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Donald Trump ha vuelto a recurrir a su combinación favorita de comida rápida y espectáculo televisivo para promocionar su agenda política. Este lunes, el presidente recibió dos bolsas de McDonald's directamente en el Despacho Oval de manos de una repartidora de DoorDash, a quien obsequió con una propina de 100 dólares. El acto buscaba dar visibilidad a una medida clave de su reforma fiscal: la exención parcial de impuestos federales sobre las propinas para trabajadores con ingresos bajos y medios.
La protagonista del encuentro fue Sharon Simmons, conocida como la "abuela de DoorDash", quien se presentó ante las cámaras con una camiseta corporativa. Aunque Trump bromeó preguntando a los reporteros si el encuentro "parecía preparado", lo cierto es que la seguridad de la Casa Blanca exige controles exhaustivos previos que hacen imposible una entrega de este tipo de forma espontánea. Durante la escena, Simmons aseguró que los cambios legales le habían permitido recuperar 11.000 dólares en devoluciones fiscales, un dinero vital mientras su marido lucha contra un cáncer, aunque dicha cifra no pudo ser verificada de forma independiente por la prensa.
La puesta en escena se produce en un momento crítico, a las puertas del "Tax Day" (el día límite para la declaración de impuestos) y con la administración bajo presión por la guerra en Irán, que ha disparado los precios de la gasolina y desestabilizado los mercados financieros. En una improvisada rueda de prensa junto a la repartidora, Trump alternó comentarios sobre hamburguesas con declaraciones sobre su negativa a disculparse ante el papa León XIV o sus amenazas de bloquear el estrecho de Ormuz.
El encuentro también dejó momentos de evidente incomodidad. Trump intentó presionar a Simmons para que se posicionara contra la participación de mujeres trans en el deporte femenino, un tema recurrente en su retórica electoral. Sin embargo, la repartidora esquivó la polémica con firmeza: "No tengo una opinión sobre eso. Estoy aquí por la exención de impuestos en las propinas".
Para cerrar la jornada, el mandatario invitó a Simmons y a su esposo a un combate de la UFC que se celebrará en los jardines de la Casa Blanca en junio, coincidiendo con su 80 cumpleaños. Según informó posteriormente la oficina presidencial, el propio Trump se encargó de repartir las hamburguesas de queso y las patatas fritas entre el personal del Ala Oeste.




























