De modo unilateral alguien decide que el ciudadano se quede a la intemperie, con sus derechos triturados y cara de julai, esa expresión de eterno paganini sumiso.

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Decidí volver a la plataforma Free Now para reservar el taxi a Atocha. A diez minutos de la hora fijada (09:00) saltó en el teléfono una notificación anunciándome la búsqueda de conductor. Bien, quedaba más de una hora para la salida del AVE a Santa Justa. Diez minutos después de la hora fijada, ya con cierta inquietud, desapareció el aviso de la búsqueda de conductor. El caso es que, en las condiciones de cancelación de una reserva, figura que, si cancela el cliente a menos de 60 minutos, la penalización a la cartera supone 10 euros. Pero si la compañía hace mutis por el foro y el cliente se queda varado en tierra, el resarcimiento debe de consistir en ajo y agua, como decíamos en el colegio para evitar las palabrotas: te jodes y te aguantas.
Esta sensación se ha instalado en mi relación con las diferentes empresas de servicios con especial conciencia de estafa desde que Renfe anuló de manera castrense el reembolso de los billetes del AVE por retraso. De modo unilateral alguien decide que el ciudadano se quede a la intemperie, con sus derechos triturados y cara de julai, esa expresión de eterno paganini sumiso.
Sucedió hace relativamente poco con la anulación de la tasa de basuras del Ayuntamiento de Madrid por el TSJM. La tasa ya generaba una incómoda sensación de abuso. La última ocasión que atisbé a un barrendero por el barrio, Tierno Galván vivía (en Ferraz 79), hace tanto que incluso el recuerdo está sucio. Ojalá la frecuencia de los hombres y mujeres de las zonas verdes y azules de aparcamiento regulado fuera la del servicio de limpieza. Una vez anulada la tasa, el alcalde Almeida dijo que sólo se devolverá en aquellos casos que permita la ley. Que es otro modo de decir que te quitan el reembolso de Renfe por retraso y, si pretendes que respeten lo tuyo, ajo y agua. El sistema aplasta a los mismos en absolutamente todos los casos. Vivimos en un abuso perpetuo, un engaño circular.
No sé si alguna vez han intentado darse de baja de alguna plataforma de ocio en la que todo fueron facilidades para firmar el alta o si han comprobado que la velocidad de conexión de internet en casa es la misma en la tarifa más barata que en la más cara, que te garantizaba volar por la red. Desconozco si han probado que el teléfono móvil gripa en los mismos puntos negros según van subiendo las G (3G, 4G, 5G). Como Puta 1, Puta 2 y Puta 3. La tarifa sube cada cierto tiempo de la misma manera unilateral, y si alguna vez llamas a alguna compañía para protestar, serás atendido por una plantilla de bots que jamás te solucionarán nada. Para que al final el taxi nunca llegue y el AVE aterrice en Santa Justa con una demora que nadie te compensará.

















