vigilancia en las inmediaciones para alertar de una posible presencia policial.
La operación fue desarrollada por el Grupo XIII de Atracos de la Brigada Provincial de Policía Judicial, en colaboración con agentes del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC). Los dos sospechosos que escapaban en vehículo fueron interceptados a la altura del Puente de Ventas después de embestir un coche policial durante la persecución.
A los siete detenidos se les atribuye inicialmente un delito de robo con violencia e intimidación. Los agentes han intervenido un arma de fuego y los disfraces utilizados durante el asalto.
El atraco de la calle de Alcalá es el sexto asalto a una joyería o establecimiento similar registrado en la Comunidad de Madrid en apenas un mes, una oleada de robos ejecutados a plena luz del día y con un elevado grado de violencia.











