Elecciones
El partido conservador GERB, liderado por el ex primer ministro Boyko Bor�sov queda reducido a una cuarentena de esca�os, en su peor resultado en a�os

Rumen Radev votando el d�a de las elecciones, en Sof�a.AP
Carmen Valero Berl�n
Actualizado
Bulgaria rompe el bloqueo pol�tico que ha marcado los �ltimos cinco a�os, tras una sucesi�n de ocho elecciones parlamentarias sin mayor�as claras. El recuento completo —incluidos los votos del exterior— ha dado la victoria al ex presidente Rumen Radev, que logra mayor�a absoluta en el Parlamento.
Con alrededor del 44% de los votos y en torno a 130 esca�os de un total de 240, el bloque liderado por Radev supera el umbral de los 121 diputados necesarios para gobernar en solitario. El resultado pone fin a una secuencia de legislaturas fallidas, gobiernos provisionales y negociaciones sin salida que se prolongaba desde 2021.
Con el escrutinio cerrado, Radev fij� el tono: "Hay mayor�a para gobernar. La responsabilidad empieza hoy". Su entorno da por hecho que no habr� contactos con otras fuerzas para formar Gobierno.
La magnitud del resultado se refleja tambi�n en la ca�da de sus adversarios.
El partido conservador GERB, liderado por el ex primer ministro Boyko Bor�sov, cae a poco m�s del 13 % de los votos y queda reducido a una cuarentena de esca�os, en su peor resultado en a�os.
Bor�sov asumi� el resultado tras conocerse el escrutinio definitivo: "El resultado es claro. Pasamos a la oposici�n". Posteriormente, en una reuni�n interna, reconoci�: "Hemos perdido la confianza de una parte significativa del electorado". Por el momento, no ha anunciado su dimisi�n, aunque dentro de GERB han empezado a surgir voces que reclaman una revisi�n del liderazgo.
El resto del mapa pol�tico confirma el vuelco. La coalici�n reformista Continuamos el Cambio-Bulgaria Democr�tica (PP-DB) queda por detr�s con en torno al 12 % de los votos y unos 35-40 esca�os, sin capacidad para influir en la formaci�n de Gobierno. El Movimiento por los Derechos y Libertades (DPS) pierde peso respecto a legislaturas anteriores, mientras que las formaciones nacionalistas no logran un avance significativo.
Radev ha articulado su victoria sobre un programa centrado en la lucha contra la corrupci�n, la reforma del sistema judicial y el refuerzo del control estatal sobre sectores estrat�gicos, junto a medidas orientadas a contener el impacto de la inflaci�n. En pol�tica exterior, ha defendido una posici�n de prudencia en la guerra de Ucrania: se ha mostrado contrario a la entrega de armas, advirtiendo del riesgo de extensi�n del conflicto en la regi�n y de sus efectos directos sobre Bulgaria. Al mismo tiempo, ha sido cr�tico con el impacto de las sanciones a Rusia sobre la econom�a b�lgara, especialmente en el �mbito energ�tico. Este enfoque, de corte pragm�tico, ha sido simplificado por algunos de sus cr�ticos, que lo han etiquetado como cercano a Mosc�.
Su base electoral ha sido transversal. Ha concentrado voto urbano desencantado con la par�lisis institucional, sectores rurales afectados por la crisis econ�mica y parte del electorado tradicionalmente abstencionista. A ello se suma el respaldo de estructuras locales independientes y perfiles procedentes del aparato t�cnico del Estado, m�s que de los partidos tradicionales, lo que ayuda a explicar la ruptura del equilibrio parlamentario.




















