Actualizado
El estreno del Mundial en tierras norteamericanas ha dejado un regusto agridulce para los anfitriones y una lección de supervivencia para el combinado balcánico. En un encuentro de alta intensidad, la selección de Bosnia ha logrado rascar un empate (1-1) ante una Canadá volcada, gracias en gran medida a la seguridad bajo palos de su guardameta, Vasilj, quien se erigió como el guardián de la ventaja bosnia durante gran parte del choque.
Desde los primeros minutos, el portero bosnio demostró que no iba a regalar nada a los locales. En un inicio fulgurante de la selección de la hoja de arce, Jonathan David dispuso de una oportunidad inmejorable, descrita casi como un penalti con el balón rodando, pero se topó con la sobriedad del meta.
Aunque el remate no fue el mejor, la colocación del arquero fue impecable; tanto es así que Vasilj no tuvo ni que estirarse para quedarse la bola, desactivando el primer gran incendio en el área bosnia. Esta solvencia defensiva permitió a los visitantes adelantarse en el marcador tras un córner bien aprovechado por Lukic.
Para los analistas, este orden táctico responde a una naturaleza intrínseca: a Canadá le falta lo que los bosnios adquieren al nacer, un carácter forjado con ese gen competitivo que corre por el agua de grifo de los Balcanes. Tras el gol, la estrategia de los de Barbarez cambió radicalmente. El gol fue para Bosnia como ponerse una mantita, replegándose en su campo y confiando excesivamente en su solidez defensiva mientras Canadá desperdiciaba ocasiones claras.
Durante la segunda mitad, Vasilj tuvo que multiplicar su atención ante los cambios rarísimos de Jesse Marsch, quien llegó a quitar a todos sus atacantes iniciales para buscar una reacción heroica. El asedio final fue total. En pleno asedio red o rouge, que los dos idiomas son oficiales, apareció la figura de Cyle Larin para romper el muro bosnio.
El veterano delantero, cuya presencia generaba dudas entre la afición —"Anda, ¿este tío sigue vivo?", se preguntaban algunos—, conectó una volea antológica que se coló pegada al poste de Vasilj, quien esta vez no pudo hacer nada ante la precisión del remate.
A pesar del empate final, la actuación de Vasilj y su zaga evitó que la remontada canadiense se completara en el último suspiro, cuando negaron la gloria a Larin en una última jugada agónica. Aunque la selección de Bosnia, la misma que en su día dejó a Italia sin Mundial, pudo dar una imagen algo decepcionante por su excesivo conservadurismo, el punto obtenido les mantiene con vida en el torneo. Por su parte, los anfitriones celebran el primer punto de su historia en un Mundial convencidos de que, tras este debut, ya sólo pueden ir hacia arriba.


















