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La selección de Escocia ha comenzado su andadura en la Copa del Mundo con una victoria vital por la mínima ante Haití (0-1). En un encuentro donde los caribeños demostraron ser un rival mucho más rocoso de lo esperado, el olfato goleador de John McGinn permitió a los británicos sumar tres puntos de oro en su estreno mundialista.
Según recogen las fuentes, "Escocia arranca su travesía en el Mundial con una victoria en un partido que se complicó". El momento decisivo del choque llegó en la primera mitad, tras una fase de incertidumbre donde el conjunto haitiano había logrado equilibrar las fuerzas.
Aunque "McTominay puso fin a esa racha de buenos minutos de Haití" con un disparo al palo, el marcador no se movería hasta una acción de alta velocidad que desarmó a la zaga caribeña. La jugada del gol nació de un envío vertical al espacio que permitió lucirse a la delantera británica. Tras un "control mágico de Adams", el atacante puso un balón preciso al corazón del área pequeña. En primera instancia, el guardameta Placide logró realizar un "paradón" espectacular que evitó el tanto inmediato, pero su esfuerzo fue insuficiente ante el instinto de John McGinn.
El centrocampista del Aston Villa cazó el rechace y envió el cuero al fondo de las mallas, firmando el único tanto del partido y permitiendo que su selección golpeara primero. A pesar de encajar el tanto, el conjunto de Migné no bajó los brazos y mostró una imagen competitiva que puso en aprietos a los favoritos.
"Haití sorprendió con un buen nivel. Mostró fútbol y ganas de competir" durante gran parte del duelo, especialmente cuando "Haití buscaba percutir por banda con un buen Providence". El conjunto caribeño, que "se asentó en un bloque medio cerradito por dentro", dispuso de ocasiones para igualar, incluyendo una doble oportunidad de Isidor que se marchó fuera por poco.
En el segundo tiempo, el ritmo del juego decayó y Escocia optó por gestionar su mínima ventaja. McGinn estuvo cerca de firmar su doblete con un "latigazo" desde fuera del área, pero el partido se volvió mucho más físico y trabado. Haití reclamó un penalti por mano en el tramo final, pero el "VAR determinó que no hubo toque".
Los últimos minutos fueron un ejercicio de supervivencia para los de Steve Clarke. Un testarazo de Pierrot que se marchó rozando el poste recordó a los europeos que la victoria no estaba asegurada. De hecho, "Terminó pidiendo la hora Escocia" ante el asedio final de un rival que nunca se dio por vencido. Con estos tres puntos, Escocia da un paso de gigante hacia su gran objetivo: pasar de grupos por primera vez en su historia.






















