La actriz navarra acaba de estrenar Esa noche, un thriller sobre las relaciones familiares, los traumas, la venganza y, por qué no, sobre el hacerse mayor.

La actriz Clara Galle, protagonista de Esa noche.
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Hace cuatro años, Clara Galle (Pamplona, 2002) apareció en nuestra vida de la mano de Netflix como protagonista de la trilogía juvenil A través de mi ventana y desde entonces su carrera y su éxito están irremediablemente unidos a los de la plataforma. Ahora, en ella, acaba de estrenar Esa noche, un thriller sobre las relaciones familiares, los traumas, la venganza y, por qué no, sobre el hacerse mayor. Aunque cueste verlo en su apariencia.
- Le voy a plantear la pregunta básica de esta serie: ¿hasta dónde estaría dispuesta a llegar por proteger a la gente que quiere?
- Creo que tendría que verme, pero yo a la gente que quiero la quiero de verdad, no tengo ningún problema en cancelar cualquier plan si mis amigos me necesitan, en quedarme una noche en vela si necesitan compañía... No me he encontrado nunca en una situación tan extrema, de esas en que se despiertan partes tuyas que no sabes que existen. A mí no me gusta hablar de las partes oscuras del ser humano, no sé si creo mucho en ello. Todos tenemos luces y sombras, pero eso de que la sombra sea siempre de color negro y algo malo... Muchas veces las sombras son lo que hacen que tengamos volumen, una conciencia de pies en la tierra. Lo importante es atreverse a conocer esa parte, dominarla, enfrentarla...
- Deduzco que ha profundizado y explorado en la suya.
- Yo empecé hace unos años a acercarme y comprendí que mi poder está en la sombra. Es muy fácil que alguien se enamore de mí o que caiga bien por mi luz. Pero es que yo quiero que me quieran por mi sombra y primero la tengo que querer yo. Cuando empecé a ser actriz, a verme más desde fuera, me di cuenta de lo importante de aceptar lo que me daba miedo de mí porque eso es lo que me iba a hacer avanzar.
- ¿Qué importancia debe tener la verdad en una vida? ¿Y hasta dónde es aceptable la mentira?
- Esto me une directamente a una frase de mi personaje, la verdad depende de quién te cuente el cuento. La verdad es algo bastante subjetivo y ambiguo en la vida porque vives las cosas desde tu experiencia. La verdad sobre hechos es muy clara, pero cuando te va a otras cosas que pasan en la vida aparecen los grises y entra algo que no sabría ni cómo llamar, no es exactamente la mentira. A mí me gusta siempre ir con la verdad por delante, pero muchas veces he preferido no saberla.
- Es lo que en esta sociedad hemos llamado la mentira piadosa.
- Claro, la mentira piadosa es fundamental. A mí la vida me ha enseñado que lo que importa no es tanto la verdad como la transparencia y la honestidad. Muchas veces no hace falta que el mundo sepa toda la verdad, solo que seas transparente y honesto. Hay muchas veces que la verdad absoluta trae más basura que otra cosa. No creo que alguien que es muy sincero todo el rato sea buena persona. Darle tanta importancia a una sinceridad extrema es contraproducente.
- En esta serie hay una mirada también hacia la religiosidad que encaja con ese supuesto repunte religioso que se está viviendo en gente de su generación, ¿lo comparte o lo entiende?
- Yo he estudiado siempre en un colegio cristiano, tengo algunos de esos valores, iba a catequesis, tenía oratorios todas las semanas... Pero ya no continúo con esas rutinas en mi día a día. Yo siempre he sido muy libre de elegir en qué creer. En el mundo en el que me muevo y las relaciones que tengo no están en contacto con la religión de una manera constante. Me llevo valores como la generosidad, la empatía o cuidar el vínculo, pero también soy consciente de cosas que me enseñaron que no funcionan y nos llevan hacia atrás. Claro que tengo mi opinión, pero creo que prefiero no darla y no meterme en este quilombo.

Sergio González Valero
"Prohibir las redes sociales a menores de 16 es darles libertad y que el móvil no sea su única realidad"
- En el 8-M, protagonizó un corto sobre el uso misógino que se está dando a la tecnología. Hemos visto cómo usuarios de redes han desnudado a mujeres con el uso de una IA como Grok.
- No podemos luchar en contra de los avances, nunca vamos a ganar, pero es importante ver cómo los usamos. Pero hay algo que me parece muy grave y es que usemos la IA para desnudar a las mujeres. Apenas lleva unos meses en nuestras manos y ya ese es un uso muy extendido. Me parece atroz. Igual que usarla para romper la creatividad que es el poder maravilloso y único de nuestra especie. No puede ser que la reflexión sobre su uso llegue muy tarde como pasó con las redes sociales. Ahora las estamos empezando a prohibir en menores de 16 años. Ahora.
- ¿Es favorable a esa prohibición?
- Yo sí. Si yo tengo 23 años y ya sé que no me hacen bien las redes sociales por mucho que intente consumir un contenido que me enriquezca qué va a hacer con alguien de 16 años. Hay una parte maravillosa en las redes sociales, pero es muy difícil salir de ahí. Creo que prohibirlas a chicos de 16 es darles libertad, que salgan a la calle y que el móvil no sea su única realidad.
- Volvamos a la misoginia, ¿desde la faceta de personaje público se tiene otra visión de esos comportamientos de los que hablaba?
- La misoginia que sufro no ha cambiado tanto siendo un personaje público o no, lo único que llego a manos de más gente. Pero yo tengo recuerdos completamente misóginos ya de niña y de adolescente. Para mí tener una exposición pública es una ventaja porque ahora puedo hablar y alguien me escucha. Mis compañeras y yo hablamos mucho de esto. No puedo evitar los ataques misóginos, pero sí me siento realmente arropada por las mujeres que están a mi lado.
- ¿Ese mensaje va realmente calando?
- Lo que está pasando es lo que pasa siempre con los movimientos grandes, que surge otro completamente a la contra. Pero yo tengo fe en que va calando y lo veo, por ejemplo, en mi hermano que va a cumplir 19 años. Veo como ha ido calando en su mentalidad el feminismo y eso me encanta. Eso me hace sentir muy orgullosa. Mi pareja también es muy joven y está muy adelantado en ese pensamiento. También sus amigos. Porque lo que importa es que esto cale en los hombres, que entiendan por qué nos preocupa esto, por qué volvemos a casa con el móvil en la mano mirando hacia atrás por la noche. Para eso tenemos que seguir, seguir y seguir.
- He recuperado nuestra primera conversación de 2022 y decía que si los hombre no evolucionan el feminismo es imposible.
- Es que es así. Nosotras tenemos la voz y somos las que necesitamos gritar, pero es que a ellos el patriarcado tampoco les beneficia. Igual que hay un arquetipo de mujer que se exige, que por cierto es muy confuso, limitante y opresor, también lo hay en el hombre. El estereotipo de masculinidad es totalmente limitante, no pueden ser otra cosa que lo que les exige el patriarcado. Les vendría bien unirse a nosotras en esto.
- ¿El problema es que se ha creado un circuito digital donde se les refuerza esa masculinidad?
- Están los youtubers de ultraderecha, los criptobros, los incels... por eso también hay que abolir las redes sociales para menores de 16, no se puede permitir que los niños crezcan con esos discursos de ultraderecha y con esa mentalidad. A esa edad muchas veces no se tiene el criterio para saber lo que es cierto o no.
"La misoginia que sufro no ha cambiado tanto por ser una persona pública, tengo recuerdos misóginos ya de niña y de adolescente"
- En esta serie hay un momento en el que sale caracterizada de usted de mayor, eso me permite enlazar con este deseo de la permanente juventud. ¿Qué le hace sentir verse mayor y que esa juventud vaya pasando?
- A mí me encanta hacerme mayor, no tengo ningún miedo a que me salgan arrugas y canas, a que mi cuerpo ya no responda de la misma manera o a no tener el culo en su sitio. Confío en que cuando sea mayor seré mucho más sabia, más generosa, y más empática. No me parece tan terrible hacerme mayor, no pienso en todo eso.
- Algo debe de tener la juventud de todas formas para que tantas generaciones la persigan ferozmente.
- La juventud se lleva por dentro, yo he escuchado mucho ese comentario de que parece que tengo 13 años. Sé que es porque cómo me expreso desde el disfrute y el divertimento, pero es que yo cuando empecé a ser actriz me juré a mí misma que no iba a perder la niña que llevo dentro, no necesito hacerme la interesante o mostrarme seria para que me tomen en serio. Ahí está el contenido de mis palabras para quien quiera escucharlas, incluso cuando sea anciana seguiré haciendo por llevar una niña dentro.
- Parece que empieza a nacer un movimiento que reivindica el disfrute frente al mundo que vivimos
- El día que me muera yo quiero decir 'Uf, qué bien me lo he pasado, cómo he disfrutado esta vida'. No quiero haber sido interesante para nadie.
- ¿A los artistas se les está exigiendo un posicionamiento social y político excesivo en estas cuestiones?
- Yo no creo que estemos obligadas , yo personalmente siento la necesidad. Mi propósito como actriz es pasármelo bien, meterme en vidas que nunca podría tener y también dar voz a historias que no se escuchan. Por eso es normal que ponga palabras a ciertas cosas que están pasando. No tengo por qué hacerlo todos los días, pero es que para mí ser actriz va de la mano de la actualidad y de la historias silenciadas.
- Con ese concepto de actriz, ¿cómo se siente en el mundo que le ha tocado vivir?
- La verdad, yo duermo muy mal y a veces tengo que parar de leer noticias del mundo porque me paralizan. Los que estamos en una posición privilegiada debemos seguir adelante y ayudar desde un lugar luminoso, pero yo estoy muy desconcertada, muy triste y tengo miedo porque la realidad me parece cada vez más oscura. Siempre tengo un poco el discurso de que hay gente buena que me encuentro por el camino, que existe el altruismo y que hay problemas en nuestra sociedad que no dependen de nosotros sino de personas con más poder.
























