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El panorama pol�tico internacional se ha visto sacudido este mi�rcoles por una decisi�n sin precedentes del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Por primera vez en la historia, Washington ha presentado cargos penales contra un miembro de la c�pula castrista: el ex presidente cubano Ra�l Castro. El l�der del r�gimen, de 94 a�os, ha sido imputado por su responsabilidad directa en el derribo de dos avionetas de la organizaci�n opositora Hermanos al Rescate, ocurrido hace tres d�cadas. La acusaci�n formal sit�a al peque�o de los Castro en el centro de una escalada diplom�tica de grandes proporciones.
Los siete cargos presentados contra el General de Ej�rcito incluyen "conspiraci�n para matar a nacionales estadounidenses, cuatro cargos de asesinato y dos por destrucci�n de aeronaves". Seg�n la fiscal�a, estos actos supusieron una violaci�n flagrante del derecho internacional al atacar vuelos que, en palabras del fiscal general interino Todd Blanche, "eran vuelos humanitarios para el rescate y la protecci�n de aquellos que hu�an de la opresi�n".
Blanche, en una rueda de prensa celebrada en Miami, subray� la firmeza de la administraci�n al asegurar que Estados Unidos "no olvida a sus ciudadanos" y que la justicia espera que Castro acabe entre rejas. Los hechos se remontan a febrero de 1996, cuando cazas de la Fuerza A�rea Cubana emplearon misiles sovi�ticos para abatir las aeronaves en pleno Periodo Especial. Aunque el fundador de la organizaci�n, Jos� Basulto, logr� escapar, cuatro tripulantes perdieron la vida. En aquel momento, Ra�l Castro ejerc�a como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
La pieza fundamental de la acusaci�n es un audio revelado hace a�os en el que se escucha presuntamente a Ra�l dando las �rdenes precisas para el ataque: "Yo dec�a que traten de tumbarlo arriba del territorio, porque ellos entraban en La Habana y se iban. Y bueno, tumb�moslo en el mar cuando se aparezcan y no consulten los que tienen las facultades".
La respuesta desde La Habana no se ha hecho esperar. El actual presidente cubano, Miguel D�az-Canel, ha calificado la medida como un ataque infundado: "Se trata de una acci�n pol�tica, sin ning�n basamento jur�dico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresi�n militar a Cuba". En la misma l�nea, el vicecanciller Carlos F. De Cossio arremeti� contra los sectores del exilio en Florida, afirmando que "la minor�a fascista anticubana anclada en la Florida ha encontrado al fin un gobierno sobre el cual cabalgar, presionar e intentar doblegar chantajeando con sus votos. Quieren volver a instalar el casino, la droga y la prostituci�n".
Por su parte, Donald Trump ha aprovechado la coyuntura para endurecer su discurso contra la isla, asegurando durante la celebraci�n del D�a de la Independencia que "EEUU no tolerar� que un estado canalla albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas extranjeras hostiles a tan solo 90 millas del territorio estadounidense". Esta imputaci�n coloca las relaciones bilaterales en su punto m�s cr�tico de lo que va de siglo, marcando un giro radical respecto al deshielo vivido en 2014.



























