Mercados de Madrid
El Ayuntamiento de Madrid organiza cinco sesiones gastron�micas pensadas para personas con TEA durante el mes de abril

El cocinero Jos� del Valle Tejada recogiendo los ingredientes reci�n cortados por los asistentes a la clase.
Mar�a Santamar�a Madrid
Actualizado
Fernando tiene Trastorno del Espectro Autista y una de sus actividades favoritas es cocinar. Conoce una multitud de nombres de herramientas de cocina y sabe que no es lo mismo utilizar arroz bomba que arroz jazm�n para una paella. A las seis en punto de la tarde del pasado mi�rcoles 15, en el coraz�n mismo del mercado de la Guindalera, Fernando pudo aprender m�s sobre su actividad favorita y sobre todo, puedo hacerlo rodeado de amigos.
Se trataba de una de las seis sesiones gastron�micas adaptadas para personas con TEA promovida por el Ayuntamiento de Madrid, dentro del marco del D�a Mundial de Concienciaci�n sobre la condici�n, que se conmemora el 2 de abril. En el mercado se pod�a observar por un lado, un conjunto de mesas en las que se sentaban seis j�venes, entre ellos Fernando. Y por otro, una mesa con fogones, d�nde se situaban el chef Ra�l Ortigosa, del restaurante vasco Barrenola, y su compa�ero Jos� del Valle Tejada.

Los cocineros Ra�l Ortigosa, del restaurante vasco Barrenola y Jos� del Valle Tejada.M. S.
La sesi�n consist�a en preparar un arroz de setas y secreto, unas setas empanadas con alioli y unos crepes rellenos de setas. Como se puede deducir, los protagonistas eran los hongos y la clase comenz� cuando los seis asistentes los picaron en trocitos muy peque�os. Algunos necesitaron ayuda y otros lo hicieron de forma independiente, pero como uno de ellos verbaliz�: �Nunca te acostar�s sin saber algo nuevo�.
Una vez los seis j�venes prepararon todos los ingredientes los dos cocineros realizaron los �ltimos pasos para preparar el arroz, y mientras se acababa de hacer retaron a sus alumnos a ayudarles a empanar las setas para la segunda receta. Como es de suponer, Fernando se levant� el primero y en escasos minutos los seis chicos estaban con las manos en la masa, trabajando codo con codo y con harina por todos lados. Algunos de ellos ense�aban orgullosos las manos llenas de masa como si fueran marcas de guerra.

Las manos de los seis asistentes a las clases de cocina.M. S.
Es ah� cuando Fernando aprovech� para introducir a otro de los asistentes, su mejor amigo Jos� Ignacio, que a pesar de ser mucho m�s callado se preocup� de aprender los nombres de todos los presentes. Este segundo quiso se�alar que los dos pertenecen a Vrul�, la escuela de hosteler�a para personas con discapacidad, creada por Pablo Abellanas, Sandra Cabezudo y Juan Pablo Mu�oz, por lo que ya ten�an conocimientos previos de cocina.
�Yo soy como Argui�ano�, coment� Fernando con el cocinero, al que interrog� con todo tipo de preguntas sobre tipos de alioli, arroces y cazuelas. A pesar de que el chico destaca por su �nimo de hablar, todos ten�an su propio rasgo caracter�stico: uno sobresal�a por su nerviosismo, otro por que necesitaba un recipiente concreto en el que beber agua y otro por su educaci�n a la hora de preguntar, levantando incluso la mano para pedir permiso.

Uno de los asistentes a la clase cortando los ingredientes para el arroz.M. S.
En el medio de la lecci�n, el cocinero Ra�l Ortigosa explic� que hab�a adaptado las recetas para esta clase y reparti� las instrucciones a sus alumnos en papel para que pudiesen replicarlas en casa. Pasadas las siete de la tarde y despu�s de tratar un millar de temas, por fin se sirvi� la comida que acababan de preparar y la �nica frase que se o�a en el mercado era: �Est� riqu�simo�, sobre todo el arroz, que triunf� entre los asistentes. Cuando termin� el taller, Fernando no pod�a contener su emoci�n. Quer�a llegar ya a casa para replicar las recetas reci�n aprendidas, esta vez en soledad.

























