La autora ha sido premiada en la II edición de los Premios de Literatura de Puy du Fou España por su relato sobre la reina Doña Urraca I de León y Álvar Fáñez, apodado Minaya

Beatriz Álvarez en las escaleras del edificio donde trabaja sosteniendo su primera novela.
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El mayor sueño de un lector es poder convertirse en el escritor de sus novelas favoritas, un sueño que para muchos acaba siendo inalcanzable, no por falta de talento, sino porque "vivir de ello es muy difícil". Sin embargo, Beatriz Álvarez es una de las personas que sigue persiguiéndolo, últimamente con mucho éxito tras quedar como cuarta ganadora de la II edición de los Premios de Literatura de Puy du Fou España.
"Como siempre me enteré tarde del concurso", relata la mujer, que se puso al tanto del reto a una semana del cierre de inscripciones. El requisito fundamental del texto era que se ambientara en un periodo concreto de la historia de España y Beatriz eligió la Edad Media, situando el relato entre León y Burgos, de donde nacen sus raíces familiares. Los protagonistas son la reina Doña Urraca I de León y Álvar Fáñez, apodado Minaya, un dúo histórico adelantado a su época.
La reina tuvo que defender su derecho al trono en un mundo de hombres que pretendía relegarla, luchando contra su propio marido, Alfonso I de Aragón, las rebeliones de los nobles en Galicia y los ataques musulmanes. Al mismo tiempo y tras la muerte del Cid Campeador, Minaya se convirtió en el principal militar del reino y se mantuvo como un defensor clave de los derechos de Urraca. Un hecho extremadamente insólito y poco común para su tiempo, al tratarse de un hombre rindiendo lealtad y defensa a una mujer de poder.
Esto fascinó a Beatriz, que se documentó a través de Internet, libros que encontraba por casa y la ayuda de un familiar que "es como una enciclopedia con patas" de la Edad Media. Así en tiempo récord, tan solo un par de días, creó un relato de gran solidez narrativa que destacaba por la profundidad de sus personajes.
Al final, captó la atención del jurado, que tuvo que elegir a cinco finalistas de entre un total de 1.363 obras de todo el país. "Fue un espaldarazo, una forma de confirmar que soy buena escribiendo", afirma Beatriz emocionada. Además, el certamen le sirvió para conocer a muchos otros autores en su misma situación, la de una vida entre dos profesiones.

La autora recibiendo el premio de Puy du Fou EspañaE. M.
Beatriz lleva ejerciendo la abogacía desde hace más de 20 años y junto a su marido creó el despacho Diké Abogados, un espacio donde "poder ayudar a la gente". Su lugar de trabajo se encuentra en un edificio de la Calle del Príncipe, donde recientemente la mujer descubrió que hace años también había residido un letrado.
Esto llevó a la escritora a su próxima idea, una novela negra ambientada en el Madrid de la era isabelina donde el protagonista no es ni el que comete el delito ni la policía, sino un abogado. Una figura clave en todos los crímenes muchas veces olvidada por este tipo de literatura, pero desde la que se permite al lector observar el hecho desde todas las miradas.
La experiencia legal de Beatriz es clave a la hora de escribir la historia, no solo por su evidente conocimiento de las leyes (a pesar de tener que documentarse sobre los cambios de la época), sino por la variante psicológica. Como profesional, la mujer tiene que estar en contacto con muchas personas que han cometido crímenes desde una cercanía muy difícil de conseguir. "Me cuentan su verdad, y en todos los casos su historia personal llena de dificultades es lo que acaba desencadenando en el delito", detalla.
Esta no será la primera publicación de Beatriz Álvarez, en 2023 ya lanzó su primera novela: El regreso de las lluvias. El origen de esta se encuentra en su juventud, cuando un día en la playa con amigos escribió un par de notas e ideas que acabaron olvidadas en un cajón de casa. La suerte quiso que años después Beatriz se acordara de ellas un día de confinamiento por la pandemia del COVID-19, creando así un tributo a sus propios recuerdos.
Ahora, Beatriz está intentando darle más peso a su pasión: la escritura. Dedicando poco a poco más menos tiempo a la abogacía y más a escribir historias que muestren los hechos desde puntos de vista de los olvidados.


























