























Hay guerras que se explican por la geopolítica, otras por la historia, y algunas –las más peligrosas– por la improvisación política. La agresión contra Irán impulsada por Donald Trump, en estrecha coordinación con el Gobierno israelí de Benjamin Netanyahu, pertenece inquietantemente a esta última categoría. ... No sólo por la falta de definición de sus objetivos al principio, sino por la forma en que está terminando. Los mercados han leído adecuadamente la situación desde la semana pasada: el alto el fuego adoptado por Estados Unidos el 7 de abril no puede fracasar. Aunque las conversaciones de su vicepresidente con Irán en Islamabad no hayan dado fruto alguno, la tregua no se va a romper. La razón es que Trump se ha dado cuenta de que metió la pata en Oriente Medio, que ha cometido un error que le va a costar la mitad de su presidencia, y no le queda más remedio que replegarse como hacen los bravucones, insultando a todos.
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