




















En los Países Bajos, los trabajadores registran una media de apenas 32 horas semanales de trabajo efectivo, la cifra más baja de toda la Unión Europea. Lo hacen sin renunciar a algunos de los niveles de renta, empleo y competitividad más elevados del continente.
Contrasta además respecto a otros países. Los últimos datos publicados por Eurostat muestran que los trabajadores de entre 20 y 64 años en la Unión Europea trabajaron una media de 35,9 horas semanales en 2025. Sin embargo, las diferencias entre estados miembros son significativas. Grecia lidera la clasificación con 39,6 horas semanales, seguida de Polonia y Bulgaria, con 38,7 horas. En el extremo opuesto aparecen los Países Bajos, con 31,9 horas, por delante de Alemania y Dinamarca, ambas con 33,9 horas.
A primera vista, la distancia parece enorme. Pero la estadística no refleja una jornada legal de 32 horas ni una implantación masiva de la semana laboral de cuatro días. Lo que mide Eurostat son las horas efectivamente trabajadas durante una semana de referencia en el empleo principal, incluyendo tanto a trabajadores a tiempo completo como a tiempo parcial.
La posición de los Países Bajos responde en gran medida a la estructura de su mercado laboral. El país registra desde hace décadas una de las tasas de empleo a tiempo parcial más elevadas de Europa, especialmente entre las mujeres.
Por eso, cuando se calcula el promedio de horas trabajadas por todos los ocupados, la cifra cae significativamente. No significa que la mayoría de los neerlandeses tengan una jornada de 32 horas, sino que existe una mayor proporción de trabajadores que optan por contratos reducidos y horarios flexibles.
De hecho, cuando Eurostat analiza exclusivamente a los asalariados, los empleados neerlandeses siguen registrando la jornada media más baja de la UE, con 32,1 horas semanales habituales. Sin embargo, el dato continúa reflejando la fuerte presencia del empleo parcial en la economía del país.
La fotografía cambia cuando se observan las diferencias entre asalariados y trabajadores por cuenta propia.
Según Eurostat, los empleados españoles trabajan habitualmente menos de 40 horas semanales, en línea con la mayor parte de Europa. Sin embargo, los autónomos españoles figuran entre los que soportan jornadas más largas del continente.
Los trabajadores por cuenta propia en España registran una media de 43,1 horas semanales, solo por detrás de Grecia (46,3 horas) y prácticamente al mismo nivel que Bélgica y Polonia. La diferencia refleja una realidad bien conocida por el tejido empresarial español, donde buena parte de los pequeños negocios y profesionales autónomos siguen dependiendo de largas jornadas para mantener su actividad.
Pese al debate sobre la reducción del tiempo de trabajo, la semana laboral tradicional continúa siendo predominante en Europa.
Eurostat estima que el 37,6% de los trabajadores europeos realizó entre 40 y 44,5 horas semanales durante 2025, el grupo más numeroso de toda la distribución. Además, un 9,8% superó las 45 horas semanales y un 5,8% trabajó más de 50 horas.
Los porcentajes son especialmente elevados entre los autónomos. Mientras solo el 6,4% de los empleados supera las 45 horas semanales, entre los trabajadores por cuenta propia la proporción alcanza el 32,2%.
Ahora bien, la actividad económica también condiciona de forma decisiva la duración de la jornada.
Las semanas laborales más largas de la Unión Europea se registran en agricultura, silvicultura y pesca, con una media de 41,2 horas semanales, seguidas de la minería (38,9 horas) y la construcción (38,6 horas).
Por el contrario, las actividades domésticas como empleadores presentan las jornadas más reducidas, con 27,1 horas semanales, mientras que educación (31,8 horas) y actividades artísticas y recreativas (32,7 horas) también se sitúan claramente por debajo de la media europea.
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