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La localidad francesa de Evian se ha convertido en el epicentro de la diplomacia mundial tras el inesperado giro de Donald Trump en la mesa redonda por la paz y la seguridad en Ucrania. "Ahora que (Irán) se ha acabado, podemos centrarnos en eso (Ucrania)", afirmó el presidente estadounidense al sumarse a las conversaciones orquestadas por los líderes europeos del G-7. Tras haber mantenido llamadas telefónicas con Volodimir Zelenski y Vladímir Putin el día de su cumpleaños, Trump llegó al Hotel Royal con una disposición renovada, admitiendo ante los presentes: "Pienso que podemos hacer alguna cosa".
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha actuado como principal artífice de este acercamiento, buscando aprovechar la resolución de las tensiones en Oriente Próximo para redirigir el interés de Washington hacia el conflicto europeo tras meses de tensiones trasatlánticas. El ambiente en la cumbre reflejó la complejidad de las relaciones internacionales; los líderes europeos aguardaron más de media hora a que Trump hiciera su entrada, momento en el que fue recibido efusivamente por el canciller Friedrich Merz, quien le obsequió con una camiseta de la selección alemana de fútbol. La meta inmediata es concretar una iniciativa conjunta de Francia, Reino Unido, Alemania e Italia para una ronda de negociaciones directas entre Kiev y Moscú que cuente con la presencia de delegados europeos y norteamericanos.
Durante la jornada, Zelenski contó con el apoyo explícito de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien celebró el inicio de las conversaciones para la integración de Ucrania en la Unión Europea. Von der Leyen aseguró que "Kiev ha cumplido" y destacó que, mientras Ucrania gana parcialmente territorio en el frente, Rusia sufre el "profundo impacto" de las sanciones internacionales.
Sin embargo, el camino hacia la paz sigue encontrando obstáculos, ya que Putin rechazó la invitación de Zelenski para un encuentro cara a cara en Evian. Pese a ello, la vía diplomática se mantiene activa con la futura visita a Moscú de los negociadores estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, mientras continúan los contactos económicos para el posible retorno de empresas norteamericanas al mercado ruso. Este esfuerzo por la estabilidad en Europa se entrelaza con el éxito del acuerdo paralelo para el cese de hostilidades con Irán y la reapertura del Estrecho de Ormuz.
























