Por tantas cosas buenas
El hospital Gregorio Mara��n comparti� un v�deo en el que la nieta de una paciente en cuidados paliativos realizaba ante su abuela un ejercicio de 'pole dance'

Actualizado
Hace dos semanas el equipo del hospital Gregorio Mara��n comparti� un v�deo en el que la nieta de una paciente en cuidados paliativos realizaba ante su abuela y ante otros pacientes del centro un ejercicio de 'pole dance'. Bajo este nombre se designa lo que por estas latitudes se conoc�a habitualmente como �barra americana�: una danza m�s o menos acrob�tica popularizada en locales de estript�s y prost�bulos en la cual una bailarina (la pr�ctica totalidad de sus ejercitantes son mujeres) realiza ejercicios sensuales con una barra met�lica vertical. En los �ltimos a�os esta disciplina se ha popularizado, yendo m�s all� del erotismo y del estereotipo de paisanos metiendo billetes en el tanga de las estr�pers, para convertirse en una modalidad competitiva y en una clase habitual en los gimnasios.
Hay quien lo considera ya un arte y quien sostiene que el intento de desprenderlo de su pasado asociado a las trabajadoras sexuales responde a un incomprensible af�n de dignificaci�n, como si se pretendiese convertir los espect�culos de tailandesas arrojando pelotas de ping pong con la vagina en una disciplina ol�mpica. No es �ste un espacio para juzgarlo.
En cualquier caso, en las im�genes de la velada de 'pole' en el Gregorio Mara��n y en las entrevistas asociadas a la noticia se aprecia un detalle. Las doctoras y responsables de la unidad incidieron en la rapidez con la que se organiz� todo, a pesar de las dificultades log�sticas (la barra pesaba m�s de 100 kg). La nieta mostr� su orgullo por poder realizar un �ltimo baile ante su abuela antes de que �sta muriera y por representar su estirpe en las competiciones: �Su apellido va a llegar a lo m�s alto en el mundo del 'pole'�.
�Y la abuela? �sa es la pregunta que parece que nadie se hizo. Ante las evoluciones de su descendiente despatarrada ante la barra me acord� de la iniciativa Ambulancia del deseo, creada por el enfermero holand�s Kees Veldboer. En 2007, al llevar a un hombre a una revisi�n, se encontr� con una importante demora en las citas, por lo que le pregunt� al enfermo si deseaba hacer algo durante la espera. �ste le respondi� que le gustar�a ver el mar una �ltima vez, pues hab�a sido marinero. As� que se pasaron la tarde juntos contemplando las olas. En ese momento decidi� crear una fundaci�n para cumplir la voluntad de pacientes al final de su vida.
Qui�n sabe. Cuando yo est� a punto de di�arla, tal vez desee emprender el viaje definitivo con algo parecido a lo escenificado en el Gregorio Mara��n. Aunque mi premonici�n es que poco importar� mi anhelo, del mismo modo que sospecho que nadie le consult� a la anciana con qu� imagen quer�a despedirse de este mundo cruel.























