56.000 kilómetros de vehículos policiales, 800 atenciones sanitarias o 37.900 kilos de basura son algunas de las cifras incluidas en el balance municipal

Almeida, durante la presentación del balance del Ayuntamiento.
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Desde el domingo pasado, el ya ilustrísimo zaguán del Palacio de Cibeles tiene un espacio en la historia de la capital. Allí, en ese opulento vestíbulo junto a la calle Alcalá, nada más aparcar el papamóvil, el papa León XIV recibió la Llave de Oro de la ciudad y firmó con dedicatoria en el Libro de Honor. Por eso, el alcalde de Madrid fue protagonista de esa fotografía que tantos desvelos, jaquecas y sudores generó en el Ayuntamiento ante las apreturas de la agenda del Santo Padre. En ese rincón del Consistorio cargado de simbolismo decidió José Luis Martínez-Almeida hacer balance de esos tres frenéticos días. Mientras el gran crucifijo de la plaza de Cibeles seguía aún colgado del escenario, él se situó delante de un cartel con un lema en torno al cual articuló su intervención: «Gracias, Madrid».
Sacó pecho el Ayuntamiento un día después de que lo hiciera la Comunidad, con la puesta en escena de Isabel Díaz Ayuso en el centro de prensa habilitado en la Real Casa de Correos. Quizá quiso tener un balance con cifras concretas sobre la mesa; quizá no quiso solaparse con la presidenta de su partido... Igual da. El caso es que, mientras proseguían las labores de desmontaje por distintos puntos de la ciudad, con la circulación prácticamente restablecida en tiempo récord, Almeida quiso agradecer a los más de 8.000 servidores públicos «haber garantizado que los cuatro días -73 horas y 47 minutos- con el Papa hayan sido una auténtica fiesta». También, lógicamente, dio las gracias a los ciudadanos por su compromiso y se mostró orgulloso por el éxito del «operativo más amplio jamás desplegado» por el Consistorio. Una prueba de fuego para el incesante puñado de desafíos que asoman en el horizonte de la ciudad.
Más allá de los datos de usuarios del transporte público que ya había adelantado el lunes el delegado de Movilidad, Borja Carabante, con los 80.272 viajes de los autobuses de la EMT como «récord absoluto del servicio», o los de Bicimad -525.000-, Almeida puso en valor a los 480 agentes de movilidad y a los más de 190 profesionales de Madrid Calle 30 que operaron de forma ininterrumpida las 24 horas del día. A ellos les correspondió coordinar más de 40 cortes de tráfico en colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la Policía Municipal. Durante las jornadas del dispositivo, el Centro de Control de los Túneles gestionó más de 130 incidencias y actuaciones de mantenimiento.

Almeida, durante la rueda de prensa.EFE
En materia de Seguridad y Emergencias, unos 4.000 agentes de la Policía Municipal y 1.000 efectivos de SAMUR-Protección Civil se encargaron de dar cobertura a los actos. También los Bomberos comprobaron los escenarios y vigilaron los carriles de emergencia.
Pero el mayor despliegue se produjo en materia de tráfico, con 1.900 componentes encargados de acompañar a las comitivas del Papa, la Casa Real y otras autoridades, recorriendo 56.000 kilómetros entre todos los vehículos del cuerpo policial. Según detalla el Ayuntamiento, el trabajo realizado por la Comisaría de Servicios Especiales ha supuesto 800 movimientos de comitiva, con un total de 200 escoltas dinámicas a lo largo de los cuatro días. Otros 1.000 agentes se destinaron al servicio estático y a las comisarías de distrito, con una distribución policial organizada en tres cinturones de seguridad en torno a cada acto. Además, 900 agentes prestaron servicio de atención al público en los entornos con presencia de peregrinos, en coordinación con la Jefatura Superior de Policía Nacional, y otros 100 se integraron en los diferentes CECOR para prestar soporte administrativo y logístico.
Además, SAMUR-Protección Civil habilitó nueve puestos sanitarios avanzados (PSA) en los dos grandes actos en vía pública: la vigilia en la plaza de Lima y la eucaristía del Corpus en Cibeles. En la plaza de Lima, con 500.000 asistentes, se instalaron cuatro puestos sanitarios avanzados y se realizaron 452 atenciones con cuatro traslados, todos ellos leves. En la misa de la plaza de Cibeles, con más de 1,2 millones de personas, cinco PSA dieron respuesta a 325 atencionesy seis traslados, la mayoría por mareos y lipotimias relacionadas con el calor. En los actos celebrados en recintos cerrados, SAMUR-Protección Civil atendió a cuatro personas en el entorno del Movistar Arena, a 28 en la catedral de la Almudena y a 11 en el estadio Bernabéu.
Y, por supuesto, Almeida también miró hacia los servicios de limpieza, cuyo dispositivo estuvo integrado por 558 trabajadores y 328 máquinas. «En pocas horas todo estaba limpio», subrayó el regidor. Entre los dos grandes eventos en vía pública se recogieron 37.900 kilos de residuos -19.000 en la vigilia y 18.900 en la misa-, de los que más de la mitad fueron depositados correctamente y clasificados en los contenedores de plástico, metal y brik, un dato que refleja el comportamiento cívico y respetuoso de los asistentes con el mantenimiento de la ciudad. Para ello, el Ayuntamiento había habilitado 2.077 contenedores de 800 litros, 428 papeleras de aro y 2.800 baños portátiles.
"Ha sido un éxito sin precedentes; Madrid ha dado la talla", era el epílogo de su intervención tras la aventura más intensa que ha afrontado desde que es alcalde de la capital. Su hijo, Lucas, como tantos otros pequeños madrileños se llevaron la bendición de León XIV.










