La prestigiada intérprete eslabona un proyecto detrás de otro en la plenitud de su madurez. Estrena película con Carmen Maura ('Calle Málaga') sobre la difícil relación de una madre y una hija y la vejez

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- En la entrevista de 2024 que le hizo mi compañero Iñako, protestaba...
- Perdona [interrumpe], ¿me vas a hablar sólo de política o me vas a hablar de la peli?
- De la película [sorprendido]... Protestaba, decía, ante los papeles de buena que le daban por tener, precisamente, cara de buena. En Calle Málaga tiene un papel oscuro. Los deseos se cumplen.
- Estoy feliz. Para los actores es muy importante tener personajes distintos que te puedan hacer trabajar lugares distintos. Una de las cosas más bonitas de esta profesión es poder colocarte en zapatos ajenos. Cuando leí el guion, me pasó lo que le pasa a la gente que ve la película por primera vez: te llega algo feo. Pero luego te pones a hacer el trabajo de crear las circunstancias para entenderlo. Y entendí que era una mujer enfrentándose a una situación económica que no podía sostener, criando sola y en un momento duro. Actúa desde el dolor y la herida y, por tanto, actúa en modo supervivencia. Desde ahí, uno no piensa en el otro, sólo en sobrevivir.
- Dos mujeres protagonistas -Carmen Maura y usted- dirigidas por otra mujer, Mariam Touzani. Van cayendo techos de cristal también en el mundo del cine.
- Estoy muy contenta de que haya directoras como Mariam con una sensibilidad exquisita y una inteligencia poco habitual. El talento no tiene nada que ver con el género, pero sí que necesitábamos contar historias a través de puntos de vista femeninos, porque eso nos faltaba. Tener otras sensibilidades y puntos de vista suma, es riqueza.
- La película toca el papel de la vejez en la sociedad y el tabú del sexo en la vejez. ¿Ese es un muro por tumbar especialmente para la mujer?
- Estamos creando una sociedad muy fea en muchos aspectos por la falta de empatía, y porque lo estético y la belleza se asocian a la juventud, dando la espalda a la gente mayor. Es un error garrafal porque todos vamos a envejecer. La película habla de la importancia de aceptar no sólo la vejez, sino la sexualidad y la sensualidad en ella. Forman parte de la esencia humana y el deseo nunca muere. ¿Por qué está bien visto tener sexo a los 20 y no a los 80? Uno desea a cualquier edad. Nadie muestra desnudos en la vejez.
- El edadismo es un problema para las actrices a partir de los 40.
- Yo quiero envejecer y arrugarme, y seguir trabajando. Las arrugas son nuestra vida y la expresión de nuestro asombro, como dijo Meryl Streep.
- ¿Actuar con un icono como Carmen Maura le supone algo especial?
- He tenido la fortuna de trabajar con muchos iconos del cine como Juan Diego, Fernán Gómez o Tosar. Ella es una más, y estoy encantada. Cuando a Carmen le pones la cámara delante, de repente luce todo su poderío, su esplendor y su picardía.
"A veces me han utilizado. Me han acusado de cosas que no he dicho"
- Otra de sus películas actuales es Hugo 24, versa sobre el problema de la vivienda. ¿Sigue siendo el cine vehículo de las problemáticas sociales?
- El cine es un gran instrumento para crear reflexión. La virtud magnífica del buen cine es generar preguntas, que salgas pensando en algo que no habías pensado y que luego, al compartirlo con alguien, te muestre una lectura que tú no habías hecho. Nos nutrimos de todas esas lecturas y eso es enriquecedor.
- Le voy a hacer una pregunta sobre política, pero muy blanca...
- No tengo miedo a responderla [interrumpe de nuevo]. Lo que no quiero que me suceda es que como cada periódico es de un mundo a veces me he visto utilizada. No tengo miedo a decir lo que pienso porque crecí en un lugar [San Sebastián, 1978] que no se podía decir lo que pensaba. Pero sí tiene sus consecuencias. Tampoco vamos a blanquear las cosas, pero no quiero que se coja una frase al antojo del periodista.
- Lo que le iba a preguntar a propósito de las problemáticas sociales es ¿por qué la política actual se ha colocado en un plano tan lejano a lo que sucede en la calle?
- Absolutamente de acuerdo. Me parece que se analizan las cosas desde un lugar muy simplista. Cuando uno hace un análisis debe tener conocimiento, rigor y profundidad. Por eso me cabrea cuando me cogen una frase, me la sacan de titular y hago el análisis que me da la gana. A mí me han acusado de cosas que no he dicho. Se ha priorizado la rapidez a la calidad; la cantidad a la calidad.
- ¿Ha visto Torrente 6 ? ¿Qué le parece todo el ruido que se ha generado en torno a la película?
- No he visto Torrente ni me he enterado de qué ha pasado. [Explico el jaleo, ciertamente muy a favor de Santiago Segura]. Pero lo que me cuentas refleja esa dinámica de la pelea: si no haces lo que yo quiero o piensas como yo quiero, eres mi enemigo. Esa actitud de «o estás conmigo o contra mí» es la base de cualquier guerra.
- ¿Qué queda hoy de aquella joven de San Sebastián que llegó a Madrid buscando un sitio en la profesión?
- Espero que queden muchas cosas y otras no. Me he hecho mayor y evidentemente la ingenuidad y la ilusión con las que vine son distintas. La edad te coloca en otros lugares y cambian tus prioridades. Lo único constante en la vida es el cambio.
- ¿Cuáles son sus proyectos inmediatos?
- Empiezo a rodar una comedia que se llama Seis tramposos. Además, me queda por estrenar Hugo 24 y otra película que me apetece mucho ver, llamada Relatos, de Miguel del Arco. Es un guion inteligente que habla de que en las cosas no hay sólo blanco y negro, sino miles de grises.





















