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No suele fallar en marzo que en cuanto se cierra un buen dato de inversión extranjera directa (IED) en España, el Ministerio de Economía publica una nota oficial para resaltarlo o, como sucedió el año pasado, si la cifra es golosa, la cede al presidente del Gobierno para anuncio y exhibición. Así ocurrió el 26 de marzo de 2025. "La confianza internacional, señorías, en las posibilidades de España es tan grande que en el año 2024 hemos registrado un nivel récord de inversión extranjera directa, una cifra que no habíamos visto en nuestro país desde el año 1993".
En realidad sí se había superado en 2018, pero el dato de 2024, 39.351 millones en un solo año era muy lucido, porque supuso un incremento del 25% con respecto a 2023. Podía ser lógico, porque si, como decía entonces el Gobierno, los fondos europeos habían alcanzado "velocidad de crucero", es normal que actúen como imán para atraer IED, que es la que compra o crear nuevas empresas a largo plazo en el país.
Sin embargo, ha pasado marzo de 2026 y ni hubo nota oficial del Ministerio ni comentario del presidente en sus varias comparecencias en el Congreso y en foros económicos sobre el dato de 2025, sólo un comunicado casi nostálgico del pasado día 30 sobre el stock que había en... 2024. ¿Qué ha pasado? Que ha habido retroceso, cuando se supone que los fondos, con ejecución teóricamente más acelerada, deberían estar generando mayor apetito exterior. Según el dato oficial que encierran las estadísticas del Ministerio, la caída ha sido del 21,8% hasta quedarse en 30.764 millones, la cifra más baja desde 2021, aún en pandemia y con los nuevos fondos en mantillas entonces. Ésta es la cifra bruta, pero la neta, descontadas desinversiones, ha caído también en un 10%.

¿Y en el resto del mundo?Es pronto para cifras comparables, pero la Unctad estima que hubo un crecimiento medio del 14% y de, al menos, un 5% en las economías avanzadas. De seguir el razonamiento de Pedro Sánchez en 2025, si el incremento entonces fue por "la gran confianza internacional en España", el descenso ahora es que ha habido un deterioro que podría obedecer a la tendencia del Gobierno a generar inseguridad jurídica y su incapacidad para presentar siquiera unos Presupuestos.
¿Es así? Los expertos aconsejan prudencia para valorar la evolución de la inversión exterior tanto en los años de éxito como de fracaso. Es siempre difícil medir el comportamiento de la inversión extranjera, porque puede haber años singulares de crecimiento puntual por una gran OPA internacional o por tensiones geopolíticas especiales como las actuales, que pueden retraer inversión en amplias zonas del mundo. Pero el entorno es similar para todos, así que este revés merece una amplia explicación al ser España uno de los mayores beneficiarios de los fondos europeos en estos años. La chapuza y descontrol en el ejercicio del poder de Moncloa sobre las empresas como lo sucedido esta semana en Indra obliga a medir muy mucho meter el dinero donde ande el actual Gobierno de por medio.
En cuanto a la nacionalidad del inversor extranjero hay que tomar nota. En 2025 fue Estados Unidos, que ha sustituido a Reino Unido. Las inversiones de gigantes tecnológicos en centros de datos en España aprovechando un futuro coste de la energía más barata explica buena parte de este fenómeno. Según el Ministerio, EEUU encabezó en 2025 la inversión exterior en España con 10.000 millones de euros, 15 veces más por cierto que los apenas 643 millones procedentes de China. Pese a las buenas palabras del régimen de Xi con España y la malas de la Casa Blanca de Donald Trump, la diferencia de peso de sus empresas en la cuarta economía del euro es sideral y Moncloa lo debe tener en cuenta en su política exterior. A EEUU le siguen Francia, Reino Unido y Alemania con China en séptimo lugar, detrás de Singapur.
En cuanto a las comunidades autónomas que más inversión exterior reciben no hay sorpresas en el líder: la Comunidad de Madrid. Ésta recibió en 2025 cerca de 16.000 millones, más de la mitad del total, seguida de Cataluña, con 4.510 millones. La novedad es que Aragón se encarama ya al tercer puesto con 3.387 millones, un primer paso de los de más de 40.000 que tiene comprometidos, gracias a su oferta de suelo y renovables a centros de datos. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, pese a ser el primero no independentista desde el inicio del procés, no está consiguiendo acercarse a la Comunidad de Madrid y tiene a Aragón pisándole los talones.

Andalucía, por su parte, aparece en el cuarto puesto con 1.334 millones y todas las demás comunidades quedan por debajo del umbral de mil millones de inversión exterior. Es particularmente llamativo el caso del País Vasco que, pese a su ventaja foral, desapareció por primera vez en 2o25 del top 5 de CCAA que más apetito exterior genera. La confianza exterior es un gran termómetro de como evoluciona un país y sus comunidades, así que es crucial que las explicaciones no se produzcan solo cuando la foto es bonita sino, sobre todo, cuando es borrosa.
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