El incidente llega al Parlament, donde el Govern reitera que no hay similitudes con el grave hundimiento ocurrido en 2005 en el barrio del Carmel

Uno de los bloque desalojados por el socavón en el barrio del Putxet de Barcelona.E. P.
Actualizado
Los técnicos siguen evaluando el estado de los edificios afectados por el socavón producido ayer en el barrio del Putxet de Barcelona, de ocho metros de diámetro y cuatro de profundidad, causado por las obras de la Línea 9 del metro. Los vecinos desalojados no podrán volver a sus domicilios, como mínimo, hasta el sábado, cuando se hará una evaluación que permita decidir si ya es posible el regreso.
Ocho fincas fueron desalojadas y los vecinos de 93 viviendas han tenido que pasar la noche fuera de sus casas. Esta mañana, bajo la supervisión de los Bomberos de Barcelona, han podido acceder a los inmuebles para recoger algunas pertenencias.
Los topógrafos han intensificado las mediciones rutinarias, que si antes eran diarias ahora han pasado a repetirse cada tres o cuatro horas.
Tras finalizar las tareas de hormigonamiento del agujero, la siguiente fase de "seguimiento y monitorización" del comportamiento del terreno necesita tres días de comprobaciones también en las horas de la madrugada para asegurar que no haya variaciones por el cambio de temperatura.
Esta mañana, la consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat, Sílvia Paneque, ha defendido que el Govern ha actuado "con toda la transparencia" tras el socavón aparecido en un patio interior de manzana de la calle Teodora Lamadrid del distrito de Sarrià-Sant Gervasi.
Hundimiento del Carmel
Tras ser interpelada por Junts en la sesión de control en el Parlament, la también portavoz del Ejecutivo catalán ha querido disipar cualquier sombra de duda que asimile este incidente con el grave socavón del Carmel del año 2005, a causa de las obras de la Línea 5 del metro.
En aquella ocasión, casi 1.300 vecinos fueron desalojados, algunos de los cuales tardaron más de dos años en poder volver a sus casas, y algunas fincas debieron ser derribadas por seguridad.
Paneque ha asegurado la tecnología de perforación de la L9 "no tiene nada que ver" con la que se usó en la L5 hace más de dos décadas.
El hundimiento del Carmel produjo un enorme agujero de 20 de diámetro y 35 metros de profundidad.






















