Por tantas cosas buenas
Uno de los primeros objetivos del que manda es deshacer completamente todo lo que hizo el que estaba antes

'The Pink Phink' (1963).
Actualizado
Dicen que en Espa�a lo de las generaciones se desarroll� mucho m�s tarde que en otros pa�ses (nuestro proverbial atraso, etc�tera, etc�tera) y, por eso, un Gen Xer como yo es, en t�rminos de paridad internacional, un boomer.
De ah� que uno tenga como referentes, por ejemplo, los dibujos animados de la pantera rosa, que forman parte de ese entretenimiento infantil que llegaba a Espa�a con a�os, o incluso d�cadas, de demora.
Nuestra sonrosada felina, acaso una precursora del g�nero fluido en su epiceneidad, surgi� como animaci�n de acompa�amiento en los t�tulos de cr�dito de La pantera rosa (1963), la pel�cula de Blake Edwards protagonizada por Peter Sellers. Aquella denominaci�n era una met�fora para un gigantesco diamante ros�ceo, pero el �xito de la pel�cula hizo que sus productores quisiesen crear un personaje literal con esas caracter�sticas. As� que en 1964 estrenaron The Pink Phink , una pieza de seis minutos que gan� el Oscar al mejor cortometraje de animaci�n y que inici� una serie que se prolong� durante 16 a�os. Aquellos cortos animados conformaron lo que luego ser�a The Pink Panther Show, o El show de la pantera rosa, que fue como lo consumimos aqu� durante los 80.
Aquel cortometraje inicial ten�a una premisa sencilla: Un paisan�n, El Hombrecillo, tiene que pintar una casa de azul. La pantera rosa lo descubre y se dedica a sabotearlo, pintando de rosa lo que acaba de ser cubierto por el otro color. Hay un momento en el que El Hombrecillo empieza a colorear un poste cil�ndrico, de arriba abajo y girando en sentido contrario a las agujas del reloj. En el punto antipodal del m�stil, la pantera hace lo mismo con su color en id�ntica direcci�n. Tras un par de vueltas , el artista del enjabelgado chifla completamente.
�ltimamente me asalta con frecuencia esta imagen cuando veo el nivel de chapuza y cochambre de eso que se viene en llamar �la gesti�n� en esta tierra salvaje en la que vivimos. Uno de los primeros objetivos del que manda es deshacer completamente todo lo que hizo el que estaba antes. Y, si no se pone a ello, es vilipendiado por las turbas, pose�das de un fervor iconoclasta. As�, se entender�, resulta dif�cil hacer nada a medio o largo plazo. Da igual, parecen decir los de arriba y los de abajo, mientras se jodan los otros. �Que eso significa profundizar en nuestro atraso y en la pobreza? Da igual, s�. Si hay que dinamitar ese puente que nos conecta con la civilizaci�n -s�lo porque lo hicieron otros que no son los nuestros-, se hace. Y si hay que dar vueltas interminables, se dan.


























