Presentan dos recursos contencioso-administrativos para que se revoque la licencia concedida por el Ayuntamiento al alojamiento

Un hombre pasa delante del albergue en la Avenida de Baviera.
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Los vecinos del Parque de las Avenidas continúan con su lucha para cerrar el polémico hostel Velvet, por lo que han presentado dos recursos contencioso-administrativos, que ya han sido admitidos a trámite.
Los residentes del barrio de La Guindalera llevan tiempo criticando las numerosas irregularidades detectadas en la concesión de la licencia a este polémico albergue por parte de la Agencia de Actividades del Ayuntamiento.
En los recursos presentados -a los que ha tenido acceso GRAN MADRID- los afectados denuncian «la apertura clandestina del hostel, constatada por la Policía Local en su momento y permitida por la Administración, provocándose un quebranto del régimen de control e intervención municipal en materia de instalación y puesta en marcha de actividades económicas de potencial incidencia sobre el orden público, la seguridad, salubridad y el medio ambiente urbano, así como el incumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias, de seguridad y accesibilidad y perturbación de la normal convivencia vecinal».
Modificar la fachada
También destacan que el hostel incumple la normativa de protección de calidad del aire porque los caudales de aire que genera el alojamiento «exceden los márgenes normativos de seguridad previstos por las ordenanzas municipales».
Además, los aparatos de aire acondicionado están demasiado cerca de las ventanas de las casas de los vecinos, según consta en los escritos presentados ante los juzgados contencioso-administrativos de Madrid.
Los habitantes también censuran que el controvertido hostal incumple la Ley de Propiedad Horizontal, ya que el dueño del albergue retranqueó y modificó la fachada del edificio sin consultar con las tres comunidades de vecinos afectadas.
En la actualidad, el dueño del hostel, Mohamed Ibrahim Zacaria, anunció en el mes de diciembre el traspaso del local por 820.000 euros en el portal Idealista, una cifra que ahora ha bajado a los 690.000 euros, además del pago de 6.100 euros de alquiler al mes.
El propietario también está intentando traspasar el otro albergue situado en Vallecas, que funcionó como centro de acogida de los inmigrantes hasta que en verano cerró sus puertas porque el Ministerio de Inclusión decidió prescindir de este recurso.
Pese al traspaso, los afectados siguen insistiendo en que se revoque la licencia para que no se vuelva a instalar allí otro albergue, ya que genera numerosas molestias al encontrarse ubicado dentro del bloque de viviendas.
Actualmente, el hostel sigue recibiendo huéspedes aunque no registra una gran actividad, pero el trasiego de personas y de maletas ocasiona numerosos ruidos porque no se encuentra bien insonorizado.
Apertura sin licencia
El alojamiento llegó a abrir sin licencia, pese a que tanto el alcalde José Luis Martínez-Almeida como el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, habían pedido que se cerrara por encontrarse en una situación ilegal.
Carabante argumentó posteriormente que Ibrahim Zacaria había subsanado las deficiencias detectadas en las instalaciones, por lo que el Ayuntamiento le concedió la licencia de primera ocupación y de funcionamiento.
Desde un principio, los residentes del barrio de la Guindalera temieron que se instalase allí un centro encubierto de acogida de inmigrantes como estaba previsto, aunque, finalmente, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado se echó atrás al considerar que el hostel no reunía las condiciones necesarias para albergarlos.





















