惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

T
Tenable Blog
K
Kaspersky official blog
Exploit-DB.com RSS Feed
Exploit-DB.com RSS Feed
Security Latest
Security Latest
P
Privacy & Cybersecurity Law Blog
Google DeepMind News
Google DeepMind News
Simon Willison's Weblog
Simon Willison's Weblog
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
人人都是产品经理
人人都是产品经理
O
OpenAI News
Help Net Security
Help Net Security
N
News and Events Feed by Topic
博客园 - 司徒正美
U
Unit 42
Security Archives - TechRepublic
Security Archives - TechRepublic
The Cloudflare Blog
D
DataBreaches.Net
Y
Y Combinator Blog
AI
AI
L
LINUX DO - 最新话题
C
CXSECURITY Database RSS Feed - CXSecurity.com
H
Heimdal Security Blog
宝玉的分享
宝玉的分享
C
CERT Recently Published Vulnerability Notes
博客园 - 聂微东
TaoSecurity Blog
TaoSecurity Blog
C
Cyber Attacks, Cyber Crime and Cyber Security
Project Zero
Project Zero
www.infosecurity-magazine.com
www.infosecurity-magazine.com
Jina AI
Jina AI
M
MIT News - Artificial intelligence
Microsoft Azure Blog
Microsoft Azure Blog
cs.AI updates on arXiv.org
cs.AI updates on arXiv.org
钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
Attack and Defense Labs
Attack and Defense Labs
V
V2EX
博客园 - 【当耐特】
S
SegmentFault 最新的问题
小众软件
小众软件
L
LangChain Blog
N
Netflix TechBlog - Medium
V
Vulnerabilities – Threatpost
T
Tor Project blog
AWS News Blog
AWS News Blog
博客园 - 三生石上(FineUI控件)
Recent Announcements
Recent Announcements
G
GRAHAM CLULEY
Know Your Adversary
Know Your Adversary
S
Securelist
T
Troy Hunt's Blog

Papel

El Mundo Pablo Carbonell: "Hay que normalizar el ambiente sin venderlo todo como una guerra civil. Un giro electoral no va a ser el fin del mundo" Irvine Welsh: "¿Qué producen las corporaciones con sus beneficios? Mierda. Películas de mierda, libros de mierda, televisión de mierda" El Mundo El Mundo El Mundo Tomás Páramo, influencer y escritor: "Confío en Dios como confío en que si llamo a mi madre y le pido un plato de macarrones, me lo hará" Conny Aerts, astrof�sica: "La Tierra no siempre ser� habitable, por eso buscamos indicios de vida extraterrestre" Borja Jiménez y Espartaco, ante el gran reto de San Isidro: "Triunfar con seis toros en Madrid es una hazaña prácticamente imposible" Un día con Sultán, el perro robot del futuro: "Puede conducir rebaños de ovejas y detectar depredadores como el lobo" Joaquín Rodríguez, de Los Nikis: "No estamos en contra de Dios, pero sí en contra de Bunbury" Jardines terap�uticos, muebles adaptados y asistencia familiar: as� ser� el primer hospital p�blico del mundo para la ELA Los hermanos Torres, gemelos con tres estrellas Michelin: "Hicimos tele para comprar nuestro restaurante. Lo dejamos en cuanto reunimos el dinero" El Mundo Rosa León vuelve 20 años después: "Cuando yo empecé en la izquierda había unos pedazo de señoros que ni te cuento. Ahora, al menos, se les señala" Arturo Valls: "Hay políticos que utilizan el odio, el miedo y el bulo" ¿Qué desean las mujeres cuando pueden desear lo que quieran? "Tinder y el Satisfyer son el espejismo de una liberación sexual fallida" Mariona Terés: "Creo que nací para ser famosa o que la gente me idolatre" Joaqu�n Leguina: "No soy un traidor. Soy socialista y miembro del PSOE. Aunque lo intenta, S�nchez no puede quedarse el partido para �l solo" De Maite a Tes, una historia de discapacidad y sexo: "Me niego a que me roben el deseo por ir en una silla de ruedas" El Mundo Trabajar, estudiar y criar sola a dos hijos: "Es complicado estar sola, pero se puede lograr" No Te Va Gustar, el grupo de barrio que conquista Latinoamérica: "Quien diga que el rock ha muerto, miente" Matthew Ford, experto en conflictos bélicos: "Cuando compartes una foto de la guerra ya formas parte de la cadena de destrucción" Irene C�vico, la gur� de los streamers: "La fama les jode a todos. Hay gente que se quema y desaparece" El Mundo Linguriosa, divulgadora de lingüística: "La RAE se atribuye más autoridad de la que debería" El Mundo El Mundo Francisco Marhuenda, periodista y pintor: "Les vender�a encantados mis cuadros a Pedro S�nchez y a Pablo Iglesias" El Mundo El Mundo El Mundo La lucha de Pepe y otros 14.000 ni�os por un cole seguro para sus alergias El alocado concurso para imitar el canto de las gaviotas y derribar prejuicios contra estas aves La extraña muerte de Inmaculada: el caso que precipitó el cierre de las 'cárceles' franquistas para niñas Sole Gim�nez, de Presuntos Implicados: "Espa�a en los a�os 80 no era libre, era salvaje; y eso no era algo bueno" El Mundo Juan Tovar: "Trump fue muy hábil explotando políticamente el atentado en Pensilvania y éste también va a intentar usarlo en su beneficio" El Mundo La IA ya está destruyendo empleos... y no son los que esperábamos: "La tecnología es una variable más de nuestra precariedad laboral" Viaje a Shangri-La, el para�so budista de la vida eterna que China convirti� en un parque tem�tico Pastora Vega: "Causa orgullo cómo se está pronunciando España ante estas guerras" Manual para sobrevivir en la era del apocalipsis permanente: "Lo contracultural ahora es tener esperanza" Quevedo: "No quiero agradar, me la suda fuerte" El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo Jos� Ignacio Latorre, experto en computaci�n cu�ntica: "La IA tiene una ventaja evolutiva respecto a los humanos, su soporte no es perecedero" El Mundo El Mundo El Mundo Los archivos secretos de los esclavos negros que pasaron de la América inglesa a la española El Mundo Mill�n Salcedo: "Yo no soy homosexual, eso es un tecnicismo, yo soy maric�n" Mi primer móvil a los 100 años: "Poder estar conectadas a esta edad es poder vivir mejor" Nosotros, los que tenemos que dar las peores noticias: "Hay familiares que me han llegado a tirar de la bata para que me calle" Carlos Ares: "La palabra pop me parece lo más chaquetero del mundo" Peluche y bestia, por qué amamos y tememos al oso: "Nos fascinan porque son bonitos y tiernos... y también pueden matarnos" Amor en la cama, higiene en el baño, soledad en el salón, educación en la alcoba: lo que nuestros hogares cuentan de la historia de la Humanidad El Mundo El Mundo Luc�a Gal�n, pediatra: "Instagram me bloque� por hablar de vacunas con fuentes oficiales: 'contenido inapropiado'" El Mundo El Mundo Branko Milanovic, el economista de la desigualdad: "La globalización ha destrozado la autoestima de los trabajadores de Occidente" Mavi Doñate: "Para mi generación, la Guerra Civil era como la Prehistoria" El Mundo El Mundo El Mundo Joan Tubau, economista: "En España el dinero es un tema tabú por la cultura, la religión... Se compra mucha lotería, pero hay poca cultura financiera" José Ángel Mañas, escritor: "Hace 10 años, para ser de extrema derecha había que ser valiente; hoy es 'mainstream' y sólo da pena" El éxito de Artemis 2 allana el camino hacia el alunizaje mientras Trump propone recortar el presupuesto de la NASA Hechizados por la Luna: Artemis 2, la misión que no ha dejado indiferente a nadie Orgullo y furor en EEUU por el regreso de los astronautas de Artemis 2: el espacio entusiasma tanto a dem�cratas como a republicanos De Groenlandia a la España vacía: "El Ártico es como llegar a la Luna, pero Argujillo es como volver a un pueblo mágico del siglo XIX" Miguel Ángel Jordán, fundador de la Jane Austen Society: "Le he dedicado más tiempo que a ninguna otra mujer" Pearl Dykstra, experta en envejecimiento sostenible: "El conflicto generacional no existe, es falso que los mayores voten en funci�n de su edad" El 'detective' del ADN que cambió la justicia en España: "La cal viva de los GAL no ocultó la infamia; ayudó a preservar los cadáveres de Lasa y Zabala" Aldo Comas, pintor: "No estudi� con los Casiraghi. Fui a un internado suizo con hijos de dictadores y de g�ngsteres. Una fauna espectacular" El oligarca que se enfrentó al Kremlin: "Si Putin hubiera querido matarme, mis probabilidades de supervivencia no superarían el 10%" Juan Sanguino, a la caza del gran delirio español: "Mirar España de forma literal es desagradable y doloroso, pero hemos creado una tragicomedia con cierta épica" El barón tecnológico que cambió el mundo sin interesarle el dinero: "Soy patológicamente optimista respecto al futuro" Ana Torroja: "Tiramos mucho de la cuerda; como sigamos así, España se rompe" Iván, toda una vida en paliativos infantiles: "Tras 10 años de quimioterapia, dejamos de perseguir la cura para que pudiera vivir sin dolor" Cuando el luto es en compañía o la terapia psicooncológica: "Pedir ayuda no es cobarde" Diego González Rivas: "No critico la sanidad pública, pero la mejoraría porque las listas de espera no tienen sentido" Nuevo rumbo educativo en China: más recreos y menos tareas para paliar las consecuencias de la feroz competitividad en el país Morante de la Puebla libera una emoción incontenida por su Resurrección en Sevilla Juanma Moreno, Vicente Amigo, Sergio Ramos, Estrella Morente.... el regreso de Morante colapsó a una Sevilla entregada al viejo Rey: "Nos hace mucha falta" 20 años de laSexta, la tele que nació para molestar a todos: "Claro que hay gente de derechas en la cadena" Videojuegos, chats, apuestas e inteligencia artificial: dentro de la primera guerra interactiva de la historia Mario Alonso Puig, médico y divulgador: "La mente nos condiciona más que la biología y está muy influida por la educación" Los astronautas de Artemisa 2 ultiman el salto final hacia la Luna Las tres resurrecciones de David de Miranda: "La dureza del toreo me ha forjado como persona" Paula Púa, cómica: "Sería mucho más feliz si no hubiera redes sociales, pero para nadie" Macarena, de símbolo religioso a icono pop: "Es una imagen para la cultura de masas" Marta Etura, actriz: "¿Por qué está bien visto tener sexo a los 20 y no a los 80?" La aventura filosófica del ping-pong: "Es adictivo, hay un consuelo casi meditativo en dar una y otra vez el mismo golpe"
Ambición, miedo y suicidios en la fábrica de talentos del K-pop: "Existe un peligro real de autodestrucción emocional"
Randy Holmes/ABC via Getty Images · 2026-05-19 · via Papel

La primera frase que escuchan muchos aspirantes a superestrella en Corea del Sur cuando entran en una agencia para artistas no tiene nada que ver con la música. «Sois productos», les espetan sin rodeos. Así lo cuentan Hark Joon Lee, cineasta y productor de televisión, y Dal Yong Jin, profesor de Comunicación en la Universidad Simon Fraser, en K-pop idols: cómo se fabrica un género global (Malpaso Ediciones), un ensayo crudísimo e impactante sobre los entresijos de la mayor maquinaria de fabricación de ídolos del planeta.

En sus páginas, nos adentramos en una industria hermética y multimillonaria que ha convertido Corea en una superpotencia cultural global. También en un vertedero de denuncias por explotación y presión psicológica sobre los jóvenes artistas.

«En Occidente, cuando se dice que algo está fabricado, se entiende automáticamente como algo falso», explica Jin en conversación a través de Zoom. «Pero la verdadera pregunta no es si el K-pop está manufacturado. La cuestión es si la creatividad y la emoción humanas pueden sobrevivir dentro de un sistema tan organizado. Y creemos que sí. Por eso el K-pop resulta tan fascinante».

Más que un género musical, el K-pop representa hoy la herramienta de poder blando y diplomacia más importante del país asiático junto a la producción de K-dramas, las populares telenovelas coreanas. Un fenómeno que ha pasado del pelotazo del Gangnam Stylede PSY en 2012 a llevar al grupo BTS a la Asamblea General de la ONU. Su gira mundial de regreso -después de que sus miembros hayan cumplido el servicio militar- promete convertirse en una de las más lucrativas de la historia, rivalizando con el Eras Tour de Taylor Swift: 80 conciertos en 34 ciudades, entre las que se cuenta Madrid, con una estimación de ingresos superior a los 1.800 millones de dólares.

Pero detrás de toda la espectacularidad y la fanfarria, el K-pop fomenta un sistema de entrenamiento feroz que fagocita a decenas de artistas. A diferencia de la imagen romántica del músico como creador autónomo, el sistema idol coreano se basa en un modelo industrial en el que la celebridad se planifica mucho antes del debut. Los aspirantes a estrellas se convierten en mercancías culturales: productos diseñados, gestionados y comercializados dentro de una lógica empresarial global. Algo así como una cadena de montaje fordista aplicada al entretenimiento. «El objetivo nunca ha sido únicamente formar artistas talentosos, sino crear figuras vendibles capaces de atraer audiencias internacionales», concuerdan los autores.

Lee lo sabe bien. Hace 15 años se infiltró durante meses en el interior de la banda femenina Nine Muses para rodar un documental convertido en obra de referencia para entender el reverso de la industria. Lo que encontró fue una mezcla de ambición, agotamiento y miedo constante al reemplazo. Confiesa que, hasta hace poco, era incapaz de disfrutar de los hits de K-pop que escuchaba en la radio sin evocar «esa experiencia de pesadilla».

«Al principio pensé que era un sistema muy cruel», recuerda. «Los aspirantes sacrificaban prácticamente toda su adolescencia. Entrenaban durante siete u ocho años sabiendo que quizá nunca se subirían a un gran escenario. Solo un porcentaje mínimo lo consigue, pero aun así aceptan ese sacrificio porque entienden perfectamente cómo funciona la industria y quieren triunfar».

"El objetivo nunca ha sido únicamente formar artistas talentosos, sino crear figuras vendibles capaces de atraer audiencias internacionales"

Durante años, las grandes agencias surcoreanas perfeccionaron una lógica de producción de estrellas basada en el entrenamiento intensivo. Niños y adolescentes eran seleccionados en castings masivos y sometidos después a largos períodos de formación. Rutinas extenuantes de canto, baile, idiomas, control de imagen y relaciones públicas... Sus atiborradísimas agendas se asemejaban a las de los deportistas de élite, bajo la incierta promesa de alcanzar el éxito más pronto que tarde.

La mayoría jamás llegó a debutar.

«En Occidente no existe realmente un sistema comparable», sostiene Jin. «Corea y Japón desarrollaron modelos de entrenamiento muy específicos. En Europa o Estados Unidos se buscan artistas ya formados o descubiertos a través de concursos, o de series de televisión como es el caso de Disney, pero no existe esta idea de moldear a adolescentes dentro de una estructura empresarial tan rígida».

Ese sistema, señalan, ha cambiado parcialmente en los últimos tiempos gracias a los realities y programas de talentos. Hoy el proceso de fabricación ya no es clandestino: el público ve a los futuros idols competir, sufrir y derrumbarse antes incluso de debutar. La maquinaria ha derivado en espectáculo. El ejemplo más reciente es La academia del pop, serie documental de la plataforma Netflix en la que 20 aspirantes se someten a la exigente metodología del K-pop para formar el grupo femenino KATSEYE. «Los fans no solo conectan con la perfección», dice Lee. «También conectan con las lágrimas, la vulnerabilidad y las imperfecciones. Ahí sigue habiendo humanidad».

El grupo musical BTS, tras actuar en el show de Jimmy Fallon, de la NBC.

El grupo musical BTS, tras actuar en el show de Jimmy Fallon, de la NBC.TODD OWYOUNG / GETTY

Mientras la industria japonesa trataba de proteger celosamente sus contenidos, Corea entendió muy pronto que la viralidad en internet podía ser mucho más rentable que el control. «Corea decidió liberar rápidamente sus contenidos en plataformas digitales porque quería generar impacto global inmediato. No podían esperar a que la gente se lanzase a comprar cedés y entradas para las giras de conciertos si las canciones no estaban en Spotify», argumenta Jin. «El K-pop probablemente representa el mejor ejemplo de celebridades completamente nativas digitales».

Y es que los ídolos ya no venden solo canciones, sino acceso permanente a sus vidas. Es la enésima metamorfosis de la trituradora del K-pop: directos en redes sociales, vídeos domésticos, mensajes de chat diarios y una sensación de intimidad sintética con millones de fans gracias a la inteligencia artificial. Compañías como HYBE o plataformas como Bubble o Weverse han transformado esa cercanía en una sofisticada fórmula de relación parasocial.

«Ya no es solo entretenimiento. Los fans no solo escuchan música. Generan y traducen contenidos, crean vídeos, diseñan coreografías, construyen amistades y comunidades enteras alrededor de los grupos», resume Lee. «Los fandoms tienen su propia estética y su jerga para comunicarse, como cualquier tribu urbana. Se ha convertido en una experiencia social sin límites».

"Muchos empiezan a entrenar siendo muy jóvenes y necesitan protección. El futuro del K-pop debería ser más ético, más sostenible y más respetuoso"

Pero toda esa maquinaria tiene un coste psicológico evidente. Los suicidios de estrellas como Jonghyun, Sulli, Goo Hara o Moonbin son símbolos trágicos de una industria acusada durante años de empujar a los artistas al abismo. «Existe un peligro real de autodestrucción emocional», reconoce Jin. «Muchos empiezan a entrenar siendo muy jóvenes y necesitan protección. El futuro del K-pop debería ser más ético, más sostenible y más respetuoso con los artistas».

El cineasta y productor cree que algo está cambiando, aunque lentamente: «Hace 15 años, muchos ídolos aceptaban casi sin cuestionarlo que eran mercancías. Ahora muchos son más conscientes de sí mismos y de sus derechos. Empiezan a verse no solo como artistas, sino también como personas».

Ambos mencionan la aparición de psicólogos dentro de las agencias y nuevas regulaciones impulsadas por el Gobierno surcoreano tras los diversos escándalos públicos. Pero admiten que el núcleo competitivo del sistema sigue intacto. El K-pop no es sino un reflejo directo de Corea: de su acelerado desarrollo económico, de su obsesión por el rendimiento y de una cultura marcada por la competitividad extrema. «Muestra la disciplina, la velocidad y la tecnología de Corea», dice Lee. «Pero también refleja la presión, la competencia y el deseo constante de éxito».

Jin recuerda que Estados Unidos y Europa también poseen industrias musicales profundamente industrializadas, aunque menos transparentes en sus mecanismos de fabricación. «Toda la música pop está conectada con la industria del marketing. Es una realidad incontestable. La diferencia es que en Corea el sistema es mucho más monitorizable», insiste.

La frontera entre artista y producto se vuelve todavía más difusa en el caso de los grupos femeninos, cuyas componentes son sometidas a estándares físicos imposibles. Pero ambos autores creen que la hipersexualización ya afecta prácticamente a todos los artistas. «La industria convierte los cuerpos en mercancías independientemente del género», afirma Jin. «Antes la presión recaía sobre todo en las mujeres, pero ahora también son muy estrictos con la apariencia de los grupos masculinos».

El futuro del K-pop ya no está, sin embargo, en las personas. Lo está en los ídolos virtuales. Lee cuenta que incluso él se sorprendió al comprobar hasta qué punto las nuevas generaciones aceptan con total naturalidad artistas digitales ficticios. Menciona el fenómeno de Las guerreras K-pop, película de animación galardonada con dos Oscar y cuya canción Golden fue la primera del género en ganar un Grammy en toda la historia.

«Mi hija tiene 12 años y consume idols virtuales con absoluta normalidad», comenta entre risas. «Le pregunté si le gustaba EJAE, la cantante real de HUNTR/X, y me respondió: 'No, prefiero la virtual'. Para su generación, esa diferencia ya no es tan importante». La cuestión, añade, «no es si el ídolo es real o virtual. Lo importante es que la emoción y la narrativa funcionen».

"Cuando los presidentes surcoreanos acuden a cumbres internacionales, quieren llevar consigo a artistas como BTS o G-Dragon"

La pregunta inevitable es entonces cuánto hay de autenticidad y cuánto de manipulación en todo ese ecosistema. Y la respuesta nunca es simple. Los autores insisten varias veces en que el fandom no puede reducirse únicamente a explotación comercial. «Muchos fans encuentran esperanza, alivio y compañía en el K-pop», asegura el profesor. «Las canciones y las actuaciones les ayudan a escapar momentáneamente de sus propios problemas».

Los autores explican que el K-pop no ha conquistado el mundo solo porque Corea del Sur aprendiera a fabricar estrellas perfectas, sino porque entendió antes que nadie cómo convertir las emociones en infraestructura. Y esa capacidad lo ha elevado a pilar fundamental dentro de su estrategia geopolítica. Los gobiernos lo saben. Las grandes corporaciones, también. «Cuando los presidentes surcoreanos acuden a cumbres internacionales, quieren llevar consigo a artistas como BTS o G-Dragon», señala Jin. «Entienden que son fundamentales para ganar los corazones de las generaciones jóvenes».

Aun así, ambos rechazan la idea de que Corea vaya a ocupar eternamente el centro cultural global. Lee recuerda una conversación con un famoso compositor coreano que le dejó marcado: «No debemos pecar de ego. Antes el mundo consumía cultura estadounidense, japonesa o hongkonesa. Ahora es el momento del K-pop. Pero después llegarán otros».