
























El absentismo laboral se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza del tejido empresarial español. La patronal CEOE ha elevado la presión sobre el Gobierno para reformar el sistema de incapacidad temporal y reclama que la Seguridad Social asuma íntegramente el coste de las bajas médicas durante los primeros 15 días mientras no se adopten medidas que corrijan el problema.
La propuesta llega en un momento en el que el coste del absentismo ha alcanzado niveles récord. Según los datos difundidos a mediados de junio por la patronal, el impacto económico de las bajas laborales se ha triplicado en la última década hasta situarse en 33.000 millones de euros en 2025. Una cifra que convierte al absentismo en la segunda mayor partida económica vinculada al mercado laboral español, solo por detrás del gasto en pensiones.
De esa factura total, las empresas soportaron 17.000 millones de euros, mientras que la Seguridad Social asumió los 16.000 millones restantes. La organización empresarial considera que el actual reparto de costes ya no es sostenible.
Las cifras se dieron a conocer durante la jornada empresarial "Todos contamos. Absentismo x IT, un problema de país", organizada por CEOE junto a organizaciones sectoriales y territoriales. El encuentro reunió en Madrid a más de una veintena de líderes empresariales para abordar lo que la patronal define como un "desafío estructural" para la economía española. Según los datos presentados, 1,4 millones de trabajadores no acudieron a su puesto de trabajo ningún día de 2025 debido a procesos de incapacidad temporal.
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, defendió que el absentismo no es únicamente un problema empresarial. "Es un problema sanitario, con derivadas sociales y económicas, y de unas dimensiones que nos afectan a todos", afirmó durante la clausura del encuentro.
La principal reivindicación de la patronal pasa por que la Seguridad Social asuma el pago íntegro de los primeros 15 días de las bajas por contingencias comunes (aquellas derivadas de enfermedad común o accidente no laboral) hasta que se adopten medidas que mejoren el sistema.
En sus palabras, la medida tendría carácter transitorio y se mantendría hasta corregir lo que la patronal considera un "deficiente funcionamiento" de los servicios públicos sanitarios y de gestión de las bajas. La CEOE subraya que cerca del 69% de los procesos de incapacidad temporal duran menos de 15 días, por lo que trasladar ese coste a la Seguridad Social aliviaría significativamente a las empresas.
En 2026, las bajas médicas por enfermedad común se costean repartiendo el pago. La empresa paga del día 4 al 15 (60% de la base reguladora), y a partir del día 16 lo cubre la Mutua o el INSS (75%).
La situación cambia cuando la baja deriva de un accidente laboral o una enfermedad profesional. En esos casos la prestación se abona desde el primer día por parte de la mutua o del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
La CEOE considera que este modelo ha quedado desfasado ante el incremento sostenido de las incapacidades temporales.
Bajo la visión de su presidente las cifras récord de rabajadores que no acuden a sus puestos de trabajo tienen que ver "con el desbordamiento del sistema público de salud" así como a la "descoordinación de las administraciones autonómicas y estatal"
A este respecto, CEOE ha propuesto entre otros medidas incrementar el número de profesionales sanitarios e inspectores en los servicios públicos de salud y el INSS al tiempo que se potencien las competencias de las Mutuas.
Garamendi también quiere adelantar los controles al trabajador de baja por su Inspección Médica, que actualmente comienzan a partir de los 365 días, incorporando, al menos, una evaluación a los 3, 6 y 9 meses de duración de cada procesos.
La preocupación por el absentismo es aún mayor entre las pequeñas empresas y los autónomos.
La presidenta de CEPYME, Ángela de Miguel, advirtió durante la jornada de que una sola baja prolongada puede comprometer seriamente la actividad de una microempresa.
"En una empresa con uno, dos o cinco empleados, una sola baja prolongada lastra la productividad y la organización", señaló, al tiempo que reclamó soluciones "realistas y eficaces" para garantizar la sostenibilidad del sistema.
Por su parte, el presidente de ATA, Lorenzo Amor, calificó el absentismo como "la puntilla" para muchos trabajadores por cuenta propia. El dirigente reclamó reforzar el control médico y ampliar la participación de las mutuas en la gestión de las bajas.
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