Una de las arrestadas fue descubierta mediante una cámara oculta.
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La Guardia Civil ha detenido a nueve personas, en su mayoría empleadas del hogar, acusadas de sustraer joyas en distintas viviendas del noroeste de la Comunidad de Madrid, donde trabajaban y contaban con la confianza de sus propietarios. El valor total del botín supera los 500.000 euros.
Según fuentes de la Comandancia de Madrid, los hechos se han producido durante los últimos meses y las víctimas eran principalmente personas de edad avanzada que vivían solas, lo que facilitaba que los implicados actuaran sin levantar sospechas.
Uno de los casos que dio origen a una de las investigaciones ocurrió en Collado Villalba. La hija de una anciana comenzó a sospechar de la empleada del hogar al descubrir la desaparición de varias joyas de gran valor.
Ante esta situación, decidió instalar una cámara de vigilancia oculta, lo que permitió confirmar los robos. Este no fue un caso aislado, ya que los agentes lograron identificar a más personas implicadas en hechos similares.
Las pesquisas revelaron que parte de las joyas sustraídas fueron vendidas en establecimientos de compraventa de oro, generando beneficios superiores a los 50.000 euros, aunque el valor real de las piezas robadas era mucho mayor.
Otro de los episodios fue un robo en una vivienda de Las Rozas, donde una de las detenidas sustrajo objetos que posteriormente empeñó por unos 30.000 euros, pese a que su valor real superaba los 200.000 euros.
Cámaras ocultas
En otra actuación, uno de los implicados, que trabajaba en el sector de mudanzas, aprovechó su acceso a un domicilio para robar diversos objetos de valor.
En el marco de la operación, los agentes han logrado recuperar parte de las alhajas, que ya han sido devueltas a sus legítimos propietarios.
La Guardia Civil recuerda la importancia de adoptar medidas de seguridad para prevenir este tipo de delitos, como guardar dinero y objetos de valor en cajas fuertes o bajo llave. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.
Las detenidas son de nacionalidad colombiana, peruana, rumana y española y tienen entre 50 y 70 años de edad.


























