Cientos de miles de británicos y turistas extranjeros, además de personalidades públicas, presencian el espectáculo desde los jardines, avenidas y plazas próximas al palacio de Buckingham

La familia real británica en el balcón del balcón del Palacio de Buckingham.EFE
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La tradición, la pompa y la disciplina militar se han desplegado en el distrito monárquico de Londres en homenaje del cuarto año del reinado de Carlos III. Cerca de 2.000 soldados, incluidos 400 músicos, participaron en el desfile anual del cumpleaños oficial del monarca británico, que se marca habitualmente el segundo fin de semana de junio. Carlos III cumple 78 años el 14 de noviembre -su madre Isabel II los cumplía el 21 de abril- y ha presidido la ceremonia enfundado en su uniforme rojo del regimiento de los Granaderos, arropado por su esposa, la reina Camila, y el núcleo más cercano de sus familiares.
Cientos de miles de británicos y turistas extranjeros, además de personalidades públicas, han presenciado el espectáculo desde los jardines, avenidas y plazas próximas al palacio de Buckingham. El buen tiempo, con un sol brillante y temperatura agradable tras días de lluvia y frío casi invernal, ha acompañado la presente edición del 'desfile del rey'.

La princesa de Gales y su hijo menor, Luis.JUSTIN TALLISAFP
Isabel II solía desfilar a caballo en las primeras décadas de su reinado y la tradición se mantiene parcialmente. El príncipe Guillermo y dos de sus tíos, la princesa Ana y Eduardo, duque de Edimburgo, han formado la primera línea de la escolta montada de los reyes, que han hecho el recorrido acomodados en una carroza abierta Ascot Landau. La consorte Camila lució un vestido-túnica de los Granaderos, confeccionando en seda y crepe por Fiona Clare, a tono con la ceremonia. La princesa Kate vistió un conjunto en azul pálido de Catherine Waltker y tocado a dos colores de Philipe Treacy. La esposa del príncipe de Gales sonrió al público desde la carroza que compartió con sus tres hijos, Jorge, Carlota y Luis.

Los príncipes Jorge y Carlota.JUSTIN TALLISAFP
El ejército ha marcado la onomástica regia desde hace más de 260 años en el llamado acto de 'Trooping the Colour', término castrense en referencia al "color" o bandera del regimiento bajo el que sirve un miembro de las Fuerzas Armadas. Este año correspondía a la Guardia de los Granaderos, con su distintivo sombrero de piel de oso y casaca roja, dirigir la operación de despliegue y visibilidad del estandarte, que se escenificó con absoluta precisión y perfecta sincronización de pasos a ritmo de tambor o toques de corneta.
La procesión de carrozas partió desde el palacio de Buckingham con la misión de llevar al rey a la sede central de la ceremonia, en la explanada de Horse Parades, detrás de Whitehall, a una hora exacta: las 11 de la mañana (hora local). Una salva de 41 cañonazos disparados desde Green Park marcó el retorno del desfile a su destino final, el palacio de Buckingham, a cuyos pies se concentraron las masas que asistieron a la extraordinaria ceremonia.

Desfile de la Caballería de la Casa Real.Kirsty WigglesworthAP Photo
La familia real en pleno -los llamados 'royal' en activo- además de los hijos de los Gales, el príncipe Michael de Kent, primo de Isabel II, y los duques de Gloucester, asomaron entonces al balcón central del palacio en el tradicional saludo a la ciudadanía. Minutos después tuvo lugar el despliegue de aparatos históricos de la Real Fuerza Aérea, incluido el muy celebrado vuelo en formación acrobática de los Red Arrows.
























