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La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad de millones de trabajadores en Espa�a. Seg�n el INE, el porcentaje de empresas de m�s de 10 trabajadores que emplean tecnolog�as de IA se ha duplicado entre 2022 y 2025, pasando del 13% al 21%. El crecimiento ha sido desigual por sectores, con sectores m�s expuestos a la IA, como el sector TIC liderando con un 59%, seguido de los servicios (26%), mientras que la industria (18%) y especialmente la construcci�n (11%) van por detr�s. Esta adopci�n diferencial por sectores es el punto de partida de la pregunta estrella �Est� la IA empezando a destruir empleo en las actividades m�s expuestas a ella?
Para poder arrojar algo de luz al respecto desde un punto de vista meramente descriptivo, he combinado los datos trimestrales de empleo de la EPA (2019-2025) con los �ndices de exposici�n ocupacional y sectorial a la IA desarrollados en Felten, Raj y Seamans (2021), imputados a las clasificaciones espa�olas mediante las correspondencias oficiales del Bureau of Labor Statistics y Naciones Unidas. El resultado inicial es contraintuitivo, las ocupaciones y sectores m�s expuestos a la IA son los que m�s empleo han creado en los �ltimos entre el �ltimo trimestre de 2019 y 2025, tanto a nivel de ocupaci�n o sector (a dos d�gitos).
Concretamente, a nivel de ocupaci�n, cada punto adicional de exposici�n a la IA se asocia con 6,5 puntos porcentuales m�s de crecimiento del empleo en ese periodo, mientras que a nivel sectorial asciende a 7,6. Sin embargo, esta asociaci�n positiva se ha debilitado extraordinariamente en los �ltimos a�os. El efecto para ocupaciones pasa de 6,5 en el periodo 2019-2025 a 3,7 en 2022-2025, 2,3 en 2023-2025 y pr�cticamente cero en el �ltimo a�o. El mismo patr�n se repite por sectores, pasando de +7,6 a medio plazo a valores ligeramente negativos y no significativos en los periodos m�s recientes. Es decir, la correlaci�n positiva entre exposici�n a IA y crecimiento del empleo existe en el pasado reciente, pero se concentra en el periodo largo y desaparece cuando nos centramos en los a�os de difusi�n masiva de la IA generativa.

Esta diluci�n temporal admite dos lecturas. La primera es que la correlaci�n positiva a medio plazo refleje en parte tendencias estructurales previas a la IA generativa, como la terciarizaci�n, digitalizaci�n o el crecimiento de los servicios cualificados, que ya empujaban el empleo en esas ocupaciones incluso antes de 2019. La segunda, que el verdadero efecto de la IA sobre el empleo est� aun gest�ndose y lo que vemos es solo el reflejo de una tasa de cobertura de IA a�n demasiado baja como para ver nada en los datos agregados. Lo que s� queda claro es que, a ra�z del surgimiento de la IA, los sectores y ocupaciones con una mayor exposici�n est�n desacelerando muy r�pidamente su crecimiento, pese a que su aportaci�n en t�rminos de actividad econ�mica no se est� reduciendo.

El resultado m�s revelador y consistente con la evidencia emp�rica para otros pa�ses emerge al descomponer esta relaci�n entre empleo y exposici�n por tramos de edad. Mientras que para el conjunto de trabajadores no se observa destrucci�n diferencial, para los menores de 25 a�os el panorama es radicalmente distinto. Entre 2019 y 2025 las ocupaciones con una mayor exposici�n mostraron un crecimiento del empleo especialmente importante entre j�venes menores de 34 a�os. Sin embargo, a medida que acercamos el periodo temporal, esto se ha revertido totalmente, con una relaci�n negativa para los m�s j�venes (16-24 a�os) y pr�cticamente cero para el tramo de edad de 25 a 34 a�os.
Lo m�s curioso es que el efecto parece ser heterog�neo por edad, ya que entre los tramos de 35-44 a�os se da el efecto opuesto. Mientras que en las ocupaciones m�s expuestas a la IA ya no crean relativamente m�s empleo para j�venes (o incluso relativamente menos), se asocian cada vez con una mayor creaci�n de empleo en tramos de edad intermedios. Este v�nculo no exist�a antes de 2023, en horizontes m�s largos el coeficiente para j�venes es positivo o nulo, lo que apunta a un fen�meno espec�fico del periodo de difusi�n masiva de la IA generativa.
Estos resultados descriptivo, obtenidos solo con datos agregados de la EPA, son coherentes con la evidencia causal m�s reciente para Estados Unidos. Hosseini Maasoum y Lichtinger (2025), de Harvard, analizan 62 millones de curr�culos en 285.000 empresas y documentan que el empleo junior en empresas adoptantes de IA cae un 15% desde 2023, mientras el senior no se ve afectado. Su hallazgo clave es el mecanismo del impacto en el empleo de los juniors, puesto que documentan que la ca�da se debe enteramente a una reducci�n de las contrataciones, no a un aumento de despidos. Las empresas no echan a sus empleados junior, simplemente dejan de contratarlos. Este mecanismo es consistente con lo que observamos en Espa�a, los j�venes dependen de nuevas contrataciones para acceder al mercado laboral, y si esas posiciones de primer nivel desaparecen, ellos son los primeros en notarlo.

Sin embargo, hay muchos a quienes les extra�ar� que, incluso en periodos recientes con un uso ya intensivo de IA entre las empresas, a�n no haya una relaci�n entre intensidad y destrucci�n de empleo. En ese sentido, Hampole, Papanikolaou, Schmidt y Seegmiller (2025) ofrecen una de las explicaciones m�s completas de la literatura al descomponer el efecto de la IA en el empleo en tres fuerzas simult�neas, la sustituci�n directa de tareas expuestas (que reduce empleo), la reasignaci�n de esfuerzo hacia tareas complementarias (que lo recupera), y el crecimiento de las empresas que emplean IA (que lo compensa). Su an�lisis muestra que estas tres fuerzas se cancelan entre s� y dan como resultado el efecto neto sobre el empleo agregado muy cercano a cero. Pero tras este equilibrio puede esconderse la asimetr�a generacional, puesto que las tareas que la IA automatiza primero son las que constituyen el primer pelda�o profesional, y los j�venes son quienes soportan el coste del ajuste.
Los datos para Espa�a, con todas las cautelas de un ejercicio exploratorio que no tiene car�cter causal, apuntan en la misma direcci�n que la mejor evidencia acad�mica. Si bien la IA no est� destruyendo empleo en t�rminos netos, s� parece estar un efecto heterog�neo por grupos de edad, con el efecto m�s pronunciado sobre los trabajadores m�s j�venes. Si este patr�n se consolida, las consecuencias podr�an ser m�s profundas que una mera reducci�n del empleo, puesto que la p�rdida de acceso a las posiciones de entrada supone los j�venes no acumular�n la experiencia que les permitir�a beneficiarse de la complementariedad con la IA a lo largo de su carrera laboral.
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