La feria registró 18 tardes de «No hay billetes», una cifra que confirma el excelente momento de atracción que vive la tauromaquia.

Rafael García Garrido, presidente de Plaza 1
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La Feria de San Isidro 2026 ha vuelto a erigirse en el muro más alto e infranqueable para los antitaurinos. Dato mata relato. Los números hablan por sí solos. La feria registró 18 tardes de «No hay billetes», una cifra que confirma el excelente momento de atracción que vive la tauromaquia. O como decía Rafael García Garrido, presidente de Plaza 1, hace más de un mes: «El 'producto San Isidro' es muy potente». Más de 18.000 abonados y un tsunami superior a los 600.000 espectadores lo certifican.
Las Ventas volvió a consolidar a Madrid como el centro neurálgico taurino en España. Ya saben que si Madrid estornuda, el resto de España está con gripe. Y viceversa: su salud es, también, expansiva. También en el plano artístico los resultados fueron abundantes, pese a que la superioridad del escalafón de la bravura sobre la tabla de la torería andante preocupa. La feria concluyó con 26 orejas concedidas, seis más que en la edición anterior. De ellas, 16 correspondieron a los matadores de toros, siete a los novilleros y cinco a los rejoneadores.
El dato más significativo fue la apertura de la Puerta Grande en 9 ocasiones, un contraste evidente con las dos registradas el año anterior. Una abultada diferencia con distintos rangos de rigor. Por ella salieron triunfadores matadores como Alejandro Talavante, Fernando Adrián, Diego Urdiales, Antonio Ferrera y Román, además de los novilleros Álvaro Serrano, Julio Norte y Julio Méndez, así como el rejoneador Diego Ventura. Que sigue reinando en su absolutismo. El dato de las salidas a hombros en las tres novilladas no se daba desde los años 50 del siglo pasado: Litri -en dos tardes-, Aparicio y Chaves Flores. La savia nueva novilleril suple, en parte, el fracaso de la bautizada como feria del relevo: las mejores faenas han sido protagonizadas por Urdiales (27 años de alternativa), Castella (25), Ferrera (29), Talavante (20)... Los llamados a dar el paso no lo dan, y no es culpa de nadie.
No obstante, junto a los muchos aspectos positivos, el ciclo dejó cuestiones que merecen una reflexión. Es intolerable la venta continua e irrespetuosa de bebidas alcohólicas durante el desarrollo de las lidias. Ni la empresa Plaza 1, por lo que le va en ello, ni la Comunidad de Madrid, por indiferente, parecen interesadas en cortar la situación. La ingesta etílica masiva ha provocado, además, algunas peleas y situaciones indignas. Algunos se comportan como borrachos sin estarlo. Tampoco ha estado a la altura de la primera plaza del mundo el ruedo, por su dureza y su sequedad.
El dato revelador de la duración de los festejos ha sido el elevado número de avisos. En las 22 corridas celebradas se contabilizaron 81 avisos, una media de 3,68 avisos por tarde. Una cifra que evidencia los espectáculos excesivamente largos. La búsqueda del toreo eterno no era esto.












