


















En marzo del año pasado Yaiza y Quique eligieron la finca El Jaral de la Mira para celebrar su boda. Hoy, cuando hablan con los hermanos Sandoval -Rafael, Juan Diego y Mario-, dueños de la finca y responsables de todo lo que sucede en ella, se siguen emocionando. Ellos y los hermanos. "Se me pone la piel de gallina al recordarlo", confiesa Juan Diego Sandoval.
El pasado 6 de julio, un año y poco después de la boda de Yaiza y Quique, las lágrimas volvieron a El Jaral. De hecho, nunca se van. Rubén y Marisa celebran su boda en el lugar en el que, en palabras de los Sandoval, "pasan cosas que no pasan en ningún restaurante ni en ninguna finca del mundo; y el mundo es muy grande y muy largo". ¿Y qué es lo que ocurre en esa finca situada en la falda del monte Abantos y custodiada por la cruz del Valle de los Caídos? Lujo, exclusividad, privilegio y magia, la magia de los hermanos Sandoval, propietarios de Coque, de Coquetto, de la recientemente abierta Mantequería Teresa Huerta, y los encargados desde hace más de 22 años, con el manto de la experiencia de sus padres y el de haberse criado entre fogones, celebraciones y comidas, de convertir El Jaral de la Mira en el lugar donde se celebran las bodas más lujosas y únicas de España.
"Vivo en Madrid y buscaba campo y naturaleza para este día y viendo el mirador que tienen increíble y con vistas al Valle de los Caídos no dudé en celebrarlo allí. El trato, servicio y la profesionalidad de este lugar deja atrás a muchas fincas. Comimos espectacular de la mano de los hermanos Sandoval, el lugar del cóctel es insuperable por la organización, disposición de todo y lo bonito que estaba". Paloma. Se casó en 2023.
El lujo que ofrecen los Sandoval es, además de tener a un dos estrellas Michelín, que ese dos estrella Michelín y su equipo estén cocinando en vivo y en directo. Razón más que suficiente para pensar que lo que uno se va a encontrar eligiendo celebrar su boda en El Jaral no va a ser lo habitual. Nunca es lo habitual "porque nosotros siempre nos metemos en los zapatos de los novios, como si la boda fuera nuestra", asegura Rafael Sandoval, el encargado de "toda la parte líquida". Porque aquí, como en Coque o en los otros negocios de los hermanos, cada uno de ellos lleva la batuta de su propia orquesta. Mario Sandoval se encarga de la gastronomía, Rafael, de los vinos, licores y alcoholes y Juan Diego, de que todo esté perfecto, tanto que, mientras espera a que Rubén y Marisa lleguen revisa hasta la disposición de los pétalos de las flores en los pequeños jarrones que decoran las mesas; tanto que, la disposición de las servilletas está medida con escuadra y cartabón; tanto que, una copa no puede sobresalir más que la del comensal de al lado; tanto que, en el Rolls Royce en el que llegarán los novios no puede haber ni una mancha, ni una mota de polvo...
"Los novios acuden a nosotros porque, además de llevar más de 20 años preparando bodas y eventos, tienen la gastronomía de Mario, tienen la finca, un espacio único donde nuestro paisajista ha combinado a la perfección la naturaleza y, por supuesto, por el boca a boca. Nadie que vive una boda con nosotros sale desencantado", afirma Juan Diego, a lo que Mario añade una de las frases más repetidas por los novios: "Tú entras en la finca, en un sitio donde tú has podido soñar con algo y cuando estás allí el sueño ha sido peor de lo que estás viendo". Insisten: "En nuestras bodas suceden cosas que no suceden en otros lugares".
Sucede que mientras los novios entran en su Rolls Royce para casarse se está dando la vuelta a los cochinillos; sucede que el hombre al que Mario llama "el hombre que susurra a los jamones" está cortando milimétricamente un jamón ibérico cinco jotas de ocho kilos; sucede que en otro espacio están perfectamente colocadas las tablas de queso fromage de "las mejores queserías de Madrid"; sucede que al lado están las mejores conservas, con las mejores gildas, la mejor ventresca; sucede que en la parte de la brasa, Mario Sandoval ya tiene al fuego la chuleta rubia gallega; sucede que cuando alguno de los 14 invitados que eligieron esa chuleta se la coman se le saltarán las lágrimas "porque es mantequilla"; sucede que el arroz que comerán otros, lo estará preparando Mario atento a su punto perfecto; sucede que habrá un cocedero de marisco donde Mario y su equipo cocerán al momento las gambas rojas de Denia con su rosetón en la cabeza, enfriadas en hielo y poniendo sus cristales de sal; sucede que Rafael estará pendiente de que se sirvan los vinos cuando corresponde, cómo y dónde corresponden; sucede que los tres hermanos Sandoval creerán que esta boda es su boda y por eso "será única y perfecta".

"El sábado día 1 de junio, celebramos la boda de mi hija y no hay palabras para describir el éxito del evento. Gracias a los hermanos Sandoval junto con su organizador por la calidad de todo el banquete: tanto el cóctel como la posterior comida tuvieron una calidad, una elaboración y presentación impecables. Gracias a todo el equipo organizador por su profesionalidad". Paloma. Su hija se casó en junio de 2024.
La simbiosis de los hermanos Sandoval con las bodas y eventos comenzó hace mucho tiempo, mucho más que los 22 años que llevan sobre sus espaldas, mucho antes de los más de 5.000 eventos en los que ha estado al frente Juan Diego; comenzó con sus padres Teresa y Rafael, en su restaurante en Humanes donde daban de comer a decenas de personas cada día y donde también se celebraban bodas. Allí, mientras Mario Sandoval hacía los deberes y Juan Diego y Rafael bebían de todo lo que hacían sus padres, aprendieron lo que luego ha dado el valor de verdad a sus negocios: el cariño.
Sé que si tocamos la calidad podemos ganar, en lugar de un 30% por un evento un 50%, pero ya no sería lo que queremos dar, no seríamos nosotros, no sería El Jaral de la Mira
Mario Sandoval
Confiesa Mario Sandoval, aunque ahora descubriremos que no es del todo cierto, que sus eventos son "exclusivos". "No somos capaces de dar muchos -aunque ya tienen reservados todos los fines de semana de aquí a finales de año y todos los sábados desde mayo a septiembre de 2025- porque en Madrid habrá 60 bodas que son VIP y todas las damos nosotros. Además, el precio limita mucho la forma de cliente que tienes porque es un precio alto, pero no caro. Nosotros siempre hemos hecho las cosas desde el corazón, no desde el negocio. Mis hermanos nunca me han dicho tocar nada de la calidad que ofrecemos, pero yo sé que si tocamos la calidad podemos ganar en lugar de un 30% por un evento un 50%, pero ya no sería lo que queremos dar, no seríamos nosotros, no sería El Jaral de la Mira", sentencia.
Efectivamente, una boda con los hermanos Sandoval no es una boda que esté al alcance de todos los bolsillos. Sin entrar en demasiado detalle, porque a nadie le gusta hablar de dinero, el cubierto de una boda con ellos y en su finca rondaría los 280-290 euros. Eso sí, incluye todo, y cuando decimos todo es todo. No es solo el alquiler de la finca, lo más top y exclusivo de la gastronomía o la mantelería. Es el desplazamiento de los invitados, la decoración, el paisajismo, las flores, la barra libre, los recuerdos para los invitados, el cóctel, la boda civil si es que la hubiera... Por encargarse, se encargan hasta de organizar el alojamiento de los invitados y de los novios si hiciera falta. Porque el lujo, además de que te cocine un dos estrellas Michelin, es dar a quien los elige todo lo que necesitan para "el día más bonito de su vida". "Sabemos la ilusión y los nervios que tienen y nos involucramos al cien por cien. Lo que hacemos es artesanía", reitera Rafael.
"Yo siempre tengo una frase", asegura Juan Diego, "que es que las bodas son como son los novios, pero que nosotros tenemos que responder con el mismo cariño, con el mismo orden, con la misma profesionalidad en todas". "Nosotros decidimos hace tiempo que el paquete iba a ser completo y que el precio, de primeras, puede parecer muy alto, pero cuando miras en otros sitios te das cuenta de que si empiezas a sumar de un lado y del otro la diferencia no es tanta y encima estamos dando todo lo que necesitan, todo de nuestra parte y algo que no hace nadie: cocina en vivo y en directo", añade.

¿Se acuerda de que unas líneas más arriba escribí que lo que decía Mario Sandoval de los precios no era del todo cierto? Pues, es porque en ese corazón que les inculcaron sus padres prima mucho más el amor que el dinero. Se han encontrado ocasiones en que han querido contratarles parejas cuyo poder adquisitivo no llega a una boda de lujo, pero que eran tal sus ganas de casarse en el El Jaral que no han podido decir que no. No ocurre siempre, pero cuando ocurre sigue siendo el mismo lujo que en las bodas más caras. "Intentamos cumplir su sueño. ¿Cómo? Pues, en lugar de vaca rubia gallega, una hamburguesita de toro; en lugar de gamba roja de Denia, pulpo a la brasa... Lo hacemos muy puntualmente, pero merece la pena", explican los hermanos.
"Si quieres que tu boda no pase desapercibida no dude en celebrarla aquí. Nosotros ahora nos queremos casar todos los años para volver a disfrutar lo vivido ese día. Fue mágico e increíble una boda de 10, tanto nosotros como nuestros invitados disfrutamos muchísimo y todo el mundo salió muy contento. Entorno, cóctel, comida, personal, fiesta, Dj, atención, profesionalidad.... Perfecto y espectacular. Ahora todo el equipo del Jaral de la Mira forma parte de nosotros por hacer realidad nuestro sueño y nunca olvidaremos ese 16 de marzo". Elena. Se casó en marzo de 2024.
Todo está preparado en la finca. Rafael cata los vinos, Mario empieza a echar el arroz, Juan Diego da las últimas indicaciones. Es la boda de Rubén y Marisa, es la boda de cualquier Sandoval. Llegan en el Rolls Royce y todo sale perfecto. Es una tarde soleada, la lavanda de El Jaral de la Mira lo inunda todo, con la ganadería de la que se encarga Rafael al fondo, con el cocedero de marisco humeando, con todos los camareros listos para dar un servicio único. Nada va a fallar porque en el lujo nada falla.
"Es un sitio con mucha piel, con muchos sentimientos. Aquí hay una energía que ni se compra ni se vende. Es un enclave único. No es un sitio de bodas, es un sitio mágico", dice emocionado Juan Diego Sandoval. La naturaleza, el campo, la cruz, el monte Abantos, la Sierra de Guadarrama, las caballerizas que acogen el banquete con sus nichos originales, el aroma a campo... ¿Irreal? Podría serlo, pero no lo es. "Que podamos transmitir tanto en este enclave, con la cocina en directo y después de 22 años...". Los Sandoval se quedan sin palabras, los invitados también, los novios, por supuesto.
"Estamos muy orgullosos de haber creado algo con personalidad única, algo que no hace nadie (...) Tenemos el mejor equipo que hemos tenido desde que empezamos, gente que nos ayuda, que suma y, como se suele decir, si te rodeas de los mejores, das lo mejor", sentencia Mario Sandoval. ¿Se te olvida algo? "Sí, se me olvida que hay que hacerlo con esto". Mario se toca el lado izquierdo del pecho.
"No hay palabras para describir lo excepcional que fue la boda, es para vivirla, los invitados aún hablan de que no han ido a una boda igual. Los hermanos Sandoval se portaron con nosotros de lujo y estuvieron allí presentes, no faltó detalles. Desde luego hicieron de nuestra boda el día más feliz de nuestras vidas". María.
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