Investigadora vasca, lleva seis años hurgando en una cuestión poco estudiada: por qué había miembros de ETA que abandonaban la organización terrorista. Hilvana 13 entrevistas con ex etarras en 'Salir de ETA' (Tecnos) para analizar estos testimonios

/ Araba Press
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- ¿Qué es un terrorista "arrepentido"?
- He pasado seis años intentando responder esa pregunta. En un sentido ético, es aquel que hace autocrítica de su pasado en ETA, rechaza su militancia neta y de ninguna manera se acoge a ningún tipo de justificación, ya no sólo de su participación, sino de la existencia de la banda terrorista. También es una figura jurídica, relacionada con la colaboración con la Justicia. Pero luego el terrorista "arrepentido" siempre son más cosas, dependiendo de quien formule esas narraciones. Me da la sensación de que lo que se quiere proyectar sobre el terrorista arrepentido, sobre todo a través de los medios de comunicación, no casa con esas experiencias a las que yo luego accedo.
- Para su investigación entrevistó a 13 ex terroristas de ETA de forma presencial. ¿Cuál fue su sentimiento?
- Esa es la pregunta que más me suele hacer mi entorno. La realidad es que el trabajo sobre esta cuestión te hace generar un tipo de distanciamiento con el objeto de estudio. Son entrevistas que luego te hacen reflexionar a nivel individual; en mi caso como persona que es de Euskadi, que ha crecido allí, y que tiene cierto recuerdo de ETA
- ¿Qué fue lo más impactante?
- Precisamente lo que yo andaba buscando: qué impacto tenían esas salidas de ETA. No se levantan un día y dicen "ya no quiero pertenecer a esto", sino que tienen una serie de reflexiones durante su militancia.
- ¿Por ejemplo?
- No sólo era salir de ETA, era renunciar a toda una comunidad. Iñaki Viar me explica que cuando está en la cárcel no le encaja el nacionalismo vasco que le habían transmitido sus padres. Darse cuenta de esto cuando estaba cumpliendo condena precisamente por esas ideas le resultaba incoherente. Él lo categoriza como un trauma porque, durante un vis a vis con sus padres, se lo cuenta y ve la decepción en sus caras. Esta idea comunitaria se expande muchísimo más: la cuadrilla, la iglesia, el colegio... Romper con todo eso era muy complicado; de repente volver a tu pueblo como un traidor, porque era así como eran vistos, repercutía al dar el último paso para dejar de pertenecer a ETA.
- Algunos decían verse como "víctimas" de la banda terrorista.
- Cuando se entra en una organización terrorista, de alguna manera, el individuo se diluye en lo colectivo. Por tanto, puede generar esa sensación en el propio miembro de ETA de "yo soy responsable de estos asesinatos, pero la que es responsable realmente es la organización terrorista". Aunque claro que hay voluntad por parte del perpetrador al ingresar en una organización que perpetra violencia y a perpetrarla.
- "La desvinculación es un acontecimiento y la desradicalización, un proceso". ¿Los procesos son iguales?¿Siguen los mismos patrones?
- No, y se tiende a homogeneizar la desradicalización. Pero hay reflexiones de todo tipo. Al fin y al cabo uno no tiene por qué acceder a la dimensión ética y no todos los disidentes llegan a las mismas conclusiones. Tenemos en la cabeza la desvinculación: cuando el terrorista deja de pertenecer a la organización. En cambio, la desradicalización se activa antes. Empieza con ese rechazo a la violencia desde la utilidad y luego puede transitar hacia una dimensión más ética. La desradicalización se da de presente a futuro: hay un rechazo de la violencia y un compromiso a no volver a perpetrarla. Sin embargo, el arrepentimiento es retrospectivo: mira hacia la militancia y hacia la existencia de la propia banda terrorista.
- ¿Cree que las estrategias antiterroristas hubieran tenido más exito al estudiar estos procesos?
- Probablemente sí. No se le presta tanta atención a cómo se desconecta un terrorista porque en el momento en que deja de perpetrar violencia colectiva, deja de ser un peligro para la sociedad. Su interés radica precisamente en entender por qué no se produjeron más salidas. Creo que es ahí donde tenemos que dirigir nuestra mirada ahora que, por suerte, ETA ya no existe.
- A veces da la sensación de que se intenta dar por cerrada una etapa que en realidad no lo está. ¿Qué riesgos puede implicar esto?
- No tengo la sensación de que se esté dando por cerrado. Por un lado, hay una sobreproducción académica en torno a esta cuestión, pero también hay en el ámbito político una mala gestión, al menos retórica, de lo que es y ha sido ETA. Creo que las figuras políticas tienen muchísima responsabilidad con lo que se dice en público sobre ETA y sobre sus víctimas, y tienen que hacer una reflexión sobre cómo se está tratando esta cuestión y con qué propósitos, siempre desde la responsabilidad y desde la ética.
- Con EH Bildu en el Congreso, ¿puede darse esa desvinculación comunitaria?¿O difiere de la política?
- El fenómeno de la desconexión se da principalmente en el ámbito de la organización terrorista, que ya no existe. Lo que existe es una comunidad política asociada a la izquierda abertzale, de la que EH Bildu es su principal marca y tiene una representación en el Congreso. A mí no me gusta simplificar esta cuestión. y quizás ahora tendremos que revisar cuál es la trayectoria de EH Bildu, cuáles son sus discursos,el lenguaje que utilizan y, sobre todo, cuál es el proceso que la corporación política hace respecto al pasado de ETA.
- ¿El perdón jurídico influye en la culpa o el arrepentimiento?
- Que se instaure como una exigencia por parte de un sistema como el penitenciario, dificulta bastante que aparezcan sentimientos como la culpa, la autocrítica o el arrepentimiento. Son procesos que se tienen que dar de manera no condicionada; ahí reside el debate sobre la sinceridad de este arrepentimiento.
- ¿Se está aplicando el artículo 100.2 a los terroristas de ETA sin que haya una evidente transformación personal?
- Esta pregunta me la están haciendo bastante, si me creo o no el arrepentimiento de todas estas personas que están accediendo al tercer grado. Desde el desconocimiento de si esa transformación se está dando o no, siempre digo que yo no tengo ningún tipo de autoridad moral para determinar si el arrepentimiento de una persona, sea quien sea, es sincero o no, porque para eso el propio sistema penitenciario debería tener sus propios mecanismos para evaluarlo. La cuestión es que creo que el diseño de la ley 7/2003, que es la que condiciona el acceso al tercer grado a un perdón sincero, de alguna manera recurre a un elemento finalista en sí mismo. Por tanto, ¿cómo podemos evaluar realmente si ese perdón es sincero o no?
- Cuenta que el número de desvinculaciones sin desradicalización o arrepentimiento, supera a las que sí que se han producido por esas dos razones.?
- Es muy difícil cuantificar las salidas de ETA. ?Hay una narrativa que intenta proyectar ETA cuando todavía existe, y también la propia izquierda aberztale, y es que dejar de pertenecer a la organización terrorista es muy sencillo, es decir, que el militante en sí mismo tiene mucha libertad para poder para dejar de pertenecer a ETA. Esta narrativa retuerce un poco la realidad. Es verdad que un militante podía dejar de pertenecer a la organización terrorista, pero lo podía hacer únicamente si esta salida no trascendía al ámbito público y no ponía en tela de juicio los pilares fundamentales de la estrategia terrorista: la violencia, la consecución o el proyecto soberanista... Pero esta era la opción sencilla; la difícil era la desradicalización, por ese rechazo a la violencia en cualquiera de los de los niveles, pero sobre todo aquellos que trascendían al ámbito público de manera forzada o voluntaria.
- ¿Se cometió un error al identificar la delación con el arrepentimiento?
- Creo que fue un error en la medida en la que el público general no estaba tan familiarizado con esta acepción más jurídica del arrepentimiento. Por lo tanto, claro, se daban ciertas ambigüedades. Cuando yo leía noticias o reportajes o entrevistas a ex miembros de ETA, veía cierta ambigüedad en el uso del "arrepentimiento", entre ese rechazo a la violencia y la colaboración. La realidad es que aquí en España, en el caso de ETA, al menos la colaboración como bien se sabe, no es es una acción mayoritaria. De hecho es que no ha ocurrido casi casi nada.


























