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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este domingo el cierre de un acuerdo de paz global con la República Islámica de Irán, poniendo fin a un periodo de hostilidades que comenzó en enero con ataques coordinados contra Teherán. Tras meses de bloqueo naval y un alto el fuego de dos semanas mediado por Pakistán, el mandatario estadounidense ha proclamado a través de sus redes sociales que el pacto está "completo", autorizando la apertura sin peaje del Estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo de la Marina de EE. UU.. El petróleo, que llegó a superar los 140 dólares por barril tras el cierre del estrecho, volverá a fluir con normalidad tras la firma oficial del documento el próximo viernes.
Este avance diplomático ha sido posible gracias a la mediación de Pakistán, Qatar, Arabia Saudí y Turquía. Según ha informado el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, el pacto implica la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluyendo el Líbano. La ceremonia oficial de firma se llevará a cabo en Suiza. Aunque el vicepresidente J.D. Vance ha expresado su intención de asistir, el Servicio Secreto ha desaconsejado que los dos principales cargos del país viajen juntos al extranjero, por lo que aún no se ha confirmado si será el propio Trump quien acuda finalmente.
A pesar del optimismo de la Casa Blanca, las fuentes advierten que el acuerdo no es definitivo ni total. Si bien detiene los ataques cruzados y establece un calendario para levantar sanciones a cambio de acceso a fondos congelados, aún quedan pendientes temas críticos como el programa nuclear iraní en sí mismo y la recuperación del uranio enriquecido. Además, la estabilidad del anuncio se vio amenazada por las acciones de Israel; Trump se mostró "furioso" con Benjamin Netanyahu tras los recientes bombardeos sobre el Líbano, llegando a cuestionar el juicio de su principal aliado.
Por su parte, el viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, ha celebrado el pacto como una "gran victoria" para su país, asegurando que los objetivos malintencionados del enemigo han fracasado. No obstante, persisten dudas sobre los mecanismos de vigilancia del cumplimiento de lo pactado y los términos exactos para el levantamiento de las restricciones al crudo iraní.























