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La comunidad internacional ha reaccionado con una movilización masiva de recursos tras los dos potentes terremotos que han sacudido Venezuela, dejando un saldo trágico de al menos 164 muertos y cerca de un millar de heridos. Ante la magnitud de la catástrofe, Estados Unidos ha liderado la respuesta inicial con un compromiso firme de asistencia inmediata. El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó la escala del desastre como "devastadora" y aseguró que su país está "preparado, dispuesto y capacitado para ayudar", ordenando a todas las agencias gubernamentales actuar con rapidez para asistir a quienes llamó sus "nuevos y grandes amigos".
Siguiendo esta directriz, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció el despliegue inmediato de equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y asistencia humanitaria vital. Rubio prometió que la ayuda de Washington será "importante, rápida y eficaz", marcando un hito en la relación bilateral en medio de la emergencia.
La respuesta en América Latina ha sido igualmente contundente. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, confirmó que 300 rescatistas y paramédicos, junto con 50 toneladas de equipo y medicamentos, están listos para partir hacia Caracas. Por su parte, México prepara personal especializado en sanidad y rescate, mientras que la República Dominicana enviará unidades de sus Fuerzas Armadas. Destacan los gestos de Argentina y Ecuador; los presidentes Javier Milei y Daniel Noboa han dejado de lado las "enormes diferencias" políticas para extender una mano solidaria y enviar ayuda humanitaria urgente al pueblo venezolano.
Desde el resto del mundo, la ayuda técnica y operativa no se ha hecho esperar. La Unión Europea activó el sistema satelital Copernicus para apoyar las labores de rescate, mientras que China se declaró lista para ofrecer toda la ayuda necesaria. En Europa, Suiza ha movilizado una cadena de rescate de 80 personas y ocho perros especializados, Francia enviará 85 socorristas y Alemania ha puesto a disposición seis aviones militares para facilitar el transporte de suministros. Esta ola de cooperación global busca mitigar el dolor de una nación que enfrenta su hora más crítica.
























