La icónica artista madrileña está de vuelta con Se ha acabado el show, un álbum casi milagroso con el que supera una etapa de desilusión con la música. Por primera vez en su carrera, que empezó en Mecano, escribe todas las letras.

La cantante Ana Torroja, fotografiada para EL MUNDO.
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- ¿Cómo lleva esto de la promoción de un nuevo trabajo?
- Pues mira, cuando arrancas, con toda la energía y toda la ilusión. Cuando ya llevas unos cuantos días empieza a hacerse un poquitín tedioso. Pero tengo una fórmula que hace que para mí sea más dinámico y más divertido, y es que intento contestar a las preguntas de forma diferente siempre. El otro día, en este sentido, me decían ¿cómo haces para que cada entrevista parezca que es la primera?
- Todos los periodistas somos un poco vanidosos y, claro, quisiéramos tener la primera, así que empiezo agradeciéndole esa actitud por lo que me toca. Se ha acabado el show, su nuevo álbum. Y el primero enterito escrito por Ana Torroja.
- Sí, coescrito. Y la verdad es que estoy muy feliz y muy orgullosa. No podría haber sido de otra forma este disco, que empecé a escribirlo hace dos años. Porque lo que cuento son historias tan personales que habría sido muy difícil de explicárselas a otro para que las contara. Sólo las podía escribir yo. Aunque he ido de la mano de autores, algunos muy jóvenes y varios a los que no conocía. Y ha sido muy bonito porque las sesiones de composición fueron casi terapéuticas, no solo para mí, sino para ellos también. Íbamos hablando, surgían cosas y de pronto encontrábamos esa lucecita, esa bombilla que se iluminaba y yo decía 'esto no lo he dicho nunca, es algo que tengo dentro, acaba de salir ahora y creo que tengo que contarlo'. Lo de escribir un disco entero se ve que era un sueño mío, aunque yo no lo sabía [risas]. Debía de estar en el subconsciente. Porque, en la época de Mecano, a la pregunta de '¿cuál es tu sueño?', dejé escrito en el reverso de una postal: "Hacer un disco compuesto enteramente por mí". Y, mira, lo he cumplido cuatro décadas después. Es verdad que con Mecano yo no escribía las canciones, así que con la perspectiva entiendo ese deseo. Lo más bonito de todo, o mágico, es que las canciones han aparecido cuando pensaba que se había acabado el show.
- ¿Qué hubieran dicho José María y Nacho Cano si les hubiera planteado en su día que iba a escribir usted canciones para los discos?
- Pues... no sé. Quizá habría calmado las aguas en algún momento, ¿no? [Risas] Se habla del tercero en discordia, pero a lo mejor a veces el tercero es el equilibrio. Aunque lo bueno de Mecano es que no había equilibrio en la composición. José María y Nacho eran dos mundos totalmente diferentes y por eso también llegamos a tanta gente diferente y a generaciones que entendían la música de distinta forma. En Mecano, escribí el estribillo de Mosquito, pero porque Nacho me lo pidió, debía de ser que no se le ocurría nada. Y yo me pasé una semana entera para escribir cuatro líneas. Fue mi primera incursión y la única en una canción de Mecano.
"Sentía que la gente lo que siempre quiere es Mecano y yo sólo les puedo dar Ana Torroja porque Mecano ya no existe. Era frustrante"
- Llama mucho la atención que admita que ha atravesado un periodo de falta de ilusión y de pensar que su momento en la música se había acabado. Sorprende en una Ana Torroja que, tras Mecano, ha mantenido una carrera en solitario de tantísimo éxito.
- Me alegro de que penséis eso porque no ha sido fácil. En 30 años que llevo como solista he hecho siete discos, que no son tantos. Me ha costado sacar la cabeza con cada uno. Cada disco que he hecho ha sido tener que demostrar, una y otra vez, que sola puedo, que sola soy otra cosa, que soy diferente, aunque también soy Mecano. Pero me costaba, o yo al menos sentía que la gente lo que siempre quiere es Mecano y yo sólo les puedo dar Ana Torroja porque Mecano ya no existe. Entonces, siempre estaba ese momento como de frustración, un poco de a ver si esto les gusta, si es suficiente. Pero siempre era '¿y cuándo vuelve Mecano?'. Era frustrante, aunque, bueno, no me he rendido nunca. Pero sí es verdad que en esta ocasión me pesaba un poco, no me sentía con ganas de lo mismo otra vez. Y realmente había llegado al punto en el que creía que no tenía nada que contar. Hasta que de pronto me dije '¿y por qué no hablo sobre esa duda existencial que seguramente compartan más personas?'. A partir de ahí me sentí cómoda para hablar de otras cosas que no mucha gente sabía y que me he dado cuenta de que necesitaba sacar. Lo que dice La maleta. Las canciones han surgido de una forma orgánica, haciendo camino al andar y sin saber muy bien a dónde iba a llegar. Pues he llegado a estas historias.
- Al escucharla, me he acordado de Alaska y Nacho Canut, que se pasaron muchos años sin tocar canciones de Pegamoides ni de Dinarama, casi como un empecinamiento, porque decían que si no nunca se les iba a identificar con Fangoria.
- Sí, lo que pasa es que, en mi caso, nunca he dejado de cantar esas canciones de Mecano. Porque son canciones que están vivas, que se han ido heredando de generación en generación, y no puedo fallarle a la gente tampoco en ese sentido. Honestamente, yo sé que sin esas canciones no estaríamos hoy aquí hablando tú y yo. Pero es verdad que también pedía de algún modo, no a gritos ni con palabras, pero sí desde dentro, que se me diera ya una oportunidad a mí como Ana Torroja.
- Si me permite, parece una presión excesiva por su parte. Yo creo que al público hace muchísimos años ya que Ana Torroja le tiene conquistado como Ana Torroja.
- ¿Tú crees que ya me quitaron el apellido Mecano? [Risas] Como digo en la canción de La maleta, no se borra la etiqueta. No te creas, no, todavía hoy me dicen 'Ana, de Mecano'. Pero, bueno, creo que ya me he reconciliado con todo y al final es que no hay una sin la otra. Todo tiene que ver también con la edad. El disco anterior lo hice hace ya cinco años. Y una va cumpliendo años y va aceptando mucho más las cosas como son. Y no puedo estar más que agradecida. Alguien me preguntaba el otro día que qué me queda por hacer. Y, seguramente muchas cosas, pero yo la verdad es que no puedo pedir más. A mí, además, me cuesta pensar en el futuro, sobre todo ahora que estoy disfrutando del presente.

- En ese striptease emocional al que se ha sometido, yo creo que es muy de agradecer que haya hablado con tanta naturalidad de cuestiones como el episodio de depresión que atravesó, uno de esos asuntos que abordarlos ayudan tanto a la sociedad.
- Sí, hace falta normalizar de alguna forma esas cosas que nos pasan a las mujeres de cierta edad, cuando llega la menopausia. Es verdad que hay muchos rangos en la menopausia y a mí me tocó una depresión. No fue severa, pero sí lo bastante llamativa como para que me dijera a mí misma 'aquí está pasando algo y no sé qué es'. Como te decía antes, cuando vas cumpliendo años sí vas quitando importancia a las cosas y lo que opinan los demás está de más, como dice la canción, porque si tienes que estar pendiente de lo que dice todo el mundo...
- A propósito de eso, ¿cuál es su relación con las redes?
- Yo dejé de acercarme a Twitter cuando la polémica de OT con la palabra mariconez [en la canción Quédate en Madrid]. Lo pasé tan mal... Recuerdo que cuando llegaba al set de televisión era tal abucheo desde que entraba. Yo no entendía nada. Es que no comprendo cómo en ese contexto y en esa canción esa palabra pudo ofender a nadie. A partir de ahí decidí no acercarme más a esa red en concreto. Y luego aprendí esa ley del 33%: el 33 estará de acuerdo contigo y le gustarás; el otro 33 estará totalmente en desacuerdo y al otro 33 le darás exactamente igual. Teniendo eso en mente, ya no te afectan tanto las cosas. A mí las críticas me parecen totalmente respetables, pero ya cuando se insulta, se agrede, ni está bien ni es sano.
- ¿Percibe a la sociedad tan polarizada como se suele repetir?
- No sé si es polarización, pero yo recuerdo que antes se podía hablar de política sin tirarse los trastos a la cabeza. Podías opinar diferente del que tenías al lado, que igual era tu mejor amigo o tu mejor amiga. Se hablaba, se podía hasta discutir si quieres, pero luego pues te ibas a tomar una cerveza. Nadie dejaba de tener amigos por opinar diferente, ya no de política, sino de lo que fuera. A mí me parece muy triste lo que está sucediendo, porque nos estamos limitando. O sea, limitas la libertad de expresión, limitas la libertad de opinión. Hay que reivindicar que cada uno tenga las convicciones que sea, que cada uno vaya por la calle como quiera, que cada uno ame a quien quiera. Me cuesta mucho entender lo que está sucediendo.
- Usted lleva años residiendo en México, ¿cómo se ve desde allí España?
- Revuelta, revuelta. España se ve revuelta. Yo siento que estamos tirando mucho de la cuerda. Y, como sigamos así, España se rompe.
- ¿Y cómo le afecta en México lo que está haciendo su vecino del norte?
- A mí me da bastante miedo lo que está ocurriendo en ese país, del que no quiero decir ni el nombre porque estas cosas se escuchan. Estamos viviendo un momento muy convulso en general en el mundo. Yo soy una persona positiva y me está costando serlo últimamente con todo lo que una lee, ve y escucha. A veces igual hace falta tocar fondo para volver a resurgir, ¿no? Y tengo la esperanza de que todo esto sirva para llegar a un lugar mejor. Algunos hablan de cambio de sistema, no lo sé, pero por lo menos llegar a un lugar mejor, más igualitario para todos. Más respetuoso con todos, más libre, porque a veces en aras de la libertad se hacen cosas que van justamente en contra de la misma.
"No puedes ver con los ojos de hoy lo que ocurrió hace cinco siglos. España y México son de los dos países más hermanos que hay"
- Por cierto, ¿qué le parece la controversia a propósito de la exigencia de la presidenta de México al Rey de España para que pida perdón por la Conquista de América?
- Yo creo que no puedes ver con los ojos de hoy lo que ocurrió hace siglos. España y México son de los dos países más hermanos y más similares que hay. Yo adoro México, vivo en México y me siento en casa. Honestamente, me resulta muy extraño escuchar hoy en día esas cosas de hechos que sucedieron hace 500 años. Cuando somos hermanos.
- Hablando del Rey. Creó marquesa recientemente a Luz Casal, pero antes que ella ya teníamos a Ana Torroja con su título.
- Sí, yo lo heredé de mi padre y de mi abuelo. Para mí es un orgullo y un honor llevar llevar el título de Marquesa de Torroja. Se lo dieron a mi abuelo, que era un ser excepcional y que ayudó mucho en ingeniería civil, en educación, en investigación... Lo llevo con la cabeza muy alta. Yo respeto todos los títulos, todos tienen un porqué y un significado. Aunque a mí me gustan más los títulos en reconocimiento de algo que se haya hecho, como el de mi abuelo. Pero bueno, yo es que soy de esas que respetan. Cuánta falta nos hacen la tolerancia, el respeto. Te diría también que el sentido del humor y más amor.
- Sí, hemos sustituido mucho el sentido del humor por la crispación.
- España siempre ha sido un país con mucho sentido del humor, y ahora no lo veo. Tú vas a México y la ironía allí está a flor de piel, siempre es muy divertido y es una forma mucho más sana de vivir los momentos convulsos. Aquí está todo el mundo como que enseguida salta. Es verdad que la situación que estamos viviendo, no solo en España, sino en el mundo entero, te crispa mucho, nos hace estar mucho más sensibles.
- ¿A qué le tiene miedo Ana Torroja?
- Yo a las guerras, a ver a la gente sufrir por las guerras.


















