Mis sospechas no iban desencaminadas. Antonio Casero, el pintor (1898-1973), fue hijo del escritor Antonio Casero, casado con María Teresa Sanz.

Fragmento de una obra de Antonio Casero sobre Rafael el Gallo, propiedad de Morante de la PueblaEL MUNDo
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Con el paso de los años, he soltado algunas manías y he ganado miedos. Uno de ellos es el miedo al calor. El calor extremo, como éste, me asusta, ralentiza y desvela. Hilvano una noche toledana detrás de otra, perseguido por pesadillas. Y, por el día, persigo las sombras. Paseé la otra mañana por Madrid desde la clínica Ruber de Juan Bravo hasta la calle de Juan Esplandiu, 13, donde tienen su sede esRadio y Libertad Digital, o sea, Federico Jiménez Losantos. A principios de los años 90, me encargaba de grabar a Federico en una bobina de Antena 3 de Radio, de madrugada, para El primero de la mañana, de Antonio Herrero. Se me vienen a la cabeza aquellas madrugadas entre viejas Olivettis, las hojas de calco donde escribíamos el guion -y también los boletines informativos-, y el carácter de Pilar Vicente.José María García salía del estudio escoltado por el incomparable Pepín Cabrales y entraba Carlos Pumares con su memoria gigante y su mala leche a cuestas.
Camino del programa de Losantos bajé por una calle dedicada a Antonio Casero. Pensé por un momento que se trataba del magnífico pintor taurino, y me pareció un detalle magnífico. Sin embargo, no es así. Pero casi...
Este Casero Barranco (1874-1936) fue un escritor costumbrista -dramaturgo, novelista y poeta- que la Academia de la Historia encuadra: «La mayor parte de su obra se mueve en los diferentes géneros teatrales breves, puesto que Casero estuvo plenamente integrado en los engranajes del llamado Teatro por horas, para el que produjo,(...), una gran cantidad de obras, casi siempre estrenadas en el Teatro Lara. Casero fue además tesorero de la Sociedad General de Autores y colaborador en numerosos periódicos y revistas gráficas madrileñas, desde el Heraldo de Madrid, del que fue redactor, hasta La Correspondencia de España y Blanco y Negro».
Mis sospechas no iban desencaminadas. Antonio Casero, el pintor (1898-1973), fue hijo del escritor Antonio Casero, casado con María Teresa Sanz: Antonio Casero Sanz, por tanto. Cuenta con una placa que lo recuerda en la calle de San Bernardo, número 95. La familia Casero, unida siempre al madrileñismo, vivió en la calle de Carranza, 5. Ilustraba Casero las crónicas taurinas de ABC con sus dibujos a plumilla: «Eran muy solicitados sus trabajos de grabados, aguafuertes, acuarelas, dibujos y lienzos, además de ilustraciones de libros, barajas, carteles de toros y abanicos, y para los años 60 ya había pintado miles de carteles taurinos».
En el año de su fallecimiento, Antonio Díaz-Cañabate (1897-1980), el cronista abecedario, brillante costumbrista, tan castizo, se corta la coleta para dar paso a Vicente Zabala Portolés (1937-1995). Al final del cuento, en ese encuentro casual con la calle de Antonio Casero, había un porqué que lo enlazaba todo.


























