
























Con estos consejos, conseguirás ganar metros cuadrados sin tirar tabiques y tener un salón con la sensación de que es enorme.
Publicado por Paula Manso
Periodista especializada en gastronomía, lifestyle y actualidad
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El salón es el corazón de la casa. Es el lugar donde descansamos, recibimos visitas y compartimos tiempo en familia. Por eso, en las casas pequeñas, donde los metros cuadrados son limitados, es normal sentir que el espacio se queda corto. La buena noticia es que existen 8 recursos decorativos capaces de hacer enorme, luminoso y equilibrado el salón sin reformas.
La clave está en aprovechar la luz, seleccionar bien el mobiliario y crear una sensación de continuidad visual. Con pequeños cambios estratégicos, un espacio pequeño puede ganar amplitud y convertirse en un espacio cómodo, acogedor y elegante. Así que, además de sumar la "regla del 3" en tu salón, sigue estos consejos.
A continuación, tienes 8 formas de hacer que tu salón - y otras estancias como la sala de estar, el dormitorio o el recibidor- parezca enorme. Son sencillos y no necesitas invertir miles de euros o hacer reformas.

Uno de los errores más frecuentes en los salones pequeños es saturar el espacio con piezas voluminosas. Los muebles bajos permiten que la mirada recorra la estancia sin obstáculos y generan una sensación inmediata de amplitud.
Mesas de centro de perfil reducido, aparadores ligeros o sofás con patas vistas ayudan a que el ambiente respire mejor. Además, al dejar visible una mayor superficie de suelo, el salón parece automáticamente más grande.

Los espejos son uno de los recursos decorativos más eficaces para multiplicar la sensación de espacio. Situar un espejo de gran formato frente a una ventana permite reflejar la luz natural y crear una profundidad visual que amplía la estancia.
Los modelos con marcos finos o de líneas sencillas resultan especialmente adecuados para espacios pequeños. Además de aportar luminosidad, funcionan como un elemento decorativo con gran presencia estética.
La iluminación tiene un papel fundamental en la percepción del espacio. Las lámparas demasiado grandes o visualmente pesadas pueden hacer que el techo parezca más bajo y el salón más pequeño.

Las pantallas de fibras naturales, las lámparas de papel o los diseños abiertos permiten que la luz circule mejor y aportan ligereza visual. También ayudan a crear una atmósfera cálida y acogedora sin recargar la estancia.

Las formas curvas son grandes aliadas de los espacios reducidos. Frente a las líneas rectas y los ángulos pronunciados, las mesas redondas u ovaladas facilitan la circulación y suavizan visualmente el conjunto.
Además, ocupan menos espacio visual y permiten aprovechar mejor las zonas de paso. Son especialmente recomendables en salones donde el comedor comparte espacio con la zona de estar. Si pones una mesa redonda en tu salón, visualmente parecerá enorme.

Aunque pueda parecer contradictorio, una alfombra amplia contribuye a que el salón parezca más grande. Cuando utilizamos varias alfombras pequeñas, el espacio se fragmenta visualmente y pierde continuidad.
Lo ideal es elegir un modelo que permita que las patas delanteras del sofá y los principales muebles descansen sobre ella. De esta manera se crea una base uniforme que aporta cohesión y sensación de amplitud.

Los colores claros reflejan mejor la luz y ayudan a ampliar visualmente cualquier estancia. Blancos rotos, beige, arena, piedra o gris suave son excelentes opciones para paredes, cortinas y tapicerías.
No se trata de crear un espacio monótono, sino de construir una paleta luminosa que aporte serenidad. Los contrastes pueden incorporarse a través de cojines, cuadros o pequeños accesorios decorativos.

En un salón pequeño, menos suele ser más. Acumular objetos decorativos genera ruido visual y transmite sensación de desorden. En cambio, seleccionar algunas piezas con personalidad ayuda a crear un ambiente sofisticado y equilibrado.
Un jarrón escultórico, una lámpara especial o una bandeja decorativa sobre la mesa de centro pueden convertirse en puntos focales sin saturar el espacio.

Las cortinas desempeñan un papel decisivo. Para potenciar la sensación de altura, conviene instalarlas lo más cerca posible del techo y dejarlas caer hasta el suelo. Este sencillo truco hace que las ventanas parezcan más grandes y que la estancia gane verticalidad.
Además, los tejidos ligeros permiten el paso de la luz natural y contribuyen a crear un ambiente más luminoso y agradable.
La amplitud no siempre depende de los metros cuadrados. La distribución, la luz y la elección de cada elemento decorativo influyen directamente en cómo percibimos un espacio.
Optar por muebles ligeros, incorporar espejos estratégicamente, apostar por colores claros y mantener una decoración equilibrada son decisiones capaces de transformar por completo un salón pequeño. Con estos recursos, la estancia no solo parecerá más grande, sino también más acogedora, luminosa y confortable, convirtiéndose en el lugar donde más apetece estar de toda la casa.
Este artículo se publicó originalmente en la revista de papel 2070. Edición y adaptación digital: Paula Manso.
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