惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

大猫的无限游戏
大猫的无限游戏
云风的 BLOG
云风的 BLOG
小众软件
小众软件
V
V2EX
博客园 - Franky
博客园 - 司徒正美
Apple Machine Learning Research
Apple Machine Learning Research
量子位
博客园 - 【当耐特】
雷峰网
雷峰网
WordPress大学
WordPress大学
Jina AI
Jina AI
Google DeepMind News
Google DeepMind News
N
Netflix TechBlog - Medium
爱范儿
爱范儿
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
奇客Solidot–传递最新科技情报
奇客Solidot–传递最新科技情报
阮一峰的网络日志
阮一峰的网络日志
IT之家
IT之家
Blog — PlanetScale
Blog — PlanetScale
Hugging Face - Blog
Hugging Face - Blog
H
Hackread – Cybersecurity News, Data Breaches, AI and More
V
Visual Studio Blog
Microsoft Security Blog
Microsoft Security Blog

Papel

Alba Moreno, la divulgadora viral de la f�sica:�"Me detectaron altas capacidades con 3 a�os y siempre me recomendaron disimularlo" El Mundo Pablo Carbonell: "Hay que normalizar el ambiente sin venderlo todo como una guerra civil. Un giro electoral no va a ser el fin del mundo" Irvine Welsh: "¿Qué producen las corporaciones con sus beneficios? Mierda. Películas de mierda, libros de mierda, televisión de mierda" El Mundo El Mundo El Mundo Tomás Páramo, influencer y escritor: "Confío en Dios como confío en que si llamo a mi madre y le pido un plato de macarrones, me lo hará" Conny Aerts, astrof�sica: "La Tierra no siempre ser� habitable, por eso buscamos indicios de vida extraterrestre" Borja Jiménez y Espartaco, ante el gran reto de San Isidro: "Triunfar con seis toros en Madrid es una hazaña prácticamente imposible" Un día con Sultán, el perro robot del futuro: "Puede conducir rebaños de ovejas y detectar depredadores como el lobo" Joaquín Rodríguez, de Los Nikis: "No estamos en contra de Dios, pero sí en contra de Bunbury" Jardines terap�uticos, muebles adaptados y asistencia familiar: as� ser� el primer hospital p�blico del mundo para la ELA Los hermanos Torres, gemelos con tres estrellas Michelin: "Hicimos tele para comprar nuestro restaurante. Lo dejamos en cuanto reunimos el dinero" El Mundo Rosa León vuelve 20 años después: "Cuando yo empecé en la izquierda había unos pedazo de señoros que ni te cuento. Ahora, al menos, se les señala" Arturo Valls: "Hay políticos que utilizan el odio, el miedo y el bulo" ¿Qué desean las mujeres cuando pueden desear lo que quieran? "Tinder y el Satisfyer son el espejismo de una liberación sexual fallida" Mariona Terés: "Creo que nací para ser famosa o que la gente me idolatre" Joaqu�n Leguina: "No soy un traidor. Soy socialista y miembro del PSOE. Aunque lo intenta, S�nchez no puede quedarse el partido para �l solo" De Maite a Tes, una historia de discapacidad y sexo: "Me niego a que me roben el deseo por ir en una silla de ruedas" El Mundo Trabajar, estudiar y criar sola a dos hijos: "Es complicado estar sola, pero se puede lograr" No Te Va Gustar, el grupo de barrio que conquista Latinoamérica: "Quien diga que el rock ha muerto, miente" Matthew Ford, experto en conflictos bélicos: "Cuando compartes una foto de la guerra ya formas parte de la cadena de destrucción" Irene C�vico, la gur� de los streamers: "La fama les jode a todos. Hay gente que se quema y desaparece" El Mundo Linguriosa, divulgadora de lingüística: "La RAE se atribuye más autoridad de la que debería" El Mundo El Mundo
Nuevo rumbo educativo en China: más recreos y menos tarea...
CFOTO · 2026-04-06 · via Papel

El Century Park de Shanghai, el mayor pulmón verde de la capital económica de China, es famoso por combinar estilos occidentales y chinos. Amplias zonas de jardines europeos clásicos conviven con estanques rodeados de piedras y plantas acuáticas, conectados por los tradicionales puentes curvos. Normalmente, entre semana, este lugar se llena por las mañanas de jubilados que practican taichí y juegan al badminton. Pero desde finales de marzo, la escena ha cambiado: cada vez es más frecuente ver grupos de escolares trotando por sus senderos, en fila, bajo la supervisión de profesores.

«Ahora nos obligan a sacar a los niños a pasear a los parques en horas lectivas», explica Tian, una joven maestra de primaria que vigila a una veintena de alumnos de nueve años. La orden forma parte de una nueva batería de medidas impulsadas por las autoridades nacionales para aliviar la presión académica que asfixia a los estudiantes desde edades cada vez más tempranas. Tian no oculta su escepticismo: «Luego vuelven a clase revolucionados, llenos de energía. Así es muy difícil que se concentren».

A Lu Bei, madre treintañera, le hizo gracia la primera vez que escuchó a su hija de siete años balbucear números mientras dormía. Pensó que era una anécdota divertida para contar a los amigos. Pero aquello dejó de hacerle gracia cuando comenzó a repetirse con mayor intensidad. Su hija repetía en sueños operaciones matemáticas que no lograba sacarse de la cabeza durante el día. El caso de esta familia no es una excepción.

China arrastra desde hace décadas un modelo educativo basado en la competición feroz, la memorización y una obsesión cultural por el rendimiento académico. Un sistema que hunde sus raíces en los antiguos exámenes imperiales -el keju- y que en la era moderna se ha transformado en una maquinaria de selección masiva cuyo máximo símbolo es el gaokao, la temida prueba de acceso a la universidad que cada año paraliza al país. Este clima tiene también raíces demográficas : la política del hijo único, vigente durante casi 40 años, concentró sobre un solo descendiente todas las expectativas familiares.

Muchos expertos señalan que la ansiedad escolar comienza ahora en primaria, incluso antes. Las guarderías adelantan contenidos, los padres encadenan clases extraescolares -matemáticas avanzadas, piano, programación- y los niños crecen con la sensación de que cualquier paso en falso puede condenar su futuro. El cuello de botella no está solo en el gaokao. El zhongkao, el examen de acceso a la secundaria superior (lo que sería el paso a nuestro bachillerato), se ha convertido en un filtro igual de angustioso: cerca de la mitad de los estudiantes quedan fuera y son derivados hacia una formación profesional que aún arrastra cierto estigma entre las clases medias urbanas.

Hay estudios que reflejan el coste de esta presión. Una investigación nacional realizada hace cuatro años por la Academia China de Ciencias situó en el 17,5% la prevalencia de trastornos mentales entre niños de 6 a 16 años: ansiedad, insomnio y depresión leve. Otro estudio de la Universidad de Tsinghua, basado en 420.000 adolescentes, detectó riesgo depresivo en el 14,8% de los encuestados. «Algunos muestran desinterés por el mundo real y una marcada incapacidad para socializar», advertía el psicólogo Peng Kaiping, uno de los autores.

El diario Sixth Tone, con sede en Shanghai, contaba recientemente que la línea telefónica de atención psicológica de emergencia ha registrado un aumento constante de llamadas de menores desde su creación en 2021. «Al principio, solo una cuarta parte estaba relacionada con niños y adolescentes. Ahora roza el 30%», señalaba Jin Jin, responsable del servicio en el Centro de Salud Mental de la ciudad. Detrás de ese porcentaje hay historias de estudiantes de apenas 12 años incapaces de dormir, de niños que desarrollan miedo a los exámenes o que, como la hija de Lu Bei, arrastran las matemáticas hasta los sueños.

Ante este panorama, desde el Gobierno central están intentando corregir el rumbo. El Ministerio de Educación acaba de anunciar un nuevo paquete de medidas para aliviar la carga académica. Entre ellas, «la prohibición de asignar tareas excesivas», la limitación de la frecuencia de los exámenes y, en un gesto simbólico pero revelador, la orden expresa de no «invadir» el tiempo de recreo. En un país donde algunos colegios habían llegado a suprimir los descansos para dedicar más minutos al estudio, la directriz suena casi revolucionaria.

Las nuevas normas también prohíben que los centros educativos castiguen a los profesores en función de los resultados académicos de sus alumnos, una práctica que había contribuido a inflar la presión. Y van más allá: las guarderías no podrán adelantar contenidos de primaria, una estrategia habitual impulsada por familias que buscan que sus hijos partan con ventaja. Estas medidas se suman a iniciativas anteriores, como una política para recortar deberes y limitar el lucrativo negocio de las academias privadas. También la introducción de más vacaciones y de mayor actividad física.

«El problema no es solo el sistema educativo, sino las expectativas sociales», apunta la psicóloga infantil Zhang Yue, que duda de que las reformas administrativas sean suficientes para desmontar una cultura profundamente arraigada. «Mientras los padres sigan creyendo que el éxito depende exclusivamente de las notas, la presión encontrará la forma de mantenerse», advierte.

En el gigante asiático, la educación ha sido históricamente el gran ascensor social. En un país de más de 1.400 millones de habitantes, la competencia es una realidad estadística. Cada familia, desde las grandes ciudades hasta las zonas rurales, intenta asegurar que sus hijos no queden rezagados en una carrera que empieza cada vez antes.