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Las elecciones locales inglesas desmoronan el 'castillo' ...
Pablo Pardo · 2026-05-08 · via Internacional

Podr�a ser visto como una muestra de excentricidad brit�nica: un club de botes y canoas en un edificio en forma de mini-castillo medieval que se alza sobre un canal industrial reconvertido en paseo urbano. Y con un nombre que no se olvida: El Castillo Pirata. Es todo un s�mbolo del Reino Unido, el pa�s que hizo de los barcos piratas una verdadera Armada con �nimo de lucro.

Ayer, el club El Castillo Pirata tambi�n representaba otra invenci�n brit�nica: los derechos pol�ticos individuales. All� estaba uno de los colegios electorales en los que los ciudadanos de Inglaterra eleg�an a 5.066 cargos electos en las administraciones locales, y los de Gales y Escocia, a la totalidad de sus parlamentos regionales. El Castillo Pirata, adem�s, est� en una de las circunscripciones m�s simb�licas en estos comicios: la de Camden, en el centro de Londres. Y, dentro de ella, en una de las zonas de m�ximo turisteo de la capital brit�nica: Camden Town.

A apenas de 100 metros, en todas las direcciones, de las tiendas de discos y ropa y los puestos callejeros de parafernalia rock -otra creaci�n brit�nica-, el Castillo era, tambi�n, la imagen de una fortaleza m�s que asediada, en proceso de asalto y conquista: la del Partido Laborista. El consejo municipal de Camden -una especie de mini ayuntamiento- de esa zona de Londres fue establecido en 1964. En estos 62 a�os s�lo ha estado gobernado por un partido: el Laborista. En las �ltimas elecciones, en 2022, esa fuerza, que tambi�n tiene una aplastante mayor�a en el Parlamento brit�nico, logr� el 55,6% del voto, lo que le otorg� 47 de los 55 puestos en el consejo. En estas, tiene, seg�n una encuesta del diario Evening Standard, el 33%; los Verdes, el 32%.

Unos vecinos acuden a un colegio electoral m�vil en una caravana cerca de Duxford, en el este de Inglaterra.

Unos vecinos acuden a un colegio electoral m�vil en una caravana cerca de Duxford, en el este de Inglaterra.AFP

Por si esa humillaci�n no fuera suficiente, aqu� va la guinda: la circunscripci�n del primer ministro, el laborista Keir Starmer, est� en Camden. O, como lo llaman muchos -incluyendo a algunos residentes- "la burbuja de Camden". Esa es la expresi�n que usaba ayer la m�sico y cantante de rock Simeon Hammond Dallas, de 32 a�os, nacida y criada en la zona, que, despu�s de votar por el Partido Verde en el Castillo Pirata, explicaba a EL MUNDO que "tal vez lo haga porque soy demasiado optimista".

Hammond Dallas es un exponente del votante de Camden. Ya abandon� el laborismo en 2024, cuando, en vez de a Starmer, apoy� al candidato independiente Andrew Feinstein, nacido y criado en Sud�frica, y ex militante contra el apartheid, que lanz� una quijotesca campa�a como independiente de izquierda contra el actual primer ministro.

La espantada del laborismo a los Verdes era para Laura, una psicoterapeuta de 49 a�os, algo m�s circunstancial. "Voto por ellos porque Your Party ['Tu Partido'] no se presenta en Camden", declaraba. Pero lo que s� ten�a claro es que no iba a votar ni al laborismo ni a Starmer. "El Partido Laborista no cree en nada", explicaba mientras caminaba con paso firme a su casa, desarrollando su tesis con una lista de acciones que le han llevado a esa posici�n: "Gaza, Netanyahu, no mantenerse firme frente a Trump", y la m�s nihilista, aunque tambi�n la m�s citada por el votante medio en todo el mundo cuando retira su apoyo a un partido: "No hacen absolutamente nada...".

El apoyo de Laura a Your Party era significativo, porque ese partido ha sido cofundado por el ex l�der laborista Jeremy Corbyn, un representante de la izquierda pura, sin complejos, que llev� a su formaci�n a dos derrotas electorales consecutivas y que, por su oposici�n al capitalismo de la Uni�n Europea, hizo posibles los sue�os m�s ultramontanos del ultra Nigel Farage de lograr un Brexit lo m�s duro posible, con una ruptura casi total con la UE.

El l�der de Reform UK, Nigel Farage, posa con su papeleta en Walton on the Naze, al sureste de Inglaterra.

El l�der de Reform UK, Nigel Farage, posa con su papeleta en Walton on the Naze, al sureste de Inglaterra.AP

Pese al desastre econ�mico y pol�tico del Brexit, que ahora entre el 55% y el 65% de los brit�nicos consideran un error, el partido de Farage, Reform UK, es ahora el m�s popular del Reino Unido, con un programa basado en el rechazo a la inmigraci�n. Una inmigraci�n que, precisamente, se dispar� cuando los brit�nicos se dieron cuenta de que, despu�s de echar a los europeos, no ten�an suficiente producci�n aut�ctona para hacer de camareros, camioneros, alba�iles, jornaleros, m�dicos, o enfermeras.

As�, Reform UK se est� comiendo a los obreros laboristas afiliados a sindicatos, mientras que el Partido Verde de Zack Polanski -otro populista como Farage, s�lo que de izquierda- se come a los profesionales, a los j�venes, y a las minor�as. Que eran, exactamente, los votantes de Camden que ayer acud�an al Castillo del Pirata. Unos votantes entre los que hab�a laboristas que mantienen su voto y que, ante la debacle en ciernes, parecen empe�ados en el sostenella y no enmendalla de Guill�n de Castro que Unamuno populariz�.

Era una posici�n representada a la perfecci�n por Charles, un abogado de 23 a�os, impecablemente trajeado, de barba recortada, que chocaba un poco entre la progres�a bohemia de Camden, cuyo voto por el partido de Starmer iba acompa�ado de una cr�tica no al Gobierno, sino a los votantes, y que resum�a en un rotundo: "La gente no reclama ni seriedad ni responsabilidad a los pol�ticos. Votan al m�s guapo, o al m�s gracioso. Despu�s, se decepcionan. Pero vuelven a hacer lo mismo". Su visi�n era exactamente la contraria que la de una futura colega, Robo, de 21 a�os, que este a�o termina Derecho y trabaja a tiempo parcial de camarera en un bar brasile�o: "Yo apoyo a Polanski porque no es Starmer". Su apoyo, no obstante, no se tendr� efectos pr�cticos, porque Robo se olvid� de registrarse para votar.

La comparaci�n con las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016 es inevitable. Un pol�tico de centroizquierda sin carisma, cuya competencia queda totalmente eclipsada por una calidez y capacidad de conexi�n con el votante similar a la de un glaciar de Groenlandia pierde votantes a la izquierda ante un representante de la izquierda con un programa irrealizable y ante la derecha con un populista que lo solucionar� todo echando a los inmigrantes (pero s�lo a los pobres). Si se sustituye a Hillary Clinton por Starmer, a Bernie Sanders por Polanski, y a Donald Trump, el paralelismo es total. Si se a�ade a esa comparaci�n el colapso frente a Trump del establishment republicano de los Bush y los Romney con el de los tories -conservadores- brit�nicos de Kemi Badenoch ante Farage, s�lo cabe lamentar que sea ap�crifa la frase atribuida al escritor estadounidense Mark Twain, "la historia no se repite, pero a menudo rima", porque ser�a el final perfecto de un art�culo sobre estas elecciones.