El órgano polaco que lo juzga por espiar para Rusia podrá dictar orden internacional de detención en cuanto la decisión sea firme

Imagen de archivo de una mujer con un cartel de Pablo González en Madrid.
Actualizado
Pablo González, el rusoespañol refugiado en Moscú al que la Fiscalía polaca acusa de espiar para Rusia, puede ser enviado a prisión provisional durante al menos tres meses en cuanto pise territorio polaco. La decisión la ha tomado el Tribunal de Apelación de Varsovia a petición del órgano que juzga el caso. No es todavía una orden internacional de detención, pero sí el paso previo para poder emitirla en cuanto la decisión sea firme.
El proceso judicial contra él está paralizado. De acuerdo con la Justicia polaca, el juicio no puede comenzar de forma efectiva sin su presencia, al menos en la primera vista. González, que trabajó como periodista para medios españoles, ya estuvo en prisión preventiva en Polonia antes de ser intercambiado con Rusia en 2024, de donde ha evitado salir por precaución ante la posibilidad de ser detenido. Como no acude a la vista, el tribunal ha abierto la vía para que pueda ser arrestado en cuanto esté al alcance de Polonia, una escenario improbable de momento.
La decisión conocida ahora no cierra el caso ni tiene consecuencias inmediatas, pero sí cambia su situación judicial. Hasta ahora era un acusado ausente. A partir de este momento, la Justicia polaca da el primer paso para poder pedir su detención formalmente.
Eso puede dejarlo, en la práctica, sin posibilidad de moverse con normalidad fuera de Rusia. Cuando, tras la apelación, la decisión sea firme, el tribunal podrá ordenar su búsqueda y dar el siguiente paso hacia una orden internacional de detención. En ese caso, viajar al extranjero, también a España, implicaría un riesgo de arresto. González tiene nacionalidad española por parte de su madre y sus hijos viven en el País Vasco.
La resolución no es todavía definitiva. Según el diario polaco Rzeczpospolita, su defensa la ha recurrido y la apelación se examinará el 20 de mayo. Su abogada sostiene que González no se está escondiendo, sino que fue sacado de Polonia de forma forzada, y que no tiene sentido imponer ahora prisión provisional cuando antes se le había levantado esa medida.
La acusación sostiene que, entre abril de 2016 y febrero de 2022, González colaboró con la Inteligencia militar rusa, el GRU, en Przemyl, Varsovia y otros lugares de Polonia. Según la Fiscalía, obtenía y transmitía información, difundía desinformación y realizaba tareas de reconocimiento que podían perjudicar a Polonia como miembro de la OTAN.
González fue detenido por la ABW, el servicio de seguridad de Polonia, en 2022 y pasó más de dos años en prisión preventiva en el país. A finales de julio de 2024 fue excarcelado por una orden del fiscal y el 1 de agosto entró en el gran intercambio de presos entre Rusia y varios países occidentales. Fue enviado a Moscú y apareció entre las personas recibidas por Vladimir Putin tras el canje.
Desde entonces, el juicio en Polonia ha quedado bloqueado por su ausencia. El tribunal explica que, al estar acusado de un delito grave, González debe comparecer al menos en la sesión inicial, cuando se leen los cargos y se le pregunta si se declara culpable o no. A las citaciones responde su abogada polaca, mientras que él sólo ha facilitado un correo electrónico ruso.
























