


















La salida a bolsa de SpaceX deslumbra estos días a los inversores de medio mundo, pero los prejuicios contaminan la toma de decisiones. ¿Qué clase de empresa es y a qué se dedica? Las comparaciones con otras tecnológicas pueden ser odiosas y hasta erróneas. La empresa que debuta en bolsa esta semana con una valoración de 1,8 billones de dólares tiene un lado secreto. No es lo que parece a primera vista y requiere de un nuevo enfoque conceptual.
SpaceX no es una empresa de cohetes espaciales y tecnología militar que ha diversificado hacia las telecomunicaciones y la inteligencia artificial. Al revés, lo que sale a bolsa esta semana es un negocio de conectividad (telecomunicaciones con Starlink) e inteligencia artificial (Xai) que utiliza cohetes como parte de su logística.
El negocio militar y espacial de SpaceX, por más que acumule contratos millonarios con el Pentágono o esté en la esencia del grupo, pronto va a quedar eclipsado por las otras dos áreas de negocio, pese a que el folleto ante la SEC recoge algunos hitos de la empresa como haberse convertido en "el principal proveedor de lanzamientos del Gobierno de EEUU".
En concreto, en 2025, la compañía de Musk ejecutó 11 de las 12 misiones NSSL (National Security Space Launch) de categoría media y pesada, además de las cinco misiones tripuladas y de carga a la Estación Espacial Internacional para la NASA.
SpaceX enumera sin tapujos sus cuatro perfiles de clientes más relevantes en ese área en EEUU: la NASA, el Departamento de Guerra (Defensa), la Administración de Servicios Generales y ciertas agencias como la CIA o la NSA, aunque no las nombra de forma explícita. Los contratos se centran en "servicios de lanzamiento, desarrollo de naves espaciales, despliegue de satélites y productos de inteligencia artificial" en los que SpaceX es "casi siempre el contratista principal" sin la participación de terceros.
Los clientes de seguridad nacional han adjudicado 13.700 millones de dólares en contratos a SpaceX bajo el NSSL Phase 3 Lane 2, con unas 54 misiones programadas hasta 2032, según recoge el folleto. La empresa opera también Starshield, descrita como "una red de satélites segura diseñada para aplicaciones de seguridad nacional".
Construida sobre la misma base tecnológica que la red satelital Starlink, se concentra en tres áreas de misión principales: observación terrestre, comunicaciones seguras globales y espacio de carga. El documento detalla que incorpora "capacidades criptográficas de alta seguridad adaptadas a requisitos militares y gubernamentales" y aspira a ofrecer "una plataforma de seguridad nacional escalable que pueda actualizarse, reabastecerse y ampliarse según cambien las necesidades operativas".
Por otro lado, SpaceX destaca su perfil de empresa logística espacial con el supercohete Starship, aún en desarrollo, que tendrá un rol activo en el panorama militar de EEUU: entre sus perfiles de misión figura "el programa Rocket Cargo de la U.S. Space Force para logística global rápida punto a punto". Hasta aquí, SpaceX parece una empresa militar disfrazada de tecnológica.
Pero los números de los grandes bancos de inversión apuntan en otra dirección, la que está marcando el propio Elon Musk. El segmento Espacio al completo facturó 619 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, un 28,4% menos que un año antes. La explicación dada es la menor cadencia de misiones para clientes externos y "el calendario de ejecución de contratos gubernamentales".
El segmento Conectividad (Starlink) ingresó 3.257 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, cinco veces más que los 619 millones del segmento Space al completo, que incluye tanto los lanzamientos comerciales como todos los contratos militares y gubernamentales. El segmento de IA, que agrupa los centros de datos Colossus, el modelo de IA Grok y las operaciones de X (anteriormente conocida como la red social Twitter), aportó otros 818 millones. Juntos, Connectivity e IA representaron el 87% de la facturación del grupo; Space, el 13%.
"Esperamos que el crecimiento de los ingresos de Space siga siendo inferior al del conjunto de la compañía, ya que nuestro negocio interno continúa absorbiendo la mayor parte del crecimiento de nuestra capacidad de lanzamiento", apunta el documento para inversores.
Los cohetes crecerán menos porque la propia empresa devora su capacidad para desplegar satélites Starlink y, en el futuro, centros de datos orbitales, uno de los grandes caballos de batalla de la empresa. Para lograrlo, SpaceX advierte de que "podría priorizar sus propias cargas de lanzamiento frente a contratos adicionales con el Gobierno de EEUU o clientes de terceros".
El mercado global de comunicaciones satelitales impulsado por la demanda de defensa fue estimado en 5.000 millones de dólares en 2025, dato que el folleto recoge con una matización: "no incluye misiones clasificadas ni otros usos restringidos, que creemos representan fuentes adicionales de demanda". Incluso multiplicando la parte pública, queda lejos de la oportunidad en conectividad.
Y, sin embargo, la dependencia militar de Washington genera un riesgo que el folleto formula con franqueza: las estrechas relaciones con las agencias de defensa "pueden hacer que se nos perciba como estrechamente alineados con el gobierno o el ejército de Estados Unidos", y esa percepción "podría disuadir a ciertos consumidores, empresas o gobiernos extranjeros de adquirir nuestros productos y servicios".
Para respaldar la valoración de 1,77 billones de dólares que SpaceX, la empresa de Elon Musk, pretende alcanzar en su oferta pública inicial , los banqueros aconsejan a los inversores que miren hacia el futuro porque en el presente, las pérdidas son cuantiosas y los ingresos todavía escasos en relación a la valoración alcanzada.
Según un informe de Morgan Stanley, los ingresos de SpaceX podrían alcanzar los 3,4 billones de dólares en 2040, según análisis al que tuvo acceso The Wall Street Journal. El mismo bróker, colocador de la operación, estimada que las ganancias brutas de SpaceX podrían superar los 2,7 billones de dólares.
SpaceX registró ingresos de 18.700 millones de dólares en 2025, pero los analistas de Goldman Sachs y Morgan Stanley proyectan que los ingresos de SpaceX rondarían los 160.000 millones de dólares en 2028, casi 10 veces más, mientras que en 2030, se situarán entre 330.000 y 470.000 millones de dólares según ambos bancos, lo que supondría multiplicar por entre 20 y 30 veces su negocio actual, según el FT.
Para llegar a ese crecimiento, Goldman y Morgan prevén que los ingresos del negocio de IA de SpaceX representen la mayor parte de SpaceX a partir de 2027 y que crezcan de forma vertical hasta los 322.000 millones en 2030, 100 veces más que su cifra en 2025. Goldman y Morgan prevén que SpaceX tenga un EBITDA ajustado de de 110.000 millones de dólares en 2028 y de 352.000 millones y 230.000 millones de dólares, respectivamente, en 2030. Todos son números fuera de este planeta.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。