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El nuevo Mundial de 48 países y 104 partidos ha arrancado con una fuerza imparable en suelo norteamericano. La última de las tres ceremonias de inauguración, celebrada en Los Ángeles, fue el preludio perfecto para una jornada donde hubo "showtime" de principio a fin.
Tras la actuación de Katy Perry, el protagonismo pasó al césped, donde los pupilos de Mauricio Pochettino demostraron que el equipo de "soccer" está listo para competir al más alto nivel, mientras que "Paraguay ni se presentó" ante la avalancha de juego local. La selección de las barras y las estrellas firmó un inicio de torneo histórico, completando, según los analistas, los "mejores primeros 45 minutos de lo que va de Mundial".
Bajo la batuta de un Christian Pulisic estelar, Estados Unidos dominó todas las facetas del juego. Por el contrario, el combinado de Gustavo Alfaro, habitualmente sólido, "fue una broma" superada por la intensidad estadounidense. El marcador se abrió con un infortunio para los sudamericanos, cuando Bobadilla marcó en propia puerta en la misma portería donde se concentraba todo el "showtime" mediático.
Poco después, Pulisic, ejerciendo de auténtico "Capitán América", sirvió un "caramelo" en bandeja para que Balogun pusiera el 2-0. El delantero del Mónaco no se detuvo ahí y, antes del descanso, anotó el tercero, dejando incluso a defensores como Alderete por los suelos ante la superioridad física y técnica local. En la segunda mitad, el ritmo bajó ligeramente tras la sustitución de Pulisic, pero el espectáculo se trasladó a las decisiones arbitrales.
El colegiado español Del Cerro Grande, al mando del VOR, protagonizó un momento clave al llamar a Makkelie para corregir una tarjeta amarilla errónea a Ream, castigando finalmente a Almirón por simular. Aunque Paraguay logró maquillar el resultado con un tanto de Mauricio, el cierre del partido volvió a ser de color local.
En el último suspiro, Gio Reyna selló la victoria con un espectacular remate de exterior, poniendo el broche a un debut que invita a pensar que, en esta ocasión, el sueño americano puede ser una realidad tangible. Con este triunfo, Estados Unidos se posiciona como una de las sensaciones de un torneo que apenas comienza su largo camino.


















