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Diagnostica con exactitud los achaques actuales: «Tanto los diseñadores como el público entienden el diseño como un sector aislado de la realidad y del día a día de las personas, más como algo especial, de un valor añadido o muy caro». Ya con sólo 24 años, becado en la Real Academia de España en Roma, Miguel Leiro (Santiago de Compostela, 1994) se dio cuenta de que era «un arma de doble filo» ese arte que había copado, incluso, sus trabajos de historia en bachillerato a lo adolescente friki, con su toque de prodigio, que desconcertaba por su originalidad a los profesores. Descubrió esa arista gracias a la arqueología romana, después de licenciarse en Diseño Industrial en el Pratt Institute (Nueva York), al comprobar cómo los antropólogos usaban los objetos para desentrañar la cultura.
«El diseño es una palabra con demasiada importancia. Puede ser un pretexto para hablar de cosas increíbles, pero también puede ser un problema porque nos aísla, no permite integrarnos en otro tipo de conversaciones para aportar a todo el mundo y no sólo a un grupo selecto de personas», explica sobre los tics arrastrados históricamente. Con ese espíritu de apertura, de redondear los ángulos, fundó la Mayrit Bienal de Diseño y Arquitectura en 2020, entonces en formato festival, que, desde hoy hasta el 24 de mayo, despliega su cuarta edición en 14 espacios, con exhibiciones, charlas, talleres, visitas...
Su afán es a contracorriente. Pese a que Leiro se defina con la sencillez de «un gran aficionado» de su oficio, sus logros son rupturistas. El Premio Nacional de Diseño de Jóvenes Profesionales que le otorgaron en 2025 lo confirma, pero también su intento de «aportar una visión distinta». Y también lo es armar aquella primera Mayrit, con el objetivo de impulsar a jóvenes talentos. «Hacía falta una plataforma para movilizar y dar voz a una generación de diseñadores y arquitectos que querían darse a conocer con proyectos más experimentales y generar un espacio de intercambio para ellos», rememora. Y continúa siendo hoy necesario, defiende.
«La industria debe cambiar un poco el chip y dejar de pensar que porque alguien es joven no tiene la capacidad de hacer un trabajo. Es un prejuicio muy dañino para mucha gente, incluso traumático, que decide cambiar de vida o de carrera por experiencias así». Y añade: «En este país, tristemente, la ambición está muy mal vista, lo veo por mi experiencia americana. Podríamos recompensar más la ambición y dar oportunidades a personas con ganas de generar valor». Sobre todo para que los nuevos creativos no sean expulsados, ante la dificultad para acceder al exclusivo círculo empresarial del diseño industrial, o para aupar a quien crea en el margen.
La propia trayectoria de Liero ha sido de faena intensa, muy audaz. Como diseñador ha trabajado para Jaime Hayon, Moneo Brock o MUT Design y ha participado en Madrid Design Festival, en Lisbon Design Week o en NYC x Design, al tiempo que fundaba su estudio y se forjaba como curador y docente en el Istituto Europeo di Design de Madrid. Se sabe «afortunado y 100% privilegiado» por no dudar, desde «los 16 años, una locura», de cuál era su camino. Nutrido por los saberes de su progenitor, el escultor Francisco Leiro, de los amigos artistas, referentes en España, que poblaron su niñez y, sobre todo, de sus veranos en Galicia: «Mi bisabuelo era ebanista, trabajaba la talla y tenía una tienda de muebles en Cambados. Mi abuelo heredó la empresa y mi padre también tuvo ese empeño de trabajar con materiales. En verano, con la familia, siempre estuve rodeado de esas conversaciones».
Quizá, ya ahí brotase esa convicción suya de que «el diseño está en todas partes, de lo tecnológico a lo orgánico, en las decisiones que tomamos día a día, cómo nos duchamos, dónde compramos unas zapatillas...», defiende. «Es uno de los secretos a destapar. Queda mucho por hacer». Y como propuesta, su Mayrit Bienal, centrada esta vez en los supermodelos, «esos sistemas operativos, tanto sociales, de infraestructuras, como políticos o algorítmicos, que configuran la realidad y que el diseño y la arquitectura integran en su forma de solucionar y de integrar en la actualidad». Pero en la de todos, no sólo en la del diseño. Y con las novedades y la vanguardia fresca de jóvenes artistas y comisarios. Palabra de Leiro.
- La exposición '(Super)Models', en la Nave 1, articula la temática de la bienal.
- Con más de 110 participantes, artistas y diseñadores.
- En Matadero Madrid, VNT Gallery, Roca Madrid Gallery, MNAD, Infinito Delicias, IvoryPress, La Mosca, Navesierra, Nébula-Espacio de Creación Contemporánea, Space to Be, Bate Social Store, Materia Prima, Norman Foster Institute...
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