




















Kevin Warsh lleva tres semanas de mandato al frente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos y ya ha situado a la Inteligencia Artificial (IA) como uno de los centros de gravedad de su agenda reformista del banco central. En su primera rueda de prensa tras la reunión del comité de política monetaria (FOMC), lo de menos fueron los tipos de interés pese a que era el plato principal.
El nuevo presidente del banco central se escudó en la inesperada unanimidad con el resto de gobernadores para evitar entrar en demasiados detalles. La Fed mantuvo tipos en el rango 3,5-3,75%, pero además emitió la señal, a través de sus proyecciones, de que no habrá bajadas de tasas en lo que queda 2026 debido a la inflación. Lo más novedoso fue el anuncio de la creación de cinco grupos de trabajo para repensar desde cero el funcionamiento del banco central, un de ellos está dedicado al impacto de la IA en la economía. Los otros cuatro: comunicación de la Fed, gestión del balance de activos, fuentes de datos y nuevo marco de inflación (con el objetivo del 2% en el aire).
"El cuarto grupo de trabajo, el de productividad y empleo, examinará el ritmo, el alcance y el impacto económico de las nuevas tecnologías de propósito general, incluida la IA, y explorará las implicaciones para la Fed en la persecución de nuestros mandatos de empleo e inflación", explicó Warsh en su declaración inicial. Preguntado sobre si la productividad impulsada por la IA justificaría una bajada de tipos, el nuevo jefe de la Fed no lo confirmó pero dejó claro que será uno de los ejes de gravedad que marcarán su mandato durante los próximos años.
"El Comité ha debatido hoy sobre productividad. Salió la IA. La forma en que yo lo había pensado antes, y lo que compartí con el grupo, es que la inteligencia artificial, la última generación de tecnología de propósito general, es quizá un cambio tan importante en la economía, en los negocios y en los hogares como cualquiera que haya vivido en mi vida adulta. Está llena tanto de una enorme oportunidad como de riesgos. Me tomo ambos muy en serio", indicó Warsh.
Acostumbrado a lidiar con los medios, el nuevo presidente de la Fed dio un paso más y recurrió a una fórmula que ya había empleado antes de su nombramiento para resumir su visión geopolítica de la tecnología. "Quizá me habéis oído decir que IA es una abreviatura de American Ingenuity [ingenio americano]. Eso no significa que vaya a ser fácil. No significa que no vaya a ser disruptivo, pero a largo plazo, mi convicción, y he escuchado bastante apoyo a esto en el Comité hoy, es que Estados Unidos saldrá ganador a medida que avancemos por este camino", aseguró.
"Estados Unidos va a acabar estando mejor gracias a ello", enfatizó Warsh. "Para traer esto de vuelta a la conducción de la política monetaria: el momento, la escala, la velocidad, las implicaciones para la producción y el empleo... es una de las cosas para las que tenemos un grupo de trabajo".
El interrogante más repetido sobre IA entre los banqueros centrales también se reprodujo en la conferencia de Warsh cuando se le planteó si la construcción masiva de centros de datos y la inversión de capital (CapEx) ligada a la inteligencia artificial están añadiendo más presión por el lado de la demanda o por el de la oferta.
La respuesta de Warsh fue un ejercicio de ambigüedad propia de su cargo: "Esa es una buena pregunta. En el banco central, en la profesión económica, lo que hacemos la mayor parte del tiempo es contar la demanda. Es más fácil. Podemos verla, contarla, comprobarla, revisarla. Lo que hacemos con la oferta es inferirla", admitió.
"Respecto a la IA y al crecimiento de los centros de datos y la infraestructura a su alrededor, estamos contando el lado de la demanda. Y sin duda está apareciendo en las cifras del PIB. Podemos estar menos seguros cuando inferimos el momento y la magnitud del crecimiento en el lado de la oferta. Puede ser una intuición que el lado de la oferta se va a expandir, pero tardará más".
Y cerró su reflexión con una referencia a su agenda que arrancó las risas en la sala, repleta de periodistas y analistas: "La buena noticia para usted es que tenemos un nuevo grupo de trabajo para eso". Más allá de su impacto macroeconómico, Warsh también situó la IA como parte de la solución a uno de los problemas que más le preocupan: la calidad de los datos con los que la Fed toma decisiones. Es el tercer ángulo, menos evidente, de la presencia de la IA en la nueva agenda del banco central.
"La mayor parte de los datos que los banqueros centrales y otros funcionarios del Gobierno de Estados Unidos consumen proceden de métodos de encuesta anticuados. Una contabilidad nacional de cómo es la economía de EEUU que se parece muy poco a la economía de EEUU en 2026", lamentó Warsh. "Los métodos de encuesta que no tienen las tasas de respuesta que necesitamos, que hacen preguntas que quizá eran muy pertinentes hace una generación pero que ahora lo son menos".
Warsh contrastó la situación del banco central con la del sector privado. "Casi todos los directivos del sector privado que dirigen sus negocios lo hacen con información en tiempo real. No está sujeta a muchas revisiones. Les dice lo que acaba de ocurrir en ese mismo momento. Necesitamos reducir esos márgenes de error porque tenemos que tomar decisiones difíciles en tiempo real", ahondó el jefe de la Fed, que pretende llevar al banco central las mejores prácticas y herramientas del sector privado para tener una mejor información con la que tomar decisiones ante la nueva economía por delante.
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