
























Donald Trump aterrizó en Pekín rodeado de algunos de los empresarios más ricos y poderosos del planeta. Detrás del presidente, mientras avanzaba por la alfombra roja entre banderas americanas y chinas, iban Elon Musk de Tesla, Tim Cook de Apple, Larry Fink de BlackRock, Jensen ... Huang de Nvidia o David Solomon de Goldman Sachs. En total, entre fortunas personales y capitalización de sus empresas, suman 13,6 billones de dólares (11,6 billones de euros). No era solo una delegación empresarial, sino también una imagen cuidadosamente diseñada por la Casa Blanca para transmitir que, pese a la guerra comercial, las sanciones tecnológicas y la rivalidad estratégica entre las dos potencias, Estados Unidos y China siguen necesitando hacer negocios juntos.
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