惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

aimingoo的专栏
aimingoo的专栏
Security Archives - TechRepublic
Security Archives - TechRepublic
NISL@THU
NISL@THU
T
The Exploit Database - CXSecurity.com
T
Threat Research - Cisco Blogs
A
Arctic Wolf
C
Cyber Attacks, Cyber Crime and Cyber Security
奇客Solidot–传递最新科技情报
奇客Solidot–传递最新科技情报
T
The Blog of Author Tim Ferriss
Simon Willison's Weblog
Simon Willison's Weblog
V
Visual Studio Blog
T
Tenable Blog
J
Java Code Geeks
C
CERT Recently Published Vulnerability Notes
The Register - Security
The Register - Security
The Cloudflare Blog
博客园 - 叶小钗
人人都是产品经理
人人都是产品经理
U
Unit 42
宝玉的分享
宝玉的分享
freeCodeCamp Programming Tutorials: Python, JavaScript, Git & More
博客园 - 司徒正美
Last Week in AI
Last Week in AI
Forbes - Security
Forbes - Security
I
Intezer
云风的 BLOG
云风的 BLOG
雷峰网
雷峰网
Scott Helme
Scott Helme
月光博客
月光博客
Google Online Security Blog
Google Online Security Blog
T
Tailwind CSS Blog
爱范儿
爱范儿
Recent Commits to openclaw:main
Recent Commits to openclaw:main
L
LangChain Blog
S
Securelist
Spread Privacy
Spread Privacy
D
Darknet – Hacking Tools, Hacker News & Cyber Security
酷 壳 – CoolShell
酷 壳 – CoolShell
P
Proofpoint News Feed
C
Cybersecurity and Infrastructure Security Agency CISA
Hugging Face - Blog
Hugging Face - Blog
S
Security Affairs
S
SegmentFault 最新的问题
L
Lohrmann on Cybersecurity
Application and Cybersecurity Blog
Application and Cybersecurity Blog
T
Tor Project blog
博客园 - 聂微东
H
Heimdal Security Blog
B
Blog
Attack and Defense Labs
Attack and Defense Labs

Líderes

El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo Luca Parmitano, piloto de Artemis 3: "La diversidad no se limita únicamente al género, y la tripulación de esta misión es muy diversa" Alejandro Talavante, triunfador de San Isidro: "Tengo mucha suerte de sentirme incomprendido" Maxi Iglesias, actor: "Ser guapo me cierra más puertas de las que me abre" Naiara: "Isabel Pantoja me pasó su corona. Me dijo 'está en tu mano'" Robin Sharma, el 'best seller' de la autoayuda: "No soy un gurú, soy un escritor de libros que enseñan a la gente a vivir grandes vidas" En el laboratorio del físico Pablo Jarillo-Herrero, el 'mago' del grafeno:  "Uno de mis sueños es crear en España una universidad de prestigio como el MIT" Eva D. Castro, presidenta de ONU Mujeres España: "Nos quedan tres siglos para alcanzar la igualdad real. Hay que acelerar" Ana Rujas, actriz: "A mí ya no me interesa esta ola religiosa, pero si sirve para que alguien más lea a Santa Teresa está genial" Enrique Falcón, un poeta en el aula: "Zuckerberg es uno de los grandes educadores del siglo XXI y, por tanto, mi rival" Manuel Marlasca: "Casi todos los gilipollas que relacionan Policía y represión no frecuentan los barrios malos" El Papa contra el Maligno: así es el juego de tronos de la IA Patricia Kraus, cantante: "Ahora todo el mundo va a macroconciertos y para las salas pequeñas es muy difícil sobrevivir" Muere a los 104 años el filósofo francés Edgar Morin, último gran intelectual del siglo XX José Miguel Mulet, divulgador científico: "Emborracharse con vino ecológico no es más sano" Raquel Bada, editora de Bamba: "A las escritoras se las encasilla, a algunas sólo les piden libros de maternidad" Timothy Garton Ash: "Europa nunca se había enfrentado a un triple desafío tan enorme: militar por parte de Rusia, político por parte de EEUU y económico por parte de China" El historiador británico Timothy Garton Ash, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026 Natxo López, guionista de 7 vidas: "He hecho un esfuerzo por desmontar las dos Españas" Victoria Martín, humorista: "Es humano alegrarse de que a una amiga le vaya mal" El científico español que descubrió 11 nuevas enfermedades: "Algunas se camuflan bajo trastornos psiquiátricos y son terribles" Alejo Stivel: "Sin Tequila no habría existido la Movida Madrileña" Anna Castillo y Macarena García, una amistad de cine: "Que tus amigas del alma sean actrices te hace perder la competencia en la que te pone esta profesión" Nerea Barros: "Me da mucha pena que haya psicópatas en el poder generando una injusticia infernal" Rebeca 'Duro de pelar': "Boicoteamos Eurovisión pero no los eventos deportivos. No se entiende" Celia Morán, actriz de la serie 'Cochinas': "No debería ser rompedor ver cuerpos diversos en ficción" Rafael Méndez: "Hay muchos altos funcionarios que utilizan su puesto como trampolín para irse a la privada" Tomás Páramo, influencer y escritor: "Confío en Dios como confío en que si llamo a mi madre y le pido un plato de macarrones, me lo hará" Borja Jiménez y Espartaco, ante el gran reto de San Isidro: "Triunfar con seis toros en Madrid es una hazaña prácticamente imposible" Arturo Valls: "Hay políticos que utilizan el odio, el miedo y el bulo" Mariona Terés: "Creo que nací para ser famosa o que la gente me idolatre" Linguriosa, divulgadora de lingüística: "La RAE se atribuye más autoridad de la que debería" El Mundo El Mundo Pastora Vega: "Causa orgullo cómo se está pronunciando España ante estas guerras" El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo Miguel Ángel Jordán, fundador de la Jane Austen Society: "Le he dedicado más tiempo que a ninguna otra mujer" Juan Sanguino, a la caza del gran delirio español: "Mirar España de forma literal es desagradable y doloroso, pero hemos creado una tragicomedia con cierta épica" Ana Torroja: "Tiramos mucho de la cuerda; como sigamos así, España se rompe" Diego González Rivas: "No critico la sanidad pública, pero la mejoraría porque las listas de espera no tienen sentido" Paula Púa, cómica: "Sería mucho más feliz si no hubiera redes sociales, pero para nadie" Marta Etura, actriz: "¿Por qué está bien visto tener sexo a los 20 y no a los 80?" Juan Manuel Bellver, crítico gastronómico: "No se debe compartir mesa con alguien que te cae mal" El ingeniero español de la NASA que dirigirá la primera base lunar: "Espero poder viajar algún día al espacio para supervisarla" Víctor Abad, la voz joven de la Fórmula 1: "Puede que Fernando Alonso sea gafe. Nadie da crédito a su situación" Antonio Lobato: "Vivo muy bien, pero he trabajado como un perro durante años" Yurena, cantante: "No soy esa mujer que la gente imagina. Soy la gran desconocida" Consejos para la vida de un condenado por asesinato: "Todo el mundo tiene una prisión oculta, pero toda prisión tiene una puerta" Elena Rivera, actriz: "Tiene que haber más empatía y tolerancia frente a la polarización" Radiografía de las nuevas élites en España: quién heredará el trono de nuestros millonarios Clara Galle, actriz: "No me parece tan terrible hacerme mayor, no tengo miedo a las arrugas, a las canas ni a no tener ya el culo en su sitio" Lourdes Hernández, cantante de Russian Red: "Tengo apariencia frágil pero soy muy bruta y agresiva. No tengo ningún problema en darle una hostia a una puerta" La Mari, de Chambao: "Sin la sanidad pública, probablemente ya no estaría aquí, contándolo" Ernesto Sevilla: "Hacían falta mujeres en el humor porque esto era un campo de nabos" Andrea Fuentes, seleccionadora de natación artística: "Prefiero hacerme peluquera o dedicarme a cualquier otra cosa que arruinarle la vida a nadie" Lorena Iglesias, creadora de 'Millennial mal': "A los de 40 la precariedad nos obliga a vivir como jóvenes" #MujeresInspiradoras con Gloria Lomana: Dora Casal Guillermo Revilla, agente inmobiliario de lujo y socio de Diza: "El dinero latino ha traído cosas buenas. Siempre hay un reemplazo en las ciudades que crecen" Gisèle Pelicot: "Siempre intenté llevar a mi marido hacia la luz, pero él escogió los bajos fondos del alma humana" #MujeresInspiradoras con Gloria Lomana: Teresa Sapey Jordi Sánchez, cantante de OBK: "La bondad es lo más sexi que existe; el karma cuenta" Juan Eslava Galán: "Me hace gracia que personas mal informadas intenten abolir la prostitución" Dani Pérez Prada: "José Luis Cuerda decía que para él hacer cine era como follar pero que en su última peli le habíamos hecho el amor" Bukele, retrato de un dictador: "Se va a volver mucho más violento y peligroso cuando sea impopular" Rubén Martín, cantautor y compositor de Camela: "Son un himno de España, pero no se les ha reconocido su valor hasta que no ha quedado otra" Juan Enrique Soto, cazador de mentes criminales: "La etiqueta de psicópata es un constructo para explicar el mal, como si tuviera máscara" Laura Pato, arquitecta: "Hoy una casa de lujo es la que dispone de un horno" Francisco Tinahones, especialista en obesidad: "Ayunar activa el ingenio. Es mejor saltarse la cena" #MujeresInspiradoras con Gloria Lomana: Luc�a Sala Bely Basarte, cantante: "Ser una chica de treinta y tantos hoy es una mierda" Can Yaman, actor: "He hecho como Matthew McConaughey. Salirme de mi zona de confort y rechazar las comedias románticas" Can Yaman, actor: "Decid� irme a vivir a Italia como un n�mada y me acostumbr� a ello" De Rusia a Venezuela, del poder al contrapoder, los jóvenes sí quieren hacer política: "Hay una línea delgada cuando de la crítica pasas a rendirte" Revelar talento bajo presión en un escape room para 'zetas': "Jugando conseguimos que olviden que están haciendo un proceso de selección" Anna Cejudo, cofundadora de Founderz: "La IA es el copiloto, pero nosotros somos el conductor" Por qué la Generación Zeta también tiene su mili: "¿Qué demonios significa ser joven?" Carlos Mesa: "Un niño de primaria podría hacer hoy una nueva Sábana Santa" Marta Nieto, actriz: "El bótox te dará otras cosas, pero nunca te dará autoridad ni amor propio" Lucía Pérez: "Lo correcto este año era no ir al Festival de Eurovisión" Dani de la Torre, director de Marbella: "Aquí no tenemos el Cártel de Sinaloa pero sí mafias asentadas" El estepario siberiano: "Yo no soy batería, a mí me da dinero vender ropa, es como si tuviera un Bershka" Alberto Casas, físico: "Tu cabeza envejece más rápido que tus pies" Judeline, una diva que rompe con todo: "Siempre he querido ser una estrella del pop, pero no bailo, no soy explosiva y no muevo la melena como Beyoncé" Miguel Sanz, el quiosquero que se toma en serio su oficio: "Los periodistas no bajan al quiosco. Tienen interiorizada la crisis" Eros Ramazzotti: "Tengo una atracción fatal con España y me gusta mucho el estilo político de Pedro Sánchez"
El barón tecnológico que cambió el mundo sin interesarle el dinero: "Soy patológicamente optimista respecto al futuro"
SIMON DAWSON · 2026-04-08 · via Líderes

Según su perfil de Wikipedia, el próximo 7 de agosto Jimmy Wales cumplirá 60 años. En una ocasión alguien añadió en ese mismo artículo una frase aparentemente sin importancia que revelaba que Wales jugaba con frecuencia al ajedrez con sus amigos. No era cierto. No obstante, esa información provocó que el fundador de Wikipedia fuera invitado a realizar el primer movimiento ceremonial en el Campeonato Mundial de Ajedrez como si fuera Zinedine Zidane haciendo el saque de honor en un partido de la Champions en el Santiago Bernabéu. Es el poder de la palabra de... Wikipedia.

Esa mentira ya ha sido retirada de su perfil.

Hijo de un gerente de supermercado y una maestra de Alabama, Wales conforma junto a sus contemporáneos más famosos de Silicon Valley una cuadrilla de elegidos que han cambiado nuestro mundo a través de internet.

Sin embargo, Wales es distinto al resto.

Es el único que no es multimillonario.

Y el único que parece un tipo normal.

El creador de la enciclopedia más famosa se define como tímido aunque esté acostumbrado a charlar con líderes políticos, dar conferencias en colegios y visitar a los voluntarios que escriben en cualquier rincón del planeta. Es alguien relativamente accesible. Responde directamente a través del enlace a Zoom enviado a su asistente. No hay cortafuegos de por medio. Se conecta desde un despachoque tiene en el sótano de su casa en Londres, ciudad en la que vive desde 2012 por su relación con Kate Gevey, una ex asistente de Tony Blair a la que conoció en el Foro de Davos.

Wales no es nada grandilocuente si se compara con sus compañeros del olimpo digital. No se parece al robótico Mark Zuckerberg, cuya admiración por el poder y estética de los emperadores romanos se traduce hasta en su corte de pelo marco aurelio. Tampoco se le conocen amistades peligrosas como la conexión con Jeffrey Epstein que está comprometiendo a Bill Gates. Ni, que se sepa, ha jurado revelar la identidad del Anticristo como sí ha hecho Peter Thiel. No da la impresión Wales de recurrir al consumo de testosterona para rejuvenecer su cuerpo al estilo de Jeff Bezos o de querer llenar el mundo de hijos con el fin de «salvar la civilización» como Elon Musk.

Por cierto, este último es sin duda el compañero que más guerra le da. Musk es abiertamente hostil con Wikipedia desde su cuenta en X. La llama wokepedia acusándola de tener un sesgo progresista e intenta torpedear sus campañas de donaciones. Hay que decir también que detrás de estos ataques hay algo más que una lucha ideológica: el dueño de Tesla busca promocionar a toda costa Grokipedia, la enciclopedia en línea administrada por IA de su propiedad, y sabe que su éxito depende del descrédito de su rival.

«Elon es alguien extravagante y a veces se pone un poco dramático», dice el presidente emérito de la Fundación Wikipedia sin dar importancia a la refriega. «No le presto mucha atención y le deseo lo mejor».

En la era de la polarización y la incertidumbre, Wikipedia representa en su 25º aniversario un esfuerzo colectivo y altruista que, a pesar de los cambios vividos durante este siglo, no pierde vigencia. Algo muy meritorio si se tiene en cuenta que la Red es una fosa de grandes ideas que fueron devoradas por el mercado o bien se suicidaron. Que se lo pregunten a Netscape, Hotmail o, entre otros, Fotolog.

Guste o no a Musk, Wales encarna uno de los proyectos más fascinantes no sólo de internet, sino de la Historia de la humanidad.

Para entender lo loca que era la idea que tenía para aglutinar conocimiento hace un cuarto de siglo recurrimos al inicio de The Seven Rules of Trust (Las siete reglas de la confianza), un libro todavía no traducido al español que se ha publicado hace pocos meses en el que Wales desvela los secretos de su éxito. El texto es una mezcla de autobiografía empresarial y lecciones prácticas en el que defiende lo importante que es tener un propósito firme, transparencia e independencia.

«Hace muchos años, cuando el mundo todavía estaba aprendiendo sobre esta extraña novedad llamada Wikipedia, la mayoría de las personas estaban seguras de que era una idea terrible. Una enciclopedia en línea que cualquiera pudiera escribir y editar. ¿Cualquiera? La premisa parecía desafiar la lógica. ¿Cómo podían los lectores confiar en que sus datos eran realmente hechos comprobados y no tonterías escritas por inexpertos o bromistas? El público nunca confiaría en Wikipedia. Y sin confianza, Wikipedia no sería nada», escribe Wales. «Tarde o temprano, Wikipedia fracasaría y sería olvidada, como tantas otras ideas descabelladas en internet. Todo aquello era ridículo. Una broma...».

Wikipedia era muchas cosas, pero no una broma.

Para demostrarlo basta recurrir a la célebre diseñadora de moda Diane von Fürstenberg, quien le echó en una ocasión el mejor piropo que haya recibido un barón tecnológico por su creación: «Todos usamos Wikipedia más a menudo de lo que vamos al baño a mear».

Wikipedia se edita en 334 idiomas. Cuenta con 65 millones de artículos (dos millones en español) y 3.500 millones de ediciones. Sus 180.000 millones de visitas al año la convierten en la quinta web con más tráfico, una magnitud similar al número de estrellas estimado en la Vía Láctea. Un cuarto de millón de personas escriben en ella sin cobrar y ocho millones apoyan su mantenimiento mediante donaciones económicas.

Lamento informarle de que no soy un periodista muy glamuroso: carezco de entrada en Wikipedia. Conozco a gente que mide la gloria por ese baremo. Quizás tras esta entrevista, alguien me la haga.
Eso sería divertido.
Lo divertido es que cuando usted lanzó Wikipedia en 2001 tildaron el proyecto de comunista por no querer cobrar, cuando en realidad uno de los inspiradores es Friedrich Hayek, defensor del liberalismo clásico, que a través de un artículo le dio la idea de cómo organizar la enciclopedia de forma descentralizada y con un proceso colaborativo que funcionara de abajo hacia arriba.
Es cierto. A mucha gente le sigue sorprendiendo que Wikipedia sea una organización benéfica. Si se fija, es un proyecto realmente simple. Sin embargo, hay quienes buscan algo extremadamente profundo en su concepción. Consideran que por ser un sistema sin ánimo de lucro a mí no me interesan los negocios, y claro que me interesan, tengo otros que son lucrativos.
Sin embargo, en su libro da la impresión de que a usted el dinero le preocupa poco.
Tengo mucho y reconozco que si tuviera más no sabría qué hacer con él. Es cierto que nunca me ha importado demasiado. Mi único objetivo era tener una vida y un trabajo interesantes y puedo decirle que lo he logrado. Tengo un trastorno de déficit de atención que sólo me permite concentrarme cuando me estimula lo que hago. Aquí, en la City de Londres, hay muchos banqueros que ganan muchísimo más que yo, pero lo que hacen ellos a mí me parece soberanamente aburrido.
Jimmy Wales, en 2020.

Jimmy Wales, en 2020.LINO MIRGELERGETTY

Wales sabe de lo que habla. Entre 1994 y 2000 se dedicó a trabajar en finanzas. Tuvo éxito como trader especulando con divisas en una firma de Chicago dedicada al mercado de futuros. Con un notable capital ahorrado dejó ese trabajo «aburrido» para apostar por su sueño de montar algo en internet, un entorno de oportunidades único. Primero creó un motor de búsqueda para jóvenes llamado Bomis que movía contenido erótico y luego apostó por una gran enciclopedia, vocación que arrastraba desde la niñez cuando se pasaba horas en Alabama leyendo la Gran Enciclopedia del Mundo. Así que, como si fuera un Diderot en vaqueros, fundó Nupedia, una enciclopedia digital de artículos escritos por expertos y registrados bajo licencia de contenido libre.

Nupedia funcionaba con un sistema muy complejo. El proceso de revisión de artículos tenía siete etapas. Los autores tenían que mandar por fax su currículum para que se investigaran sus credenciales. El rigor se unía a la desconfianza. Para Wales todo era bastante aburrido y ya sabemos lo que pasa cuando se aburre...

El 26 de diciembre de 2000 su primera mujer se puso de parto. Los médicos advirtieron que algo iba mal. La hija recién nacida de Wales había inhalado una mezcla de líquido amniótico y heces que obstruía sus vías respiratorias. Según le informaron, había un tratamiento experimental que podía ayudarla. El problema es que no tenía ni idea de qué era el síndrome de aspiración meconial que padecía ella. Necesitaba estudiarlo. En internet, los comentarios eran incoherentes y los trabajos científicos que encontró eran demasiado técnicos y no los entendía. Nupedia tampoco podía ayudarle porque entonces sólo contaba con 21 artículos que nada tenían que ver con el tema que le angustiaba. «Era como buscar en los escombros de una biblioteca bombardeada», reconocería Wales. Finalmente tomó una decisión y acertó: su hija pudo recuperarse sin problemas. Sin embargo, esa laguna de conocimiento le había marcado mucho. Tanto como para empezar de cero.

Tres semanas después de su hija, nacía Wikipedia. El 15 de enero de 2001 Wales escribía la primera entrada de esta enciclopedia que levantaría junto al filósofo estadounidense Larry Sanger y, siguiendo una vieja tradición de programadores, escribió en su primera intervención: «Hola, mundo».

El diseño era una evolución de Nupedia, pero con un cambio sustancial: los artículos no estarían escritos por expertos, sino por voluntarios de cualquier lugar que tuvieran interés en el fomento del conocimiento. El término wiki -que significa rápido en la lengua hawaiana- alude al nombre que recibe una comunidad virtual cuyas páginas son editadas directamente desde el navegador, donde los mismos usuarios crean, corrigen y borran contenidos que son compartidos por cualquier otro usuario.

Para su programación, Wales instaló el software wiki, que era tan sencillo que ni siquiera requería contraseñas, así que la sesión la podía iniciar cualquier usuario.

Lo que era un experimento confuso se convirtió en muy poco tiempo en un gran éxito editorial. En tres años Wikipedia superó en volumen de artículos a la Encyclopaedia Britannica.

Daniel LEALAFP

Internet enterró las enciclopedias de papel. ¿Enterrará la IA a Wikipedia?
Ese es un tema súper interesante. En la actualidad hay grandes modelos de lenguaje que no son muy buenos describiendo hechos. Tienen muchas alucinaciones. Eso se ve muy bien cuando investigas un tema que es complejo. Por supuesto, si preguntas a estos chatbots por algo muy popular, pongamos Taylor Swift, la información es buena, aunque se cuelen algunos errores. Pero si se trata de un tema mucho más minoritario detectas fallos e invenciones. Hay casos de abogados que han usado ChatGPT para citar jurisprudencia que luego el juez ha tumbado por utilizar referencias equivocadas. Eso no me impide reconocer que la tecnología no deja de mejorar. Estoy seguro de que la IA nos va a ayudar a comprender mejor el mundo, a documentar conocimiento y también a verificar hechos.
¿En una enciclopedia 'viva' es más importante generar confianza o mantenerla?
Mantenerla es fácil si todo lo haces bien, si has construido durante mucho tiempo unos estándares de calidad. Si se pierde, es difícil recuperarla. Que se lo digan a Airbnb. Esta compañía sufrió una crisis de confianza enorme nada más empezar que requirió de muchos esfuerzos para repararla. Sus fundadores tuvieron que aprender a marchas forzadas que la confianza resultaba un factor clave para un negocio como el suyo. Para que la gente preste su casa a un desconocido hay que otorgarle previamente una enorme seguridad.

Para Wales todo se resume en la confianza. Ganar. Mantenerla. Las consecuencias de perderla. Wikipedia sólo puede sobrevivir si la defiende. Recurrimos al artículo La fiabilidad de Wikipedia que encontramos, dónde si no, en la fuente homónima: «La fiabilidad de Wikipedia se refiere a la validez, verificabilidad y veracidad de Wikipedia y su modelo de edición generado por el usuario [...] La enciclopedia en línea ha sido criticada por su fiabilidad fáctica, principalmente en lo que respecta a su contenido, presentación y procesos editoriales. Los estudios y encuestas que intentan medir la fiabilidad de Wikipedia han sido mixtos, con resultados variados e inconsistentes».

Pues eso.

Wikipedia conoce sus riesgos y también la necesidad de salvaguardar la confianza e incrementarla a toda costa.

Lo cierto es que Wikipedia, pese a sus errores, ha ganado una respetabilidad que antes parecía inimaginable. En los primeros 2000 verla citada como fuente en un artículo periodístico era casi imposible. La credibilidad ganada ha requerido de mucha inversión en mecanismos de control. «Tengo que decir que ni antes éramos tan malos ni ahora tan buenos», admite Wales.

El poder de la desinformación lo conoció rápidamente su equipo fundador cuando afrontó la primera crisis reputacional en 2005. Ese año se hizo público que en el perfil de un funcionario del Gobierno estadounidense se le definía como cómplice en el asesinato de JFK y de su hermano Robert Kennedy. Un editor había colado ese bulo porque pensaba que Wikipedia era una web humorística.

El daño fue enorme. Wales lo recuerda con pavor.

A día de hoy los editores voluntarios están obligados a seguir unas reglas muy estrictas en relación a las fuentes, que en caso de incumplimiento, deriva en un bloqueo que les impide publicar.

A medida que Wikipedia fue creciendo, sus creadores descubrieron que la mayoría de los esfuerzos tenían que dirigirse a contrarrestar las manipulaciones no sólo de editores con poca pericia o mala baba, sino también de los protagonistas de los artículos, empresas, ONG, activistas, servicios de inteligencia y gobiernos. En definitiva, todos los interesados en que su versión prevalezca sobre las demás. Se estaba demostrando que trastear una entrada de Wikipedia podía limpiar el historial de un político corrupto o elevar a los altares a un científico mediocre. Su popularidad como fuente de consulta le dio tanta fuerza que incluso llegaron a formarse cabildeos y agencias dedicadas a presionar para salvaguardar la reputación wikipédica de sus clientes.

La amenaza de intervencionismo con fines no informativos es mucho más profunda de lo que los usuarios creen. En Wikipedia existe una página que enumera los artículos más delicados, los que han protagonizado más discusiones. Hay temas capitales, que generan controversia, como la definición de genocidio, la evolución de las especies o el sexo. También personajes históricos que provocan debates interpretativos que parecen no tener fin, como Jesús y Mahoma. Sin olvidar figuras políticas muy polarizadoras como el propio Donald Trump. Pero también hay fricciones sorprendentes. Uno no esperaba que en el centro de discusiones bizantinas wikipedistas se colarían Elton John, las lenguas eslavas bálticas o la bebida Gatorade. Piensen que la mayor controversia de la década pasada en la versión inglesa fue sobre cómo se debía escribir el título de la película Star Trek Into Darkness.

En las primeras horas de la Guerra en Irán la red social X era un pozo de desinformación, propaganda y mentiras. ¿Cómo se controla la manipulación de los bandos en Wikipedia?
La comunidad verifica los hechos de forma obsesiva y constante. Hablo con frecuencia sobre la importancia del periodismo de calidad. Es un enorme esfuerzo humano la distinción entre un buen trabajo y las tonterías. Por fortuna, las fake news no afectan prácticamente a Wikipedia, ya que es un fenómeno mucho más nocivo para las redes sociales, donde los consumidores son menos sofisticados y muchas veces comparten una información solo porque les parece emocionante o alarmante. No distinguen las fuentes, mientras que nuestra comunidad vive obsesionada con ellas. Tanto que nos pasamos gran parte de nuestro tiempo debatiendo sobre su calidad.
¿Es muy difícil sin ser profesional ser objetivo escribiendo del aborto, la eutanasia o del conflicto palestino-israelí?
Hemos tenido a wikipedistas asesinados en zonas de guerra. El esfuerzo por permanecer neutral a veces es muy complicado, exige afrontar muchos desafíos. Hay una analogía que me gusta y que aplico en este caso: si le pregunta a un pez sobre el agua, le dirá: ¿qué agua? Me refiero a que hay que entender el entorno desde el cuál se escribe. El sesgo viene de lo que vemos, de los medios que consumimos, de cómo hemos sido educados. Por eso la mejor forma de trabajar es dar un paso atrás y decir que no vas a intentar dar una respuesta a una controversia, sino que vas a describir una controversia de la forma más firme posible. Como los periodistas, queremos ser neutrales, objetivos, pero cometemos, como todos, errores.

En su libro Seven Rules of Trust, Wales habla del caso concreto de un editor ucraniano de Wikipedia que deja a un lado sus sentimientos para escribir de la guerra con Rusia: «Los hechos neutrales siguen estando del lado de Ucrania, ¿verdad?».

¿Cómo defienden a sus editores amenazados?
Es por desgracia una parte cada vez más grande de nuestro trabajo. Tenemos colaboradores arrestados en Bielorrusia o en otros países, como Arabia Saudí. Hemos sido bloqueados en China y durante un tiempo lo estuvimos en Turquía. Es muy preocupante su situación. Los voluntarios tienen que tomar muchas medidas de protección para salvaguardar el anonimato y trabajar con redes privadas virtuales VPN. Invertimos también mucho en apoyo legal, en abogados defensores de los derechos humanos.
Se habló mucho de su campaña para buscar donativos. ¿Adónde va el dinero?
Los fondos se usan para invertir en tecnología y en software para mantener las páginas en funcionamiento. Ser la quinta web más popular del mundo implica una enorme responsabilidad. Necesitamos servidores y ancho de banda, si bien los costos reales del hardware son menos altos de lo que mucha gente piensa. Hay por supuesto gastos en contabilidad, finanzas, el departamento legal que le he mencionado, comunicaciones... Financiamos a nuestras filiales locales, organizamos reuniones comunitarias en distintas partes del mundo, cursos de formación para que académicos se familiaricen con Wikipedia.

Pese a los problemas, Wales trasmite entusiasmo. Pero un entusiasmo templado. Mucho más verbal, que gestual. «Sé que tengo un problema: soy patológicamente optimista», dice. «Sé lo que suponen las guerras, la preocupación por el precio del petróleo, el riesgo de una recesión. Pero también veo los enormes avances en ciencia y tecnología, lo que supondrá la revolución de los coches autónomos, porque no hay duda de que un ordenador conduce mucho mejor que un ser humano. Gracias a ello dejaremos de ver cifras escandalosas de accidentes».

Para Jimmy Wales todo depende de dónde se mire y una vez más, de la confianza con la que se haga. «Es fácil pensar en la ira y la incertidumbre. Cuando te fijas en las noticias y navegas por X, piensas que estamos en un mundo horrible, pero si te fijas en la gente de tu alrededor, que suele ser amable y generosa, te das cuenta de que el mundo es mucho mejor».