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El incendio que arrasó el jueves de madrugada una nave de trasteros en el distrito madrileño de Villaverde continúa activo más de 24 horas después y mantiene movilizadas a varias dotaciones de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, que siguen trabajando en las labores de enfriamiento ante el riesgo de que el fuego pueda reavivarse. Tras las llamas quedan más de 800 afectados, pérdidas millonarias y cientos de historias personales reducidas a cenizas.
La nave, situada en la calle San Mamés, almacenaba cientos de trasteros alquilados por particulares. En ellos había desde muebles, ropa y decoración navideña hasta bicicletas, equipos de esquí, material de trabajo, documentación y, en muchos casos, los enseres completos de familias que se encontraban en plena mudanza.
El fuego se declaró sobre las seis de la mañana del jueves y obligó a movilizar a 15 dotaciones de Bomberos. La intensidad de las llamas llegó a romper tres fachadas de la nave y la elevada carga de fuego ha provocado daños de enorme consideración en el edificio, cuya estructura presenta riesgo de colapso.
A lo largo de la jornada, decenas de clientes se acercaron hasta el perímetro de seguridad para intentar conocer el estado de sus pertenencias. La mayoría se encontró con un panorama desolador.
"Mi trastero estaba en la primera planta y está todo destruido", lamentaba uno de los afectados. Otro calculaba en unos 7.000 euros el material de construcción que había almacenado en el recinto. Una mujer explicaba que tenía guardados allí todos los muebles y pertenencias de su futura vivienda porque estaba a punto de mudarse.
Pero más allá de las pérdidas económicas, muchos afectados coinciden en que lo peor es haber perdido objetos imposibles de reemplazar. Es el caso de Alexander, cuya familia tenía alquilado un trastero en la segunda planta.
"Teníamos ropa, camas, utensilios de cocina, vajillas, copas... prácticamente toda una vida guardada ahí", relata mientras señala hacia una de las ventanas calcinadas del edificio. La familia había almacenado sus pertenencias para una próxima mudanza y esperaba recuperar el contenido en las próximas semanas.
Lo que más preocupa a Alexander no son los muebles ni la ropa, sino la documentación de su madre, natural de República Dominicana. Entre los objetos destruidos por el fuego había pasaportes, certificados de nacimiento, el libro de familia y otros documentos personales.
"Mi madre tenía todo aquí. Está destrozada. Dice que está otra vez a cero", explica. La mujer, que ha preferido mantenerse alejada de las cámaras, teme ahora tener que iniciar largos y costosos trámites para recuperar toda la documentación perdida.
"No sabemos si podrá solucionarlo desde España o si tendrá que viajar a República Dominicana para conseguir algunos papeles. Son más gastos y más problemas", lamenta su hijo.
Mientras los afectados comienzan a asumir la magnitud de las pérdidas, los bomberos continúan trabajando sobre el terreno. La vicealcaldesa de Madrid y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, ya advirtió el jueves de que el incendio "va para largo" debido a la enorme carga combustible acumulada en el interior de la nave.
El Ayuntamiento mantiene un amplio dispositivo de seguridad en la zona, con presencia de Policía Municipal, Samur-Protección Civil y drones de la Sección de Apoyo Aéreo para supervisar la evolución del siniestro.
A la espera de que concluyan las labores de extinción y se determinen las causas del incendio, cientos de familias afrontan ahora la difícil tarea de cuantificar unas pérdidas que, en muchos casos, van mucho más allá de su valor económico. Entre los escombros y las cenizas han desaparecido recuerdos familiares, fotografías, documentos y objetos acumulados durante años que ya nunca podrán recuperarse.



















