Madrid, por decirlo rápido, está a punto. Ahora, como si fuese un futbolista atómico, debe pasar el reconocimiento médico de Woody Allen

Woody Allen, en el festival de cine de Venecia, en 2023AP
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ES OFICIAL. La ciudad ha derrotado a los cenizos. Es un lugar interesante y ya está. De hecho, estar habitada por personas que darían cualquier cosa a cambio de no vivir más en Madrid termina de hacerla un lugar excepcional. Este peñón manchego, la rotonda de España, es tendencia. El término tendencia me provoca dolor de barriga, pero a veces está bien fluir, dejarse llevar por el burbujeo donde participa todo el mundo. De todas formas prefiero decir que la ciudad crepita, pone un beat en el mapa de las capitales con público, por las noches puede escucharse el rumor de la transformación. Madrid, por decirlo rápido, está a punto. Ahora, como si fuese un futbolista atómico, debe pasar el reconocimiento médico de Woody Allen. El director es un Mattisse de la postal urbana. Y el 5 de octubre empieza a rodar la postal de Madrid, que se enfrenta a todos sus demonios. Hasta qué punto puede parecer sofisticada la ciudad de la Almudena. Tengo una propuesta. Aquí van cinco lugares que ayudarán a la ejecución de los trabajos de reforma, de interiorista al aire libre del director de Manhattan. Puede que Madrid termine de mudar el olor a ajo, la halitosis detectada por Victoria Beckham.
1. Plaza del Conde de Barajas. Una discusión escrita por Woody Allen encajaría como un guante en el mercadillo de pintores. En una ciudad mal orientada al sol, este rectángulo es como una bañera de luz en el centro. Se trata de un buen refugio para cortar con alguien o para tratar asuntos existencialistas recorriendo las jaimas de los artistas. 2. Núñez de Balboa, 118. A esta altura, la calle del barrio de Salamanca es un pasillo agradable para pasear. Hace las veces de sala de descomprensión de un espacio machacado por el tráfico. Además, este portal rodeado de oficinas y edificios brillantes como platillos volantes tiene un jardincillo que esconde una escalinata. Una cueva muy discreta. 3. Castelar, 33. Son las casas estilo art nouveau. La colonia afrancesada del Madrid de Las Ventas. Le pusieron un nombre demasiado explícito -Madrid Moderno- para el discreto encanto que guarda. 4. El cruce de las calles Jorge Manrique y Vitruvio. Es el metro cuadrado más tranquilo de la ciudad, al filo de la Castellana, ideal para escabullirse de la Policía o tener una cita con un espía. 5. El faro de Moncloa.


























