





























El frenesí que rodea al debut bursátil más grande de la historia financiera reciente entra en su fase de madurez. Tras un estreno histórico el pasado viernes en el Nasdaq, donde la compañía capitaneada por Elon Musk pulverizó récords al levantar 75.000 millones de dólares y dispararse un 20% sobre su precio de salida, la apertura de hoy pone a prueba la resistencia de un gigante valorado en la órbita de los dos billones de dólares.
Hoy en Nueva York, la acción de la compañía, que cotiza bajo el nombre SPCX, ha arrancado con un avance superior al 8,6% en las primeras operaciones, lo que consolida su precio por encima de los 174 dólares por título, frente al cierre anterior de 160,95 dólares.
Ahora es el momento de que los inversores asimilen si la valoración de la compañía responde a la realidad de sus fundamentales o si viaja por el puro impulso del mercado.
Este comportamiento marcado por un volumen de negocio que ya supera los 11 millones de acciones negociadas en las primeras horas, refleja la presión compradora de los fondos indexados ante su inminente inclusión por la vía rápida en el Nasdaq 100, contrarrestando los temores de volatilidad por su reducido capital flotante.
La expectación de las mesas de dinero en Nueva York no responde únicamente a los cohetes reutilizables. Los informes de firmas de inversión recogidos por Bloomberg coinciden en que Wall Street no está evaluando a una empresa aeroespacial tradicional, sino a un conglomerado de tres cabezas bajo un mismo techo que redefine el sector tecnológico.
Por un lado, la compañía tiene un dominio casi absoluto del mercado, controlando cerca del 84% de las misiones orbitales y respaldada por contratos federales multimillonarios. Esta base se complementa con la infraestructura de Starlink, su red de conectividad satelital que ya genera el 61% de los ingresos totales del grupo, aunque afronta el reto de sostener su expansión internacional.
La tercera arista, y la que realmente justifica los múltiplos de megacapitalización tecnológica en el mercado, es el centro de datos Colossus AI (fruto de la integración de xAI), un motor de inteligencia artificial que desata el optimismo sobre el crecimiento futuro pero que a su vez absorbe la mayor parte del gasto de capital.
En este contexto, la firma internacional Schroders advierte a Business Insider España de que el mercado se está preparando para lo que podría convertirse en el ciclo de Ofertas Públicas de Venta (OPV) más grande y trascendental de la historia moderna, inaugurado por la histórica valoración de SpaceX de aproximadamente 1,75 billones de dólares, una cifra que recaudó más del doble del récord anterior establecido por Saudi Aramco en 2019.
"El debate entre los inversores sobre si una empresa recién cotizada podría convertirse rápidamente en uno de los componentes más importantes de los principales índices, a pesar de unas métricas de valoración que se situarían entre las más exigentes de la historia del mercado, quizás sea un recordatorio de que el entusiasmo se ve impulsado cada vez más por las posibilidades futuras que por los flujos de caja actuales", asegura la firma.
Así, la sesión de hoy en Wall Street determinará si los inversores institucionales consolidan las ganancias del debut o si la advertencia sobre el carácter cada vez más especulativo de estos debates termina imponiendo una recogida de beneficios
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